Estuvo cerca el UMA Antequera de jugar una final de toda una Supercopa de España, pero los lanzamientos desde el punto de seis metros lo impidieron. Movistar Inter FS demostró más acierto y se llevó el pase a la final del domingo 8 de enero (4-4). Cuatro veces por detrás en el marcador no fueron suficientes para acabar con la ilusión. Los goles de la esperanza tuvieron la rúbrica de Miguel, por partida doble, Davilillo y Cobarro y permitieron creer en el triunfo hasta la ejecución de los penaltis.

Los guerreros universitarios salieron con personalidad y sabiendo lo que debían hacer. La labor de protección de la portería era fundamental para ir ganando confianza y creyendo en las posibilidades de conseguir sacar adelante esta difícil contienda. Conejo animó a sus compañeros a dar ese esfuerzo extra. El guardameta de Coín fue el protagonista del primer tiempo. Sacó pies y manos y realizó estiradas con la que evitó que el balón acabara en el fondo de las mallas. 

La ocasión más clara la tuvo Óscar en sus botas. El 21 verde no pudo concretar con éxito un veloz contragolpe. Su disparo se marchó por encima del larguero. Antes, Cecilio estrelló el esférico en el palo en un disparo a pase de Carlao. Raya también chocó con el larguero. El cierre andaluz desvió con el cuerpo un tiro de un compañero, pero el 0-0 no se movió del esférico. La recta final del primer tiempo tuvo un ritmo trepidante con los dos equipos exponiendo en fase ofensiva. El 21 voló en otra transición y rozó el 0-1 con un tiro demasiado alto

En la segunda mitad, el compromiso cambió por completo. Cecilio abrió el marcador con un tanto de estrategia de córner. Córner sacado por Carlao y definición del ala cordobés (1-0). Poco duró la alegría en el cuadro madrileño. La réplica fue rápida y contundente. Miguel equilibró la balanza con un lanzamiento de falta (1-1). 

Drahovsky, en el minuto 25, asestó el segundo golpe en una acción con fortuna. Pope hizo un enorme repliegue defensivo para tapar un envío y Conejo rozó la pelota con la puntera quedándose franca para el remate del pívot eslovaco (2-1). Pero poco duró otra vez. Miguel recibió el esférico desde la banda, realizó un recorte excelso y se mostró letal delante de Jesús Herrero (2-2). Una vez superado el ecuador de la segunda mitad, Pablo Ordóñez fue derribado dentro del área y, tras solicitar Tete la revisión de la jugada, los colegiados señalaron la pena máxima. Miguel no acertó a materializar el penalti porque Jesús Herrero adivinó el lado del lanzamiento y lo detuvo.

Este momento pudo haber cambiado el desenlace final, ya que hubiera sido la primera vez que el elenco antequerano tomara ventaja en el luminoso, pero del 2-3 se pasó al 3-2 con un gol obra de Rubi en el que intervino la fortuna. El nuevo ala diestro de la formación celeste disparó a portería y Conejo se vio sorprendido al rozar el esférico en alguno de los jugadores que estaban en el área. 

Por tercera vez había que dar un paso adelante para tratar de equiparar el duelo. Tete fue valiente y recurrió al ataque de cinco con portero-jugador. Esa variante táctica funcionó y Davilillo firmó el 3-3. El último minuto fue de auténtica locura. El entrenador malagueño mantuvo en la cancha la ofensiva en superioridad e Inter fue capaz de anotar el 4-3 a falta de 50 segundos para la conclusión

Cuando la derrota parecía cerca, Burrito recibió una falta de Raya en la que el infractor vio la segunda amarilla y se fue expulsado de la pista. Con escasos segundos, los guerreros universitarios pudieron atacar con cinco efectivos frente a tres y lo aprovecharon. Miguel asistió a Cobarro y este le filtró un pase a Pablo Ramírez. El pívot lanzó a portería y Jesús Herrero impidió que la pelota entrara. Sin embargo, Cobarro la empujó a la red en un esfuerzo extra (4-4).

Con el 4-4 y sin tiempo extra por disputar, los lanzamientos de penaltis decidieron el ganador. Movistar Inter FS marcó cuatro (Tripodi, Cecilio, Raúl Gómez y Eric Martel) y el BeSoccer CD UMA Antequera solo uno. El autor fue Quique. Fallaron Pablo Ordóñez y Cobarro. Una derrota que no deja contento a una plantilla que soñó y creyó en la final de la Supercopa de España en Alzira y se quedó muy cerca de lograrlo.