Solo Paula Ruiz y la gente que vive de cerca su día a día sabe el esfuerzo de años que le ha llevado hasta aquí. La malagueña firmó una actuación espectacular en el Preolímpico de Setúbal el pasado sábado, quedando 2ª a dos segundos de la vencedora de la prueba, y logró así un billete en la modalidad de aguas abiertas para los Juegos Olímpicos de este verano en Tokio. Trabajo y más trabajo, esa es la receta de la deportista del CN Inacua para haber logrado el objetivo que persiguen desde pequeños todos los deportistas de estas disciplinas.

La preparación hasta aquí ha sido larga y dura, tal y como confirma la propia nadadora: «Ha sido una temporada exigente, mucha tensión, con el objetivo siempre en mente... Desde el 19 de mayo que empezamos el año pasado cuando fuimos a Sierra Nevada tras el confinamiento, que pudimos ir unos pocos privilegiados, ese era el objetivo, la clasificación y los Juegos, ir a los Juegos y hacer el mejor papel posible. No ir y listo... a disfrutar. Por supuesto, disfrutar, pero a seguir entrenando lo poco que queda porque el objetivo es hacer un buen papel en Tokio. Ese mismo planteamiento fue el que me puso Xavi Casademont antes de empezar».

La malagueña se preparó a conciencia para la prueba que daba el acceso a los Juegos, pero no se conformaba únicamente con la clasificación. Ruiz asegura que disfrutó de la carrera pese a las condiciones que tuvieron que afrontar las nadadoras. «Me gustaron mucho las sensaciones de la carrera, fue dura, con olas, exigente. Esas carreras son las que me gustan, no tengo problemas en poner la cara cuando se complica la cosa. Me gusta nadar en agua fría. Toda la preparación había sido para el Preolímpico, para clasificarme y para estar adelante. No era para estar entre las 10 primeras, era para comerme el Preolímpico desde el primer momento. He demostrado que el trabajo está hecho, sabía con la preparación que llegaba, he trabajado mejor que nunca. Casademont me puso varios planes y elegí el más exigente. Es lo que quiero y pienso que es lo mejor, pudo dar más de mí», explica una orgullosa Paula.

Ruiz ha conseguido este año el sueño que ha perseguido desde niña, pero es totalmente consciente de la cantidad de personas que hay involucradas en este camino para haber alcanzado esta meta. Se muestra muy agradecida a todos ellos. «Estoy supercontenta, llegué y fue un subidón. Empecé a llorar, se me vino todo encima. Me siento orgullosa y agradecida de toda la gente que hay detrás. Mi familia, patrocinadores, entrenadores, staff de la RFEN, psicólogos, nutricionistas, amigos, compañeros de la selección, el Ayuntamiento de Málaga... Hay una lista extensa, seguro que alguno no lo he dicho y se me queda en el aire. Es mucha gente la que hay detrás y me sigue. Todos han aportado un granito de arena a este recorrido que estoy haciendo, para cumplir este sueño. Estoy muy contenta y agradecida, no puedo parar de dar las gracias, a vosotros incluidos, a los medios que estáis ahí y me habéis apoyado tantos años», comenta.

A pesar de que la plaza para Tokio es suya desde el sábado, la nadadora del CN Inacua asegura que aún no es consciente de lo logrado. «He preparado esto en este tiempo pero desde pequeña sabía que el sueño para cualquier deportista de alto nivel es ir a unos Juegos Olímpicos. Aún no soy consciente de lo que he hecho. Para mí he quedado segunda de una carrera chula y exigente, pero eso es plaza y billete para ir a unos Juegos Olímpicos. Es impactante. Ahora a seguir trabajando con el objetivo de hacer el mejor papel en los Juegos y representar a mi país, a mi Andalucía y a mi Málaga. Muy contenta», dice Paula.

Eso sí, su entrenador, Xavi Casademont, no le ha dejado casi tiempo para celebrar. Ayer lunes ya retomó los entrenamientos, porque la cita en el país nipón está la vuelta de la esquina. «Llegué el domingo a mediodía a mi casa y a las 5 de la mañana estaba en pie para empezar con los entrenamientos otra vez. Aquí no se para, no se descansa. Xavi es muy exigente y el lunes a las 5 de la mañana en pie, con la rutina», cuenta entre risas.

Paula Ruiz ya ha convertido en realidad su sueño de ganarse el derecho de estar en unos Juegos Olímpicos. Y ahora solo le queda seguir trabajando para llegar a la prueba en Tokio en las mejores condiciones para elevar su hazaña y darle una nueva alegría a su entorno y al deporte malagueño, andaluz y español.