Vicente del Bosque es una persona especial. Sus virtudes saltan a escena a través de su mirada y sus palabras calmadas, capaces de embriagar a toda persona que tenga la suerte de cruzarse con él. Fue capaz de demostrar al mundo entero, con sus triunfos como seleccionador nacional español, que un buen líder nace, no se hace. Cuando se cumple el décimo aniversario de la triple corona conquistada por la selección española de fútbol (Eurocopa 2008, Mundial 2010 y Eurocopa 2012), Del Bosque, el entrenador que obró el milagro de llevarnos a la cima del mundo en Sudáfrica, concede una entrevista muy personal a La Opinión de Málaga desde su residencia familiar de la Costa del Sol. 

¿Cómo surge el idilio entre Vicente del Bosque y la Costa del Sol?

Mi mujer es malagueña. Su padre es de Málaga y su madre de Fuengirola. Llevamos 22 años viniendo periódicamente a Málaga.

En todos estos años habrá descubierto rincones con mucho encanto, ¿cuál es su favorito?

Por encima de cualquier lugar, yo más bien destaco a su gente, que siempre me ha tratado fenomenal. No obstante, pasear por las calles de San Pedro es algo que siempre me ha gustado mucho.

¿Sigue usted la actualidad del Málaga CF? 

Sí. He visto los últimos partidos. Se había generado un gran pesimismo con los dos primeros partidos de Liga. Contra Las Palmas por ejemplo, la derrota fue dura, pero hay que tener en cuenta que se trataba de un rival consagrado en la categoría. Pillaron a un Málaga débil en aquel momento, pero poco a poco va a demostrar que va a estar en la pelea por el ascenso. Hay que tener un poco de paciencia.

¿Qué recuerdos guarda de los enfrentamientos contra el extinto CD Málaga, cuando usted militaba en el Real Madrid?

El primero que se me viene a la cabeza es el 6-2 (risas). Recuerdo que nos dieron un repaso tremendo. A Málaga he venido en muchas ocasiones, como jugador y como entrenador del Madrid y del Castilla. Recuerdo en otra ocasión que vinimos con Juanito y ganamos 1-2 en un gran partido.

Diríamos que Málaga ocupa un lugar privilegiado en su corazón...

Junto a Salamanca y Madrid, Málaga completa el pódium de prioridades que tengo en mi vida e intento inculcar el amor por estas tres ciudades a mis hijos.

Si yo le digo 11 de julio de 2010, ¿qué se le viene a la cabeza?

Pues una fecha histórica para el fútbol español y para nuestro país. Siempre habíamos tenido muy buenos jugadores, aunque nos había faltado esa pizca de suerte que tuvimos en el 2010. Cuando fuimos campeones del mundo, teníamos un buen equipo, buenos jugadores, unas buenas relaciones personales, es decir, lo teníamos todo a favor, junto a esa suerte que siempre hace falta para salir campeones.

No fue un camino fácil. Primer partido ante Suiza y derrota…

Nosotros habíamos hecho una fase previa perfecta. Llegamos con mucho optimismo y ese partido nos sirvió para darnos cuenta de que en el fútbol hay unos factores que no se pueden controlar. No buscamos culpables y mantuvimos nuestra idea firme para continuar con la convicción de llegar lo más lejos posible. Recuerdo que les dije a los chicos que no se preocupasen de nada, que si éramos capaces de ganar los siguientes 6 partidos seríamos campeones. Fue como un reto particular dentro de aquel contratiempo sufrido. Y así fue como logramos unirnos aun con mayor fuerza y sacar este reto adelante, primero venciendo en un partido de alta tensión a Honduras y luego a una gran selección chilena.

Y en octavos de final nada menos que la Portugal de Cristiano.

Si, un Cristiano pletórico en aquellos momentos, que se mostró muy motivado ante nosotros. Aquel partido fue dificilísimo, bueno, como el resto, pero en este quiero resaltar la labor de aquellos que menos jugaban, como fue el caso de Fernando Llorente. Un chaval muy majo que en determinados momentos supo desatascar el juego de ataque de la selección. Y la pizca de suerte que siempre hay que tener y que nos metió en la siguiente ronda con el gol de Villa.

Los cuartos ante Paraguay. Penalti a favor de ellos y todos ya pensábamos que la historia se repetiría, que volveríamos para casa como siempre. Pero Iker Casillas detuvo la pena máxima y…

Fíjate en lo que te voy a contar… Nosotros teníamos una gran ventaja y era la gran unión que existía en el equipo, como la que se reflejó con los 3 porteros. Hubo una eliminatoria entre Benfica y Liverpool de Copa de Europa poco antes del Mundial. En el Liverpool jugaba Pepe Reina y en el Benfica Cardozo. El paraguayo en esa eliminatoria le lanzó a Reina un penalti. Y Pepe, que lo tenía bien estudiado, le dijo a Iker cuál era el golpeo de seguridad de Cardozo. Eso fue clave para que Casillas detuviese el penalti. Hasta los porteros suplentes se sintieron útiles y eso es lo que realmente forma a un equipo.

