No considera que haya hecho algo extraordinario. Ni siquiera se arruga un segundo al relatar de manera detallada cómo afrontó un linfoma no Hodgkin, cuyas sesiones de quimioterapia se prolongaron hasta finales de marzo del pasado año, nada más comenzar el confinamiento. Pero el ejemplo de Nicolás Carmona, a sus 45 años de edad, es de los que desatan emociones hasta entre quienes más serenos afrontan este tipo de testimonios vitales.

Si para este integrante del Club Triatlón Benalmádena la pandemia comenzaba en plena batalla contra un tipo de cáncer que no pocas veces resulta mortal, no menos grave iba a ser la neumonía bilateral que este mismo verano le generaba el Covid-19. Más de mes y medio hospitalizado, con varios días en UCI, le dejó prácticamente sin musculatura. Pero en ningún momento perdió lo más importante, el ánimo y las ganas de superar cuantas adversidades se le iban cruzando en su camino y seguir preparándose para competir.

En su club aseguran que está hecho de otra pasta, que es de los deportistas más solidarios de la entidad benalmadense, pero él le resta méritos a la mayor de sus gestas: «Los doctores me han explicado que quienes hacemos deporte, cuidamos nuestra alimentación y no fumamos tenemos una mayor capacidad de recuperación. Pero no considero que haya hecho nada extraordinario. Eso sí, a mí lo que más me ha motivado es ver a tanta gente pasándolo mal. Es algo que me daba fuerzas y que me ha hecho prepararme para los campeonatos de Andalucía», sostiene este empresario del sector de la alimentación, que el próximo fin de semana participará en el Andaluz de Duatlón Cross

Su testimonio aún resulta más contundente si tenemos en cuenta cómo se organiza para estar al frente de Frutas Los Manantiales de Torremolinos y afrontar las pruebas de fondo más exigentes en el calendario oficial de la comunidad autónoma. «Suelo levantarme a las tres de la mañana. Es algo que lo hago desde que tenía 14 años, de manera que no me supone ningún esfuerzo», afirma.

Sin embargo, en las filas del Club Triatlón Benalmádena lo consideran un auténtico titán, porque «incluso entre sesiones de quimio se aventuraba a competir en largas distancias y en pruebas populares muy exigentes». Carmona recuerda en este sentido que se plantó en enero de 2020 en la línea de salida del Trail Desafío La Capitana de Rincón de la Victoria. «Salí con la intención de no forzar. Pero a mitad de prueba apreté y al día siguiente en el hospital me notaron las defensas muy bajas. Optaron por no aplicarme la sesión y ya les reconocí lo que había hecho. Así opté por continuar practicando deporte, pero de manera más moderada», recuerda.

«No me veo valiente. Veo casos de gente muy fastidiada y eso me motiva. Hay gente que tiene ante sí peores batallas que las que yo he tenido», insiste. Entre sus referentes deportivos, subraya la figura del rinconero Rubén Ruzafa, con un palmarés histórico en mundiales de larga distancia, dentro de la propia disciplina que Carmona practica, y la de su entrenador, el también malagueño Andrés Carnevali.

De ambos deportistas de elite destaca su forma de ser tan humilde, «siempre dispuestos a ayuda y a dar consejos a los demás. Son muy campechanos y da gusto poder competir con ellos. Participó hace un par de semanas en el Campeonato de Andalucía de Triatlón Cross, en Puebla del Río. Y en unos días, en Marmolejo, competirá en el Andaluz de duatlón cross. Hace menos de tres meses que recibió el alta hospitalaria. Por entonces «no podía imaginar» que estaría así en este momento. Pero en ciertas ocasiones, la mente hace posibles milagros como el suyo. Que cunda el ejemplo, nos dicen desde su club.