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Fútbol

Fin de semana negro para el fútbol base malagueño

Varios incidentes, con intervención policial de por medio, han dejado imágenes lamentables en el Cortijillo Bázan-Pizarra Atlético y Churriana-Campanillas

El fútbol base en Málaga sumó este fin de semana dos graves incidentes.

El fútbol base en Málaga sumó este fin de semana dos graves incidentes. / La Opinión

La Opinión

El fútbol base de Málaga vive un momento negro. Desafortunadamente, cada vez es más habitual que haya conflictos de manera interna o en las gradas, pero lo que ocurrió este fin de semana en la categoría cadete traspasó todos los límites hasta el punto de tener que suspender hasta dos encuentros.

Cortijillo Bazán-Pizarra Atlético

El más impactante fue el Cortijillo Bazán-Pizarra Atlético. Ganaba el equipo visitante por 1-2 y el local marcó en los instantes finales el empate. Sin embargo, el árbitro anuló el tanto por fuera de juego y se desató la barbarie con una pelea con puñetazos, agresiones y patadas por parte de algunos jugadores, dejando imágenes realmente desagradables.

El Cortijillo Bazán comunicó en sus redes sociales: «Queremos, principalmente, disculparnos con el CD Pizarra Atlético como afectado en lo ocurrido y ponernos a su entera disposición. Los jugadores implicados en dicha reyerta serán investigados y sancionados internamente».

CD Churriana-UD Campanillas

Antes, el sábado, la policía tuvo que intervenir en el CD Churriana-UD Campanillas, en unos hechos cuyas versiones se contradicen entre ambos clubes acerca de los hechos por los que el partido se tuvo que suspender. El equipo local asume: CD Churriana: «La persona que accedió al terreno de juego para agredir a nuestro encargado de material fue el padre de un jugador del equipo rival. Dicha situación fue controlada por los propios entrenadores del Campanillas. En ningún momento nuestro cuerpo técnico amenazó a ningún jugador».

En el otro lado, el UD Campanillas: «Debe diferenciarse claramente entre la acusación de que un progenitor saltara al terreno de juego para agredir a un jugador del equipo contrario -hecho que negamos categóricamente- y la circunstancia real de que un padre accediera al terreno de juego con la finalidad de retirar a su hijo ante la existencia de amenazas previas, priorizando su integridad física y emocional».

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