Cinco ajedrecistas ciegos de Málaga participan, desde este pasado miércoles, en la XIX final del Campeonato de España por equipos de ajedrez organizado por la Federación Española de Deportes para Ciegos (FEDC).

José García, Jaime Rafael Rodríguez, Ramón Miguel Hurtado de Mendoza, Francisca García y Fernando Antonio Escalante son los encargados de representar a Málaga en una final que se disputa en el Hotel Deloix Aqua Center de Benidorm.

La final del campeonato cuenta con tres equipos (Cantabria, Cataluña y Málaga) de los 13 que iniciaron el torneo. Los equipos se componen de cuatro jugadores titulares y uno suplente. Las dos rondas previas a la final se disputaron de manera virtual, en un formato híbrido. Las partidas se jugaron de manera totalmente online, pero los miembros de cada equipo se reunieron, presencialmente, en la sede de su federación para poder llevar a cabo las rondas clasificatorias.

La final del campeonato se desarrollará bajo un estricto protocolo sanitario para evitar cualquier tipo de contagio por el COVID-19. Los jugadores participantes se han realizado test serológicos previos al viaje y, además, deberán llevar mascarilla en todo momento a la vez que guardar la distancia de seguridad.

El torneo se disputa por el sistema liga a doble vuelta, donde antes de empezar el campeonato se ha hecho un sorteo para decidir el orden de los emparejamientos. En cada uno de los encuentros el resultado será de dos puntos por la victoria, un punto por las tablas y cero puntos por la derrota y tendrá un ritmo de juego de 90 minutos más 30 segundos de añadido por movimiento.

Un deporte de larga tradición

Según han indicado desde la ONCE, el ajedrez es un deporte "de larga tradición entre las personas con discapacidad visual, por su facilidad para ser practicado de forma integrada en las competiciones con personas videntes".

Para la práctica del ajedrez, los ciegos necesitan sólo algunas adaptaciones en el material de juego. Por ejemplo, el tablero tiene los cuadros negros ligeramente más altos que los blancos para hacerlos diferentes al tacto. Además, las piezas negras llevan, en su parte superior, una protuberancia que las distingue de las blancas.

Cada casilla del tablero tiene un orificio en el centro, en el que se insertan las piezas a través de un pequeño vástago que estas tienen en su parte inferior. Mediante este sistema, las manos del jugador pueden tocar todas las piezas sin derribarlas.

Las partidas entre ajedrecistas ciegos se juegan en dos tableros. Cada uno de los jugadores mueve las piezas en su tablero de modo que, al tocarlas, no moleste ni sea molestado por su contrario. Los relojes de ajedrez disponen de un mecanismo de voz con auriculares para acceder al tiempo de juego.