El BM Iberoquinoa Antequera jugará la próxima temporada en la máxima categoría del balonmano masculino. Tras una campaña muy dura, los malagueños han cumplido su objetivo y han conseguido el ascenso de la mano de Lorenzo Ruiz en el banquillo. El técnico, que compagina su trabajo de profesor de Educación Física con su labor en el banquillo, atiende solo unas horas después de lograr el ansiado ascenso a La Opinión de Málaga. Una charla sobre las sensaciones tras la victoria, el ascenso y la larga temporada, el buen momento que vive el balonmano malagueño, cómo es compaginar su pasión por el balonmano con su trabajo como profesor en un colegio y sobre su futuro al frente del propio banquillo del Iberoquinoa.

Han conseguido el ascenso a la Liga Asobal, con un partido apretado contra el San Pablo Burgos, pero con dos jornadas de antelación. ¿Cuáles son las primeras sensaciones al haber cumplido el objetivo?

En ese momento no piensas nada, te viene un cúmulo de emociones, saltas, revienta por dentro la emoción, te echas a llorar y en ese momento es liberación. Sensación de liberación, de haber cumplido el objetivo, de que por fin el trabajo ha llevado a su premio. Fue un partido muy difícil, muy trabado, también con arbitraje controvertido. Yo creo que la presión del público también nos hizo efecto, se juntó todo, pero al final se consiguió ganar que era lo más importante y para lo que habíamos trabajado desde que empezó la temporada.

¿A quién le dedica este ascenso, de quién se acuerda ahora que lo han logrado?

A toda mi familia y a Pepe Jiménez, que es el que nos ha guiado desde arriba para que esto se consiga. Me acuerdo de muchísima gente, de Manolo Porras , de todos los compañeros que han estado ahí. De Joaquín Gallardo a José Cándido, los hermanos Soto, Antonio Ortiz y tantos otros que han pasado por aquí. Somos una familia de muchísimos años y me acuerdo de todos ellos. Evidentemente a quien más le tengo que agradecer es a mi familia, por tantos fines de semana perdidos, llegar a casa tan tarde y han estado ahí para que yo pudiera cumplir este sueño.

Semana grande para el balonmano de la provincia, primero el Rincón Fertilidad con el título europeo y ahora ustedes con el ascenso ¿cómo ve el momento que vive el balonmano malagueño?

El balonmano malagueño no es que esté a un nivel alto, es que somos una de las canteras del balonmano nacional, tanto masculino como femenino, y eso para nosotros es un orgullo tremendo que se trabaje tan bien. El año que viene tenemos un equipo en Asobal y otro en División de Honor plata, el Trops de Quino, que si hace un buen trabajo también podría subir. El balonmano provincial está en un momento espléndido gracias a la cantera y eso es lo que tenemos que seguir cuidando y trabajando.

Echando la vista atrás, temporada diferente a cualquier otra seguro, ¿cómo valora la temporada de su equipo, el trayecto hasta este ascenso?

La temporada ha sido durísima, primero por la pandemia, con todo lo que conlleva a nivel económico y organizativo. Ha sido un año muy difícil, pero el planteamiento era hacer un equipo competitivo, tuvimos la suerte de que Rafa estuviera aquí para la fase de ascenso y eso nos ha dado un impulso muy grande para conseguir el objetivo. Nosotros éramos conscientes de la dificultad del grupo y de la competición. Sabíamos que se podía fallar un partido o dos, pero teníamos que conseguir regularidad tanto en el juego como en el aspecto emocional y esa ha sido una de las claves. El trabajo psicológico con los jugadores, siempre estar concentrados, darlo todo y no tener bajones en ningún momento. Eso se ha traducido en victorias y al final es lo que nos ha llevado a ascender.

Usted es profesor, ¿es complicado compaginar su labor de entrenador con la docencia?

Soy licenciado en Educación Física, soy maestro y estoy con el doctorado, realizando un estudio sobre fuerza aplicada a balonmano, sobre todo tema de potencia. Esto lo compagino con mi trabajo, llevo 25 años como profesor de educación física en el colegio La Salle de Antequera y después lo compagino con el balonmano por las tardes pues como podemos ya que este deporte es amateur, no es profesional, esto es algo vocacional.

Se culmina la temporada con el ascenso a la Liga Asobal, ¿seguirá usted al frente del banquillo en esta etapa en la máxima categoría?

El club quiere que continúe, pero hay muchos factores que influyen. Lo primero son unos días de descanso y luego sentarnos tranquilamente y hablar con el club. Hay que ver, si puedo compaginar mi trabajo con ser entrenador, con la ayuda de compañeros, pues así lo haré. Pero lo que hay que hacer es estudiarlo bien y mirar por el bien del club. Ellos ya me han dicho que quieren que continúe, pero si el bien del club es que venga otra persona, pues habrá que hacerlo y asumirlo. Vuelvo a repetir que no somos profesionales y ahora mismo necesito mi trabajo y mi sustento que es ser profesor.

¿Cómo ha sido la organización del club para afrontar esta temporada marcada por el Covid?

El club ha estado muy limpio en este tema del Covid, nosotros hemos hecho test desde principio de temporada y nunca hemos tenido un caso positivo, sí que alguna vez un jugador ha tenido que estar confinado por contacto con positivos, pero el equipo en sí no ha tenido ningún problema. Pero como te digo, el club se ha organizado muy bien, los protocolos se han seguido a rajatabla, la colaboración con el ayuntamiento de Antequera ha sido fantástica y se ha hecho un trabajo excepcional, no solamente para el primer equipo sino también para la cantera, al igual que cuando ha podido haber público.

La presidenta del club, Lourdes Melero, no pudo estar en el partido del domingo por un contacto cercano con un positivo, ¿habló con ella antes y después del encuentro?

Lo de Lourdes ha sido el primer caso y fíjate ha sido en un momento clave, fue una pena que no pudiera estar allí en el momento del ascenso, pero como le dije antes del partido, las cosas vienen como vienen y lo importante es que al final nos vio ascender, aunque sea desde casa.