"Zegama es Zegama" es el lema que los vascos utilizan para resumirte la que es, sin duda, la maratón de montaña más emblemática, concurrida -miles de aficionados al largo del recorrido animando- y deseada del mundo.

Y no lo dicen solo los oriundos de la preciosa localidad del interior de la provincia de Guipúzcoa, sino que queda también palpable en que para las poco más de 200 inscripciones que salen a sorteo del total de 500 participantes que tienen la suerte de correr la Zegama-Aizkorri, hay más de 12.500 solicitudes.

Que te toque es una lotería. Que se batan los récords de la prueba masculino (3 horas, 36 minutos y 40 segundos, conseguido por Kilian Jornet, ¿quién si no?) y femenino (4 horas, 16 minutos y 43 segundos, gracias al excelente desempeño de Nienke Brinkman), es difícil aunque no imposible. Pero que la gane Kilian, ya por décima vez, se ha convertido en una rutina extraordinaria. Lo que sí hay que destacar en clave local en esta edición, es el papel del malagueño Raúl Ortiz Cabello, que concluyó 13º con gran una marca, ya que consiguió bajar de las cuatro horas, marcando el mejor tiempo de los atletas andaluces en toda la historia de la Zegama.

Un objetivo más que cumplido para Ortiz Cabello, que antes de la prueba se había puesto esa marca como reto. "Mi objetivo era bajar de las cuatro horas. Esta vez no tuve la presión de otras competiciones, sólo quería disfrutar y correr", asegura a La Opinión. El corredor malagueño agradece el apoyo recibido por el abundante público que "con su jaleo hizo que fuese volando y me ayudó a conseguir este objetivo", añade.

Décima victoria de Kilian con nueva equipación

El catalán Kilian Jornet llegaba a su carrera fetiche con la vitola de ser el principal favorito, pero con un cuadro de competidores temible que contaba con, entre otros, al francés Remy Bouet, a un muy en forma Manuel Merillas, al jovencísimo Davide Magnini y la estrella local, Aritz Egea.

Y aun así, Kilian ni se inmutó, liderando desde el principio, marcando el paso por todos los controles, excepto el de Sancti Spiritu, en primera posición, y despegándose de un excelso Davide Magnini en el momento clave de la carrera, justo tras coronar la cima del Aizkorri.

A partir de ahí, el corredor de montaña catalán puso otra marcha más con la intención tanto de vencer sin contemplaciones, aunque varias veces miró atrás porque no las tenía todas consigo por el gran rendimiento de su competidor italiano, como ya con el objetivo de romper el récord de la prueba que estaba, hasta el día de hoy, en manos del noruego Stieg Argenmund. Cruzó la atestada meta de Zegama en unos magníficos 3 horas, 36 minutos y 40 segundos, más de ocho minutos más rápidos que en el récord de 2017.

Un estreno inmejorable para la nueva aventura textil del corredor catalán con NNormal, tras dejar su casa de siempre, Salomon -que, a la postre, es la principal patrocinadora de la Zegama-Aizkorri y del circuito de carreras Golden Trail Series en la que se incluye la prueba vasca-, que no ha podido tener mejor campaña publicitaria que la ver volar a Kilian con sus bambas por las cimas de Aratz, Andraitx y Aizkorri.

Por detrás, Manuel Merillas, especialista en terrenos técnicos y con meteorología más adversa, hizo una competición muy inteligente, en unas condiciones de carrera que no son en las que se siente más cómodo. Fue de menos a más, avanzando a los que se habían atrevido a seguir el ritmo suicida de los de cabeza, y desde Sancti Spiritu a meta no paró de avanzar a competidores para alzarse con una tercera posición que le tiene que saber a gran triunfo.

Destacar también el gran desempeño del corredor keniano Robert Pkemboi, con una quinta posición final, que ya indica que los corredores africanos están aterrizando con buen pie en el mundo de las carreras de montaña mostrando gran rendimiento hasta en pruebas con sectores técnicos de gran dificultad como sucede en Zegama-Aizkorri.

Brinkman aporta el récord de la prueba, Sara Alonso "el de Euskadi"

Si lo de Kilian es tan histórico como ya habitual, lo de la holandesa Nienke Brinkman sí que se puede considerar como la gran sorpresa de la jornada y uno de los grandes hitos de la corta historia del 'trail running'.

Estaba en la terna de las corredoras que podrían ser la sensación por sus grandes marcas en asfalto (la Maratón de Rotterdam en 2h y 22 minutos), pero era un misterio su desempeño en alta montaña ya que no es una especialista, tal y como se pudo comprobar en el sufrido cresteo que ejecutó tras coronar Aizkorri.

Pero ni la gran favorita, la suiza Maude Mathys, que tras la carrera explicó que venía de una reciente lesión, pudo hacer nada para resistir el empuje de la corredora holandesa y al final tuvo que claudicar conformándose con una bien merecida segunda posición que también rebaja muchísimo el récord de 2017. Si Nienke destrozó en más de 17 minutos la anterior marca, parando el crono en unos estratosféricos 4 horas, 16 minutos y 43 segundos, la suiza lo hizo en más de ocho.

Y para acabar, la gran alegría local: una jovencísima y risueña Sara Alonso completó una magistral actuación acabando en una tercera posición que rebaja también en ocho minutos -estuvo a punto de alcanzar a Maude Mathys a final de carrera- la marca de la vasca Maite Maiora. "He batido el record de Euskadi", comentaba jocosa, la corredora de Salomon que ve cumplido parte de un sueño que tiene, seguro, muchos nuevos capítulos que escribir en el futuro: "Ha sido una pasada, un sueño. No me lo podía haber imaginado tan bien, nunca".