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Ultrafondo

Alejandro Navarro culmina una gesta inédita: los cuatro retos de la Legión en 11 meses con un 92% de discapacidad

El deportista malagueño cerró en La Africana de Melilla un desafío histórico tras dos años y medio de preparación y más de 5.500 euros recaudados con fines solidarios

Llegada de Alejandro Navarro en el reto de los 101 kilómetros de Ronda.

Llegada de Alejandro Navarro en el reto de los 101 kilómetros de Ronda. / La Opinión

Álvaro Borrego

 Lo que durante años fue una idea difícil de sostener en la realidad ha terminado por convertirse en una de las historias más contundentes del deporte de ultrafondo. Alejandro Navarro, de 48 años, natural de Estepona, ha completado en sólo 11 meses los cuatro grandes retos vinculados a la Legión, culminando el recorrido en La Africana de Melilla.

No se trata únicamente de una hazaña deportiva, sino de un proceso largo, construido desde la constancia, la planificación y una convicción firme en que incluso lo improbable puede trabajarse hasta hacerse posible. Tras dos años y medio de preparación, la meta final no ha sido solo cruzar líneas de llegada, sino demostrar que el límite también puede redefinirse.

Un cuerpo en condiciones extremas

La dimensión del logro se entiende mejor al observar las condiciones físicas en las que compite. Tras una fractura cervical en la vértebra C5, Navarro quedó tetrapléjico y con un 92% de discapacidad. Conserva movilidad parcial en bíceps y hombros, carece de equilibrio en el tronco, sufre espasmos musculares y no puede termorregular, lo que implica que no suda ni regula su temperatura corporal. En pruebas de ultrafondo, estas limitaciones no solo condicionan el rendimiento, sino que elevan el riesgo de forma constante.

Por ello, cada participación ha estado sustentada en una estructura precisa: seguimiento médico continuo, control exhaustivo de hidratación y temperatura, asistencia técnica permanente y un equipo humano preparado para intervenir en cualquier momento. La épica, en este caso, no se sostiene sin estrategia.

Ronda: el inicio de algo histórico

El recorrido comenzó en mayo de 2025 con los 101 Kilómetros de Ronda, una de las pruebas más emblemáticas del circuito legionario. Allí, Navarro se convirtió en el primer deportista tetrapléjico con un 92% de discapacidad en completar el desafío, marcando un precedente dentro de la competición. Más allá del componente simbólico, la prueba representó una declaración de intenciones: competir desde otras condiciones, con otras herramientas, pero con la misma exigencia.

Desde ese primer momento, el reto quedó vinculado a una causa solidaria. A través de la campaña 'Mi esfuerzo, vuestra lucha' logró recaudar 1.500 euros para AOPA Autismo Ronda, entidad que trabaja con más de 170 niños y niñas con TEA y presta apoyo a numerosas familias. El esfuerzo individual comenzaba así a proyectarse hacia un impacto colectivo.

Almería: resistencia, calor y trabajo en equipo

El siguiente paso fue La Desértica, en Almería, una prueba marcada por la dureza del terreno, el calor y la exigencia constante. Navarro completó el recorrido en 15 horas, en una jornada en la que la falta de termorregulación obligó a extremar las medidas de control: hidratación continua, uso de hielo, pulverizadores y protección frente al sol directo. Cada kilómetro implicaba sostener el equilibrio entre rendimiento y seguridad.

En este contexto, el papel del equipo adquirió una dimensión esencial. Antiguos legionarios, personal sanitario, apoyo familiar y asistencia logística formaron una red que permitió hacer viable el reto. Navarro subrayó esta realidad al finalizar la prueba, destacando que el logro no podía entenderse sin ese respaldo constante.

La dimensión solidaria volvió a estar presente, con 2.000 euros recaudados para URA CLAN, un proyecto de rugby inclusivo. La idea de que cada kilómetro debía tener un significado más allá de lo deportivo quedaba definitivamente consolidada.

Ceuta: un regreso cargado de significado

La tercera etapa llevó a Navarro hasta Ceuta, donde completó La Cuna de la Legión en marzo de 2026. La prueba añadía un componente emocional evidente: regresaba a la ciudad donde había iniciado su vida como legionario en 1996. Treinta años después, lo hacía en un contexto completamente distinto, tras haber reconstruido su trayectoria personal y deportiva.

El recorrido, de 50 kilómetros y 1.400 metros de desnivel, fue completado en 8 horas y 23 minutos, en condiciones especialmente exigentes por la presencia de tramos técnicos y zonas embarradas. En algunos puntos, la intervención del equipo fue clave para garantizar la progresión con seguridad. Ceuta no fue solo una meta intermedia, sino también un reencuentro con el origen.

Melilla: cierre de una gesta sin precedentes

La Africana de Melilla representaba el final del camino y la confirmación de una idea que durante mucho tiempo pareció inalcanzable. Navarro completó la prueba en 8 horas y 56 minutos, cerrando así los cuatro grandes retos legionarios en menos de un año.

Con esta última meta, la utopía inicial se transformó en una gesta inédita dentro del circuito. El proceso completo, desde la preparación hasta la ejecución de cada prueba, dibuja un recorrido de exigencia máxima en el que cada detalle ha sido determinante.

Más allá del deporte

El balance final no se limita al ámbito deportivo. A lo largo del recorrido, Navarro ha recaudado más de 5.500 euros destinados a distintas causas solidarias, entre ellas AOPA Autismo Ronda, URA CLAN y la campaña “Kilómetros de honor”, vinculada a la Fundación Tercio de Extranjeros.

Más de 2700 kms y 5.500€ recaudados para fines benéficos.

Más de 2700 kms y 5.500€ recaudados para fines benéficos. / La Opinión

Su mensaje ha sido constante: la discapacidad no implica incapacidad, y el esfuerzo individual puede convertirse en una herramienta útil para otros. En este sentido, cada reto ha tenido una doble meta: la deportiva y la social.

Navarro ha querido reconocer el apoyo de la Legión, su equipo, su familia, sus patrocinadores, el Ayuntamiento de Estepona y la ciudadanía que lo ha acompañado durante todo el proceso. Porque, como demuestra su historia, las grandes gestas no se construyen en solitario, sino a partir de una suma de esfuerzos que sostienen cada avance.

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