Marina sufre una enfermedad rara, pero eso no iba conseguir que se alejara de su gran pasión, el baloncesto. Su padre, Manuel, tampoco estaba dispuesto a permitirlo y, por el camino, se le presento la oportunidad perfecta junto a la Academia 675 de Berni Rodríguez para que tanto su hija, como otros chicos y chicas de diversidad funcional cognitiva tuvieran su lugar en el mundo del baloncesto. 

Nació así la categoría de "superbasket", un espacio para que estas personas puedan disfrutar del deporte de la canasta como lo haría cualquier otra persona de su edad. El proyecto compite ahora junto a otras cuatro historias del baloncesto base español por el premio Mejor Historia Basket Lover, cuyo ganador elige el público a través de unas votaciones que se cierran el 17 de mayo. Para Marina, Manuel y Berni, seria un sueño llevarse el premio y poder construir un centro deportivo inclusivo que se convirtiera en referencia para todo el "superbasket" nacional.