La semifinal fue contra Alemania. ¿Cómo planteó el partido?

Históricamente para nosotros tanto a nivel de selección como de equipo, los alemanes habían sido malos amigos, equipos muy duros, pero desde aquella victoria en la Eurocopa de 2008, la historia había cambiado y nosotros queríamos darle continuidad. Contra Alemania pusimos a Pedro en la alineación ya que teníamos bastante miedo con las internadas de Philip Lahm y en lugar de poner a alguien que le parase, decidimos poner a alguien que le contrarrestase.

Aquel testarazo imponente de Puyol y…¡Gooooool! Cuéntenos la historia de aquel tanto. 

El día antes les dije a los chicos cómo defendía los córners Alemania. Con una zona un poco pasiva de 2 líneas de 4 y que con su poderío físico era complicado rebasarles, pero nosotros poseíamos 3 ventajas: teníamos a Xavi Hernández que ponía el balón donde quería, un tío con la energía y potencia de Puyol, y luego también el trabajo que hicieron Sergio Ramos y Piqué aguantando y bloqueando a los rivales.

¿Cómo afrontaron la final contra Países Bajos? ¿Muchos nervios?

Todo lo contrario. La final la tomamos de otra forma, ya que estos jugadores tenían mucho oficio, no eran neófitos, era gente muy bien preparada. Teníamos, modestamente hablando, las cosas bien claras de cómo hacerlo. No éramos un equipo que creásemos muchas ocasiones claras, pero estábamos muy bien preparados para competir en un torneo tan corto como éste.

¿Cómo vivió Vicente del Bosque la noche previa al partido? 

Pues por encima de todo con «responsabilidad». Teníamos que hacer las cosas bien ya que teníamos a todo un país detrás. ¡Era el partido de nuestras vidas! Yo les dije a los chicos que era muy difícil que esto se volviese a repetir; que eran gente muy admirada, que muchos chavales vivían pendientes de ellos. ¡No podíamos defraudarles!

¿Pudo conciliar bien el sueño?

Hombre, he de reconocer que estaba un poco preocupado porque queríamos ganar; no obstante, el día del partido y como cualquier otro, hicimos la rutina diaria que teníamos marcada. Incluso recuerdo que vino a verme Johnny Metgod, antiguo compañero mío en el Madrid y que trabajaba para la selección holandesa. No hablamos ni un solo minuto de la final sino de asuntos personales.

Y el día de la final, ¿se palpaba alta tensión en el ambiente en esas horas previas?

Te voy a contar una cosa…El día de mayor silencio, incluso más que en la propia final, fue el partido contra Honduras. Fue el segundo partido del campeonato. Sabíamos que entrábamos en una situación de riesgo y que no podíamos fallar. Entonces hubo un silencio de esos que imponía; un silencio que sobrecogía; para mí fue el día más tenso de todos ya que había que ver como respondíamos tras lo sucedido con Suiza. Fue una sensación de tensión más grande que en ningún otro partido del campeonato.

¿Cuándo les dijo a los chicos la alineación? ¿Recuerda la charla previa al partido?

Dos horas y media antes del partido y después de la comida y de descansar, hicimos la charla. Primero hablamos del partido, no solo de la importancia del mismo. Les hice ver la importancia que significaría convertirse en campeones del mundo no solo por ellos, también por la cantidad de gente que teníamos detrás. Luego hablamos de los detalles que nos podían hacer daño durante el partido. Cuáles eran las principales armas y debilidades de Países Bajos para ver cómo afrontar el partido.

Vicente del Bosque atiende a La Opinión de Málaga en Marbella. David Ariza

¿Le sorprendió la agresividad de los holandeses?

Pues mira, me retrotraigo a diciembre de 2010. Habían pasado seis meses de la final y el seleccionador holandés, Van Marwijk, vino a la RFEF a vernos, casi a disculparse del comportamiento que habían tenido. Lo hizo con una deportividad propia de esos países. No obstante, no nos podemos quedar con la entrada de fulano o mengano ya que la escuela holandesa durante toda la vida había sido un ejemplo para todo el mundo, y él vino a disculparse. Ellos sabían que nosotros éramos más fuertes en el dominio del balón e intentaron cortar esa forma de juego quizás de una manera contraría a sus ideales. Pero el hombre vino a disculparse, un hecho poco divulgado, que poca gente sabe, pero que fue un detalle impresionante de Van Marwijk.

Aquellos 5 segundos eternos en los que Robben encara a Casillas… ¿cómo los recuerda?

Supimos mantener la calma porque Iker no era la primera vez que hacía una parada de ese tipo. La historia ha demostrado que en el uno contra uno se manejaba muy bien, pero bueno, también es necesario tener esa pizca de suerte que hay que tener en momentos claves.

