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CHAMPIONS LEAGUE

Bayern Múnich-PSG, segunda parte de pura Champions: el mundo espera otro vendaval de goles

"Ninguno de los equipos acepta que el otro sea mejor", considera Luis Enrique antes de la vuelta de la semifinal de la máxima competición continental

Luis Enrique, entrenador del PSG, en el entrenamiento en el Allianz Arena antes del duelo contra el Bayern en la vuelta de las semifinales de la Champions.

Luis Enrique, entrenador del PSG, en el entrenamiento en el Allianz Arena antes del duelo contra el Bayern en la vuelta de las semifinales de la Champions. / EFE

Albert Guasch

Albert Guasch

Barcelona

Luis Enrique, Vincent Kompany y demás protagonistas que hablaron al concluir el 5-4 de la ida dijeron que nunca habían participado en un partido así. Tan desmelenado, tan salvaje. ¿Será igual la vuelta en Alemania? Es el interrogante que envuelve ahora el desenlace de una semifinal de Champions que ya ha quedado para el recuerdo. Las expectativas para hoy son altas (21.00 horas).

Se clasifique el Bayern Múnich o el PSG, defensor del título, no será un pase a la final convencional. Mucho sudor, muchas palpitaciones y mucha literatura épica por el camino. Automáticamente, el finalista de esta eliminatoria partirá con la consideración de favorito a levantar la copa en Budapest el 30 de mayo.

MUNICH (Germany), 05/05/2026.- Head coach Vincent Kompany of Munich leads the team’s training session in Munich, Germany, 05 May 2026. Bayern Munich will face Paris Saint-Germain in their UEFA Champions League semi-finals, 2nd leg match on 06 May in Munich. (Liga de Campeones, Alemania) EFE/EPA/ANNA SZILAGYI

Vincent Kompany, en el último entrenamiento del Bayern Múnich antes de medirse al PSG en la vuelta de la semifinal de Champions. / ANNA SZILAGYI / EFE

¿Hay manera de que Bayern y PSG puedan contener en el Allianz Arena el huracán que se desató en el Parque de los Príncipes? A los dos entrenadores se les presume inmersos desde hace días en la tarea de neutralizar en la pizarra la furia ofensiva del otro. Ambos, no obstante, han visto lo suficiente en el mundo del fútbol para esperar lo inesperado. Quizá, cuando todo el mundo piensa en otra ventolera de ocasiones y goles, se despliegan esta vez ante los ojos del espectador dos exhibiciones defensivas.

Kompany, siempre sumamente elocuente, es de los que cree que el partido puede perfectamente ir por un carril distinto. “Nos hemos enfrentado varias veces y siempre han sido partidos muy ajustados. Ahora todos recuerdan solo el último. En ocasiones los delanteros tienen su día, en otras son los defensas. Nos quedan 90 o 95 minutos y tenemos que estar muy enchufados y mostrar nuestro mejor nivel. ¿Quién sabe cómo irá en el Allianz?". Luis Enrique no descarta, en cambio, otra noche de locura. "Creo que ninguno de los dos equipos acepta que el otro sea mejor y eso significa que este partido puede volver a ser emocionante".

El entrenador del París Saint-Germain, Luis Enrique, en Múnich, Alemania. EFE/EPA/ANNA SZILAGYI

El entrenador del París Saint-Germain, Luis Enrique, en Múnich. / ANNA SZILAGYI / EFE

La arquitectura defensiva de ambos bloques nunca fue porosa. Se las tenía como resistentes. No son Luis Enrique y Kompany preparadores de corneta y arreando. Las lanzas, afiladas, claro, pero el escudo alto. Sin embargo, que el fútbol es de los futbolistas quedó sobradamente demostrado en la alocada cita de París. La pizarra quedó hecha añicos. Antes del 5-4, el Bayern batió al PSG en la fase de grupos (1-2) y el PSG derrotó al Bayern en los cuartos del Mundial de Clubs (2-0). Marcadores más contenidos.

Mínima ventaja

El PSG parte con una ventaja mínima, que parece aún menor si el desenfreno continúa. Aspira a repetir final y sobre todo título. El último en conseguirlo fue Zinedine Zidane al frente del Real Madrid: tres victorias en tres finales consecutivas, de 2016 a 2018. Con el asturiano, el club franco-catarí ha encontrado lo más parecido a una fórmula mágica. Con la cantidad de palos de ciego que dio Al-Khelaifi… Ahora, comprensiblemente, dice que la mejor decisión de su gestión fue la contratación de Luis Enrique.

A los dos técnicos se les preguntó por el factor de la emotividad en una cita de semejante trascendencia. "Es el rival más fuerte que hemos afrontado”, dijo Luis Enrique. “Tenemos una pequeña ventaja que no significa nada, porque los dos pudimos ganar. Es importante que controlemos nuestras emociones, para eso tenemos la experiencia del año pasado, cuando fuimos capaces de sobreponernos a momentos muy difíciles".

-El entrenador del Bayern, Vincent Kompany, en vísperas del partido de vuelta de la Champions que juegan Bayern y PSg en Múnich, Alemania. EFE/EPA/ANNA SZILAGYI

El entrenador del Bayern, Vincent Kompany, en vísperas del partido de vuelta de la Champions que juegan Bayern y PSG en Múnich, Alemania. / ANNA SZILAGYI / EFE

"No hay una receta secreta, pero pienso que no conviene jugar este tipo de partidos el día antes. Cuando suena el silbato es cuando debes jugarlo con la emoción y la calma pertinentes. Hasta ese momento, como entrenador, solo debo hacerles sentir que están preparados, seguir una rutina e insuflar calma, y cuando empiece el encuentro puedes pensar en la emoción que se necesita", comentó Kompany por su parte. Confesó que aún está pensando qué frase les dirá a los futbolistas en el vestuario antes de saltar al campo.

Un estadio de buenos recuerdos

Luis Enrique no podrá contar con Achraf Hakimi, lesionado, lo cual es un problema notable ante el caballo desbocado que suele ser Luis Díaz en su banda. A Kompany le falta solo Serge Gnabry, que ya se ausentó en la ida. Ganar los duelos individuales, estar atento a los segundos balones, frenar a tiempo los contragolpes… Fueron conceptos tácticos que aparecieron en las ruedas de prensa previas en que los elogios mutuos abundaron.

“Como decía Rafa Nadal, jugar contra Federer y Djokovic le hacía mejorar. Eso es lo que quiero transmitir a mis jugadores. Es una motivación tener que buscar nuestro mejor rendimiento contra un gran equipo", comentó el exentrenador del Barça, feliz de volver al Allianz. Es el estadio donde el año pasado los franceses ganaron su primer título de Champions y, recordó, donde disputó la vuelta de las semifinales con el Barça en el triunfal 2015. "Este estadio me trae buenos recuerdos", resumió.

Confesó Kompany que ya tiene confeccionada la lista y el orden de lanzadores en caso de que la eliminatoria deba decidirse en una tanda de penaltis. Transmitió sosiego el belga. Como si hubiera estado en esta situación mil veces. Y lo ha estado, pero como jugador, más que como entrenador. El recorrido que lleva es corto aún. “Hasta ahora ni siquiera siento presión. Dormiré sin ninguna dificultad". ¿La calma antes de la tempestad?

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