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María de Valdés: «Creo que tuve que tocar fondo para salir mejor»

La nadadora de Fuengirola, afincada en La Coruña, tras conseguir el oro en el Campeonato de España en 400, 800 y 1.500 libres reconoce que «estar fuera de casa me ha ayudado mucho a ser más fuerte conmigo misma»

María de Valdés posa con las medallas conseguidas en el Campeonato de España.

María de Valdés, fuengiroleña de 23 años, acaba de proclamarse campeona de España de 400, 800 y 1.500 libres, la triple corona. La nadadora del CN Liceo no ha tenido una temporada fácil y aún así ha conseguido estos méritos y su participación en el Mundial de Budapest con top 5 en cinco kilómetros y top10 en diez kilómetros en aguas abiertas. Por lo que califica el año como «notable», aunque tiene que superar el europeo.

Esta malagueña se marchó a La Coruña en 2017 tras su entrenador de aquel momento, Carlos Guzmán, con el que preparó los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Esto le supuso un bache en su carrera, un antes y un después.

De Valdés no consiguió clasificarse para Tokio, ni en natación ni en aguas abiertas, a pesar de los buenos resultados obtenidos, rozando la clasificación en ambas disciplinas. Esto hizo que se replanteara su futuro. «Lo pasé bastante mal, pero creo que tuve que tocar fondo para poder salir mejor y, de hecho, el Open de piscina fue la clave para poder salir más reforzada y más fuerte tanto física como mentalmente», confiesa la fondista.

Tras el bache del preolímpico, volvió a Málaga, donde se pegaría unas vacaciones más largas que de costumbre. Se quedó durante dos meses y casi no quiso volver a tierras gallegas. Aun así, gracias a su entrenador actual, Jesús de la Fuente, y mucho trabajo psicológico, De Valdés fue volviendo a la piscina. «Mi cabeza estaba más bien fuera de la piscina que dentro, realmente no quería saber nada de la piscina. De hecho era llegar y ponerme a llorar, no estaba a gusto ni conmigo misma y de pensar que no estaba a gusto en la piscina, me agobiaba más, fue bastante duro», expresa.

La nadadora explica que «es una sensación rara, extraña, que no piensas que te pueda pasar a ti» y agradece además el trabajo que hizo su entrenador: «Pienso que lo supo gestionar bien, porque no cualquiera lo sabe hacer y tuvo mucha paciencia conmigo, hablábamos todos los días de qué íbamos a hacer, cómo iba a ser la planificación y eso me tranquilizó, me ayudó a seguir paso a paso, subiendo escalones poco a poco, porque de un día para otro no se arregla».

«Tuve un pensamiento de dejarlo porque no es fácil decir que llevas cinco años entrenando para un objetivo y que de un día para otro no lo tengas. Pero estar fuera de casa también influye mucho. Echo de menos a mi familia, a mis amigos y a mi ciudad, aunque estar fuera también me ha ayudado mucho a ser más fuerte conmigo misma, a afrontar las cosas de diferente manera y A Coruña es como mi segunda casa, me han cuidado como si fuera una más», manifiesta la fuengiroleña.

A final de 2021 compitió en el Mundial de piscina corta de Abu Dabi tras mucho trabajo mental y, a comienzos de 2022, se concentró con la selección en Lanzarote. Sin embargo, hubo baches. En la concentración se lesionó tras un mal movimiento con daños en los ligamentos del escafoides y del radio de la mano derecha y, a un mes del Open, cuando ya se recuperó de la muñeca, dio positivo. Pero no le supuso una recaída, continuó más fuerte que nunca: «Hay que ser realistas y, si tocas fondo, después hay que ser fuerte y puedes salir adelante e incluso puedes hacerlo mejor».

Asimismo, De Valdés reflexiona sobre lo vivido hasta ahora: «Todo pasa por algo y si no me tuve que clasificar para esos juegos fue porque no era mi momento. El trabajo lo tuve porque estuve en las puertas, pero soy la misma persona yendo o no, así que si me tiene que salir, pues me saldrá para París y obviamente seguiré trabajando no solo para ir, sino para conseguir algo más». Ahora piensa en el europeo, en el que le gustaría conseguir una buena posición «para terminar la temporada de la mejor forma posible, de hecho para hacer una de mis mejores temporadas deportivas».

Se ve limitada por una lesión de hombro, tienen que adaptarle los entrenamientos y no puede realizar el volumen que hacía anteriormente, pero va poco a poco, puesto que «no me gustaría terminar la temporada sin poder ir al europeo, lo estamos tratando de una manera muy limitada para aguantar bien».

Por su parte, cuenta a La Opinión de Málaga su paso por el Campeonato de España. «Estoy muy contenta y con mucha alegría porque llegaba en un estado de forma fuerte después del Mundial y quería quitarme la espinita tras el Open de invierno, quería hacerlo lo mejor posible para poder terminar la temporada con buen sabor de boca en piscina».

En cuanto al tiempo obtenido, lo califica como «aceptable», a lo que suma: «No ha sido mi mejor año en piscina, estoy contenta, pero me hubiera gustado bajar un poco más, aunque siendo realistas tampoco estaba en el mejor estado de forma para hacer mi mejor marca, pero aun así estoy contenta por el tiempo y por las sensaciones que tuve».

En cuanto a la próxima temporada, el objetivo principal es repetir al menos una buena posición en el Mundial y poder estar en los Juegos Olímpicos de París 2024. «Estoy enfocada en los juegos. Es verdad que para ir tienes que tener un camino, pero lo estamos trabajando», declara, a lo que suma que «con trabajo, constancia y perseverancia al final salen las cosas y el trabajo anterior lo tengo, entonces me gusta ir temporada a temporada, incluso me gusta ir día a día, porque ya no me meto tanta presión y de esta manera disfruto más del deporte».

Ha sido un año complicado, pero a la vez satisfactorio para la malagueña. Se podría decir que su vida y su forma de verla han cambiado. Hablamos de la salud mental, un tema de gran importancia y que ella ha sufrido. «Actualmente estoy muy bien gracias a la gran ayuda de la psicóloga. Creo que cuando ya estás a un nivel alto, todo deportista debería tener la ayuda de un psicólogo porque es algo normal, es como tener un entrenador, forma parte de tu equipo. Yo me veo fuerte, estoy mejorando más y obviamente todos los deportistas tenemos altibajos, pero para eso están los psicólogos», manifiesta.

La natación es el trabajo y la vida de María de Valdés. «Es lo que me gusta hacer, lo que hago día a día y son muchas horas diarias. Cuando lo deje, es como si alguien dejara su trabajo, le va a costar, pero no quiero pensar en eso. Quiero pensar que va a durar lo que tenga que durar y de la mejor manera posible», concluye la fuengiroleña.

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