La selección española de balonmano dio un nuevo paso hacia las semifinales del Europeo de Hungría y Eslovaquia, tras imponerse este jueves por 23-29 a Alemania, en un encuentro en el que los «Hispanos» ofrecieron una auténtica lección defensiva en la segunda mitad. Un sensacional trabajo colectivo en el que brillo con luz propia el guardameta Gonzalo Pérez de Vargas, que cerró el encuentro con un total de dieciséis paradas, diez de ellas en un segundo período en el que el cancerbero español desesperó con sus intervenciones al equipo alemán.

Impactado todavía por las bajas de Joan Cañellas e Ian Tarrafeta que dieron positivo por coronavirus en las horas previas al inicio del encuentro, el conjunto español se enfrentó a su reto más difícil hasta ahora en el campeonato.

Y es que si bien Alemania contaba con muchas más bajas, el juego directo del conjunto alemán hacía más fáciles los relevos en el equipo germano que en una selección española que cuenta con una ofensiva mucho más elaborada.

Toda una prueba de madurez a la que respondió, y de que manera, el joven central Agustín Casado, que pese a debutar en este Europeo en una gran competición internacional se comportó como si llevase un centenar de partidos con la camiseta de los «Hispanos».

La variedad ofensiva permitió a España situarse a los siete minutos de juego con una ventaja de dos goles en el marcador (3-5). Pero derrotar a Alemania siempre es complicado y bastó con que España bajase ligeramente sus porcentajes de acierto en el lanzamiento, para que los de Jordi Ribera se encontrasen por detrás en el tanteador (8-7).

Alemania no desaprovechó cada mínimo error del conjunto español para desplegar un veloz juego de transición que sorprendió descolocada a la defensa española. Un problema que el conjunto español logró resolver en el momento en el que volvió a serenar su juego ofensivo, de la mano de un Agustín Casado, que explotó una y otra vez el juego dos para dos con el pivote Adrià Figueras, que cerró la primera parte con tres dianas.

Sin posibilidad de correr Alemania comenzó a dejar a la vista sus costuras en el ataque estático, que poco a poco se fue enredando cada vez más y más ante la solidez una defensa española que dio un paso adelante en el tramo final del primer tiempo. Alemania no logró anotar ni un solo gol en los últimos siete minutos de la primera mitad.

Una circunstancia que los de Jordi Ribera para marcharse con una ventaja de dos tantos (12-14), que podrían haber sido más si los «Hispanos» no se hubieran precipitado en su intento contragolpear.

Un sensacional trabajo defensivo que el conjunto español redobló en el arranque de la segunda mitad, en la que donde no llegaron la piernas de los defensores españoles, siempre surgió la figura de un imponente Gonzalo Pérez de Vargas, que con sus paradas, impidió anotar a lo germanos durante casi nueve minutos.

Sequía que la selección alemana no logró resolver ni con el paso a un ataque con siete jugadores de campo que ordenó el técnico Alfred Gislason y que sólo sirvió para que España se disparase definitivamente en el marcador (12-19).

Pero si el conjunto español rozó la excelencia en defensa, no mucho menos notable fue el rendimiento en ataque del equipo español, que pese a los continuos intentos de los defensores alemanes por interrumpir con faltas la ofensiva española, siempre logró hacer llegar el balón a los extremos, donde Ferrán Solé se mostró infalible.

Precisamente un tanto de Solé, que cerró la contienda con cinco dianas, permitió a los «Hispanos» alcanzar una máxima renta de ocho tantos (14-22) a falta de catorce minutos para el final.

Un tiempo en el que pese a los rápidos goles de «contragol» con los que Alemania intentó aferrarse al encuentro, España no sólo no vio mermado su rendimiento, sino que incluso sumó al festival a jugadores como el lateral Jorge Maqueda, que encontró, por fin, la efectividad en el lanzamiento que le había faltado en la primera fase del torneo.

La mejor noticia para un equipo español, que tras imponerse este jueves por 23-29 a Alemania, se enfrentará en menos de veinticuatro horas con Rusia, en un choque que podría acercar de manera casi definitiva a las semifinales del Europeo.