Usted también tuvo mano de santo porque los 3 cambios que hizo fueron decisivos... 

Curiosamente los tres participaron en la acción del gol. Jesús Navas sale como un rayo por la derecha…un mal centro de Fernando que recoge Cesc y que luego se la pone a Andrés y…ya sabemos lo que ocurrió. Fue una jugada colectiva en la que intervino mucha gente y que afortunadamente terminó en gol. Fíjate que en esos momentos nos encontrábamos ya más pensando en los penaltis.

¿Qué sintió cuando el trallazo de Iniesta entró en la portería?

Pues lo primero que se me pasó por la cabeza en aquel momento fue acordarme del seleccionador croata (Slaven Bilic). Estaban jugando el partido de cuartos ante Turquía en la Eurocopa 2008 y en el último minuto de la prórroga anotaron el 1-0, y se daba por acabado el partido. Pero en el tiempo añadido, un balón arriba de los turcos y de un rechace, la meten por la escuadra. El entrenador croata dijo en una reunión de la UEFA que había perdido demasiado tiempo en la celebración . A nosotros nos quedaban 4 minutos largos por delante y podía suceder cualquier cosa.

Y, pitido final de Howard Webb… ¿en quién pensó?

En mi familia y en el deporte español en general. Era algo muy bueno para nuestro país.

Y, sea sincero, ¿creía que podíamos ganar el Mundial?

Yo era muy optimista, pero la realidad marcaba que en el mundo había 210 países que perseguían el mismo objetivo y que solo gana uno. Modestia aparte, creo que estábamos predestinados a salir campeones. Con esa victoria nos quitamos esos complejos que veníamos arrastrando toda nuestra vida.

Luego llegaría la Eurocopa de Polonia-Ucrania de 2012. ¿Qué recuerdos guarda de aquella cita? 

Ese campeonato tuvo la particularidad que lo empezamos y lo terminamos con el mismo equipo (Italia). Jugamos sin delanteros, casi todos centrocampistas. Todo aquello perturbó mucho a los rivales. Empezamos empatando 1-1 y terminamos 4-0 contra Italia, en quizás uno de los mejores partidos que jugamos dentro de nuestro ciclo con la selección.

Igual que en el Mundial, los portugueses se cruzan en nuestro camino, esta vez en semifinales...

Ahí nos tocó vivir la suerte de los penaltis. Tuvimos de nuevo esa pizca de suerte que hay que tener en determinados momentos, y que ya había ocurrido también en la Eurocopa del 2008 con Luis Aragonés en los penaltis contra Italia.

¿Qué recuerdos le trae aquella extraordinaria final ante Italia?

Ellos llegaron con un día menos de descanso, se le lesionaron varios jugadores y sufrieron mucho físicamente al margen de que nosotros tuvimos una frescura y nos pusimos por delante con el gol de Silva. Luego con la fantástica arrancada de Jordi Alba en el segundo gol logramos ese margen que nos daba algo de tranquilidad. Creo que a partir de ahí controlamos el partido.

¿Es ese posiblemente el mejor partido de la «era Vicente del Bosque» al frente de la selección?

Uno de los mejores sí, pero el mejor lo vivimos, si mal no recuero, en Coruña ante Bélgica. Una Bélgica muy poderosa, con grandes jugadores y les metimos 5. Recuerdo que fue la primera vez que pusimos a Villa más escorado a la izquierda, algo que resultó clave para lograr esa importante victoria.

¿Cuándo decide Vicente del Bosque poner el punto final a su periplo como seleccionador?

Fue en 2016, tras la Eurocopa de Francia. Hubo alguna crítica de por qué seguimos al frente de la selección tanto tiempo. Soy consciente de que era muy difícil ganar un cuarto título, pero creo que estábamos haciendo una buena labor en la Federación. El presidente Villar me dijo: «Vicente, quiero que sigas…», y yo le dije: «Ángel, no voy a seguir, nuestro ciclo ha terminado…». No sé si me equivoqué en dos años antes o dos años después, pero pensé en todo momento en el beneficio de la selección.

Y a partir de ese momento…

Tuve ofertas para salir fuera y bien recompensadas. Pero ni me sentía con fuerzas ni creo que lo debía de hacer. Creía que era el momento de poner punto final y dedicarle todo el tiempo a la familia.

Transcurridos 12 años, ¿le cambiaron esos títulos su vida?

En realidad no ha cambiado mi vida para nada, me jubilé a los 65 siguiendo los pasos de mi padre que me inculcó la forma de trabajar y cuando había que saber dejarlo.

Siente usted que ha sido la única persona en la historia que ha puesto de acuerdo a toda la gente en España

No creo que fuera así. Unir a toda la gente es un poco lírico. La gente con buena actitud siempre se alegra. Esto es deporte y éramos un equipo, no era una guerra.

Muchas gracias por rememorar junto a La Opinión de Málaga los momentos de mayor gloria deportiva de nuestro país.

De nada. Ha sido un placer también para mí.