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BALONCESTO

Cuando Kobe Bryant enloqueció a Hollywood: 10 años de sus 60 puntos en una despedida memorable de la NBA

La leyenda de los Lakers dijo adiós a 19 años de carrera profesional con una exhibición electrizante ante los Utah Jazz

Kobe Bryant, en su último partido con los Lakers, el 13 de abril de 2016.

Kobe Bryant, en su último partido con los Lakers, el 13 de abril de 2016. / Harry How / Afp

Albert Guasch

Albert Guasch

Barcelona

A falta de cuatro segundos, Byron Scott, el técnico de Los Angeles Lakers, ordena la sustitución con la victoria asegurada. Kobe Bryant, exhausto, saluda desde el centro de la pista. Es su adiós a un público del Staples Center que ha llegado a este punto con la adrenalina disparada. Acaba de contemplar un espectáculo electrizante. “Una de las actuaciones de despedida más increíbles de cualquier deportista”, proclama el comentarista de la TV norteamericana, una vez usadas todas las expresiones de asombro a su alcance. A él, como a todos los presentes, se le ha escapado la risa tonta en el desenlace del encuentro.

Ha llegado un momento en que el partido ha entrado en una cascada de sobreexcitación, arrastrando a los 19.000 espectadores, incapaces de sentarse ante la emoción de la situación. En primera fila, Jack Nicholson eleva las palmas de la mano hacia el cielo y se las amorata de aplaudir con tanta fuerza; Jay Z pone cara de haber sido testigo de la multiplicación de los panes y los peces; Snoop Doggse dice cosas a sí mismo mientras toma fotos.

Kobe Bryant se dirige a la afición del Staples Center de Los Ángeles después de anotar 60 puntos en su último partido con los Lakers, el 13 de abril de 2016.

Kobe Bryant se dirige a la afición del Staples Center de Los Ángeles después de anotar 60 puntos en su último partido con los Lakers, el 13 de abril de 2016. / Harry How / Afp

Bryant, con 37 años, cerró esa noche su carrera profesional con una exhibición de 60 puntos y una remontada sobre los Utah Jazz de la que se encargó personalmente. De ello se cumplen 10 años este lunes. Aún hoy día, revisar los últimos tres minutos de ese partido por Youtube produce piel de gallina. Qué manera de bajar el telón.

Kobe, campeón de la NBA cinco veces con los Lakers, tirador infatigable, comparado sin cesar con Michael Jordan, había anunciado el colofón en noviembre de esa temporada 2015-16. Después de esa, no habría más. Eran unos Lakers en horas bajas, más de perder que ganar, así que no podría retirarse en los play off. El partido ante los Utah Jazz carecía de trascendencia competitiva. La trascendencia era otra. Un acontecimiento deportivo-social. Homenaje a una leyenda.

Desfile de celebridades

Desde una hora antes desfilaron por el Staples Center, en el downtown de Los Angeles, infinidad de personalidades con fama. Por algo Hollywood cae cerca. Kobe llegó con un traje negro y rodeado de un enjambre de cámaras. Se cambió y saludó a los asistentes después de visionar un par de vídeos en la macro pantalla del pabellón. En uno le dedicaron palabras conmemorativas lo más ilustre de la NBA: Shaquille O’Neal, Kevin Durant, Lebron James, Steph Curry, Pau Gasol, Phil Jackson… Y un montón más. Después, más clips de admiración de estrellas de todos los ámbitos, que fueron sucediéndose durante la noche: Taylor Swift, Kanye West, Justin TimberlakeMagic Johnson pronunció un sentido discurso.

Kobe Bryant, junto a Magic Johnson, durante el homenaje que recibió en el Staples Center el 13 de abril de 2016.

Kobe Bryant, junto a Magic Johnson, durante el homenaje que recibió en el Staples Center el 13 de abril de 2016. / MIKE NELSON / EFE

Y empezó el partido. Kobe falló los primeros cinco lanzamientos. Decían las informaciones de la época que en ese último curso había reducido su participación en las sesiones de tiro, que la tremenda ética de trabajo que le llevó a ser un perfeccionista se había diluido. Quizá le estaba pasando factura en un día tan especial.

Tonterías. Encadenó varios fogonazos en los últimos cuatro minutos del primer cuarto y de repente sumó 15 puntos. Al descanso llegó con 22. Empezó el último cuarto con 37. Y a falta de tres minutos entró en trance. Los Lakers estaban 10 puntos por debajo y algo extraordinario se le revolvió dentro a Kobe, como si le resultara inconcebible poner fin a 19 años de carrera con una derrota.

Cogió el balón y ya no lo soltó. Y empezó a meter puntos. Una bandeja a aro pasado, dos tiros libres, una entrada a canasta a base de músculo... La desventaja se había rebajado a cuatro. Su mujer y sus hijas se tapaban la boca de incredulidad y de felicidad. Él se apoyó un momento en sus rodillas, tratando de coger oxígeno. Impactante primer plano.

El balón de nuevo en sus manos. Tiro en suspensión y adentro. "Kobe, Kobe", coreó excitada la grada. Un triple en posición forzada. Dentro también. Como si no supiera fallar. Hasta sus compañeros en el banquillo se pusieron las manos en la cabeza. Un punto por debajo a falta de un minuto. Mal tiro de los Jazz. Rebote y, cómo no, pelota para Kobe. Y ahora canasta desde seis metros. Locura colectiva. “¡Esto es otro nivel, otro nivel!”, trató de hacerse oír el comentarista.

A los 60 puntos llegó con dos tiros libres, 15 en los desenfrenados tres minutos finales. Utah volvió a fallar y un pase largo a lo quarterback selló el triunfo angelino a falta de cuatro segundos. Byron Scott accionó la sustitución. El homenaje resultó estruendoso. Todo el mundo le quiso abrazar. Incluido Marcelinho Huertas, hoy base de La Laguna Tenerife y entonces de los Lakers. Fue el máximo asistente de ese partido con seis pases.

Kobe Bryant, tras jugar su último partido con los Lakers el 13 de abril de 2016.

Kobe Bryant, tras jugar su último partido con los Lakers el 13 de abril de 2016. / Harry How / Afp

Kobe acabó tirando 50 veces a canasta, una barbaridad incluso para él, siempre tan incontenible, de las que convirtió 22. “No quería jugar mal hoy”, dijo en la rueda de prensa posterior, aún con la camiseta sudada. Como si se resistiera a quitársela. “Estoy en shock, ha sido como un sueño”, admitiría. Los periodistas se pusieron en pie y le despidieron con una ovación tras media hora de preguntas y respuestas.

Aún tuvo fuerzas de dar un discurso a sus compañeros en el vestuario. "Animó a todos a jugar cada partido como si fuera el último. Fue emocionante", reveló Scott. Un final a la altura de su carrera de leyenda. Cuatro años después moriría en el accidente de helicóptero junto a su hija Gigi.

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