Alejandro Davidovich impactó al mundo del tenis con su victoria frente al noruego Casper Ruud que le aupó a sus primeros octavos de final de Roland Garros, un triunfo conseguido con la mentalidad de un maratoniano que el propio jugador atribuyó a las lecciones recibidas de Martín Fiz.

"Estoy seguro de que en ese quinto set se le apareció un poco mi rostro para alentarle", asegura a Efe el veterano campeón español de maratón, que tardó poco en enviarle un mensaje, un vídeo del ciclista subiendo una cota en bici. Ahí, en Fuengirola se forjó el cambio de mentalidad, destinado a introducir en el jugador las nociones de paciencia y sufrimiento.

Igual que Fermín Cacho

"Me encontré a un Davidovich fuerte físicamente pero que quería ganar todo y todo muy rápido. Me recordó al Fermín Cacho de 1992, que te quería ganar a todo, pero todo muy rápido", rememora el atleta en conversación telefónica.

Nació la fórmula que ha hecho fortuna: "Me encontré un Usain Bolt que lo quería todo muy rápido y tenía que convertirle en un maratoniano". Su trabajo consistió en que madurara, aprendiera a cocinar a fuego lento sus victorias.

Fiz recibió una llamada del entrenador de Davidovich, Jorge Aguirre, para que participara en su proyecto. "Me gustó la idea y enseguida me sumé aunque yo no sabía nada de tenis", afirma. "Pero creo que hay cosas de una maratón que valen para todo en la vida".

En los pocos días que trabajaron juntos en Fuengirola, "no se tocó una raqueta: "Hicimos bici, montaña, carrera,... a todo me quería ganar".

El deportista se dio cuenta de que su aportación debía ser más mental que física. "Tenía que persuadirle de que se crea que es capaz de ganar partidos a 5 sets que duren más de 4 horas, de que no hay que bajar los brazos", explica.

Explorar sus límites, como Fiz ha hecho tantas veces en la maratón, conocer hasta donde puede llegar su cuerpo, esa es la mentalidad que busca el atleta en el tenista, un mensaje que parece haber calado en Davidovich, que ya encadena dos triunfos a 5 sets en este Roland Garros.

Contra el holandés Botic van de Zandschulp, un joven procedente de la fase previa, los jugó tras haber dejado escapar una ventaja de 2-0, pero frente a Rudd, un terrícola reconocido, fue un ejercicio de fe y constancia en un partido de alto voltaje.

"Al final del encuentro le envié un vídeo de él subiendo en bici una cuesta. Cuando empezamos a trabajar me decía que se veía incapaz de subirla. Ahora está rompiendo su techo en Roland Garros", asegura Fiz.

Davidovich se seca el sudor durante el partido ante Ruud. EFE

Solidez mental

Para el atleta, esa solidez mental debe ser una constante en su trayectoria, "para que su carrera sea larga". "Ha madurado mucho física y tenísticamente, creo que es un portento del tenis. Pero le falta consolidarse mentalmente. Si él mismo se cree que puede conseguir muchas cosas ahora con 22 años va a llegar muy lejos", augura.

Su colaboración se desarrolla ahora en la distancia, a base de conversaciones y mensajes entre ambos. "Es una inspiración que me da ganas de seguir, porque puede llegar más lejos", afirmó el tenista, 46 del mundo, que se ha habituado a ganar los partidos a 5 sets.

En su camino a los cuartos aparece el argentino Federico Delbonis, otro especialista de la tierra batida que pondrá a prueba los progresos de Davidovich.

El malagueño es ahora el quinto español mejor clasificado, lo que le deja por el momento fuera de los Juegos Olímpicos, pero de aquí a entonces las cosas pueden cambiar.

Aunque para Davidovich acudir a Tokio no es una obsesión, Fiz sí tiene ese sueño: "Yo soy un atleta y no hay nada más bonito que los Juegos".