Borja Vivas prácticamente lo ha sido todo en el deporte de elite español. Ha liderado durante toda la década el lanzamiento de peso en España, con infinidad de marcas nacionales y de títulos tanto al aire libre como en pista. Este gigante malagueño que ha sido dos veces olímpico aspira a poner en Tokio el broche de oro a su trayectoria y así reconoce en esta entrevista que ya tiene fecha su adiós como atleta profesional.

¿Cómo resumiría lo que ha supuesto para el atletismo esta terrible pandemia?

Como a casi todo el mundo, obviamente nos ha afectado. Nosotros no obstante somos unos privilegiados, frente a tanto sufrimiento y cierre de negocios, porque hemos podido seguir entrenando. Aunque hayamos tenido dificultades no podemos quejarnos. En cuanto se empezaron a abrir las medidas en mayo, los primeros en poder entrenar fuimos los deportistas en este caso llamados de elite. Al final en cualquier caso todo esto nos afectó. Lo que en un principio iban a ser 15 días, de manera que nos surtimos de todo tipo de artefactos y maquinarias para entrenar, pesas y demás, se fueron alargando y poco a poco se cancelaron pruebas y más pruebas. En mi caso la temporada la di por finalizada, puesto que se cancelaron los Juegos Olímpicos y todas las competiciones internacionales. Únicamente quedaron las competiciones nacionales, pero yo preferí dar por finalizada la campaña para preparar la siguiente. Además, a estas alturas de mi carrera no tengo tanto margen para seguir entrenando al mismo nivel.

¿Cuál es su próximo objetivo en tan atípico curso?

De cara a este año se han suspendido o aplazado algunos campeonatos. Ocurrió con la Copa de Europa de lanzamientos en pista cubierta, que se ha pasado al mes de mayo y que es precisamente mi objetivo a más corto plazo. Estaba prevista esta competición en Portugal y se va a celebrar finalmente en Croacia. Estamos a la espera de conocer las mínimas, si sirven las marcas del pasado año. Igual se nos exige competir durante las próximas dos semanas, para conocer nuestro actual estado de forma, pero ojalá podamos ser seleccionados. Porque a estas alturas de mi carrera, cualquier convocatoria con la selección española se celebra aún más si cabe.

¿Y personalmente hasta qué punto ha tenido que cambiar por completo todas sus rutinas y calendarios?

En 2020 cambió todo radicalmente, como consecuencia del confinamiento de tres meses. Intenté mantener los entrenamientos y el estado de forma, pero lanzar lo que es lanzar no se pudo. Quizás los corredores pudieron mantener sensaciones con el tema de la cinta, pero no fue nuestro caso. Lo más que podías hacer es mantener la fuerza, porque en cuanto a la técnica andábamos muy limitados. Fue el motivo por el que puse fin a la temporada. Afortunadamente ahora, en este 2021, hemos recuperado sensaciones, tanto en materia de entrenamientos y horarios como en cuanto a la competición.

¿Se plantea actualmente una fecha exacta para poner fin a su ya dilatada trayectoria?

Sí. Es algo que lleva rondando en mi cabeza bastante tiempo. A raíz de la única lesión importante que he tenido, la de rodilla, me planteé abandonar la competición porque el dolor era muy grande. La operación era además el último recurso que barajaba. Pero surgió finalmente y, para mi sorpresa, me quedé fenomenal. Tuve la suerte de que el Doctor Nogales me interviniese con éxito y así me replanteé todo para volver a competir la siguiente temporada. Quise darme esa oportunidad de recuperar sensaciones y de acabar con la idea de que no me había retirado una lesión. Eso fue el año pasado y no fue posible competir al aire libre, como consecuencia de la pandemia. Creo por lo tanto que probablemente esté ahora ante mi última temporada. Va siendo hora de colgar las botas y de dar paso a las nuevas generaciones. Considero que es también una forma de retirarme de una forma digna, porque creo que es lo que me merezco. No se trata de arrastrarme, más bien de que baje el nivel y empiece a luchar por cosas que nunca me he planteado. Tengo previsto que sea mi última temporada. No lo he anunciado, pero como digo es el pensamiento que tengo.

¿Qué espinita mantiene clavada después de tantas y tantas medallas y de haber tenido el privilegio de ser atleta olímpico?

Tenía una antes de los últimos Juegos Olímpicos. Porque en Londres no me esperaba hacerlo tan mal. Y de Río me fui con las buenas sensaciones que esperaba, de manera que me quité esa espina de la anterior cita olímpica. Competí con buenas marcas y estuve a punto de poder acceder a la final. Uno siempre quiere más, pero no me queda ninguna espinita. Todo lo que me he planteado lo he intentado e incluso conseguido, como una medalla en el Campeonato de Europa, los récords, pasar de 21 metros, estar en los Juegos Olímpicos. Me retiraré muy satisfecho en este sentido.

¿Algún consejo para los jóvenes que empiezan ahora en su disciplina o en otros lanzamientos?

Lo digo mucho en los colegios dentro del programa del Ayuntamiento para divulgar el atletismo. Es un deporte maravilloso pero a la vez muy sacrificado, al no tener el reconocimiento de otras disciplinas. Nos permite conocer otros países, dar el máximo de ti, compartir experiencias con mucha gente. Que la gente no haga este deporte por ganar dinero. Es un deporte muy sacrificado y que tiene escasa remuneración. Les diría a los que empiecen que siempre lo compatibilicen con su formación o profesión. Es muy difícil vivir de esto, por lo que intenten llevar todo para adelante y que, en la medida posible, lo disfruten al máximo.