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Mourinho desmonta la conspiración del Real Madrid: "Confío en el arbitraje español, no creo que sean amigos de Negreira"

El técnico blanco contradice la teoría oficial del club contra los colegiados en la previa a su regreso al Bernabéu 13 años después

Mourinho sobre el arbitraje español: "Confío en ellos, no creo que sean amigos de Negreira"

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Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

José Mourinho siempre ha tenido un estilo particular. En lo táctico, pero también en rueda de prensa. Su segunda etapa en el Real Madrid ha comenzado con largas intervenciones en las que deja su impronta y, en ocasiones, se aparta incluso de la postura oficial de su club. Así lo demostró en la previa del duelo contra la Real Sociedad (miércoles, 21:00 horas), donde evitó participar en el relato que pone a los colegiados en el disparadero, con el caso Negreira como telón de fondo, independientemente de cuál sea su actuación.

Una situación que se ha venido repitiendo, sobre todo, a partir de los vídeos de Real Madrid TV. El propio Florentino Pérez lo convirtió en uno de sus caballos de batalla en las elecciones que ganó a Enrique Riquelme. “Confío en el arbitraje español. Confío siempre en el árbitro. Después del partido, a veces hay cosas que no me gustan. Si Negreira, si amigos… No entro ahí. No creo que sea así. Estoy totalmente con los árbitros”, aseguró ante una pregunta orientada a que se pronunciase en este sentido. Una cuestión que llegó después de otras relacionadas con lo sucedido en el Espanyol 1-2 Real Madrid.

Vinicius, entre la protección y la autocrítica

La mayor polémica del encuentro estuvo en el enfrentamiento entre Calatrava y Vinicius. Mourinho considera que el brasileño “puede tener más control”, pero también fue contundente al analizar la acción: “Si es una patada y es una agresión, es expulsión”. Sin embargo, achacó la decisión de no expulsar al jugador del Espanyol al VAR de Figueroa Vázquez y no al colegiado principal, Sánchez Martínez: “Después de ver el partido, el arbitraje me gustó mucho técnicamente”.

Mourinho denuncia el "bullying" a Vinícius de los jugadores y aficionados del Espanyol

Javier Vendrell Camacho

El portugués considera que existe un trato diferente hacia Vinicius: “Ha entrado en una espiral. Los adversarios sienten que pueden hacerlo y lo hacen. Es como los niños pequeños, que van hasta donde les permites que vayan. Es un trato que no me gusta”. Mourinho sí dejó una pequeña crítica al brasileño, al que pretende ayudar a controlar sus reacciones. Es algo que ya hizo cuando se enfrentó al Real Madrid en Champions frente al Benfica, aunque en este caso, para defender los intereses de su equipo por aquel entonces.

“Hay cosas que suceden dentro del campo y otras fuera. En cuanto a su reacción, salvo cuando se enfrenta a comportamientos homófobos o racistas, creo que puede controlarla y mejorarla. Lo que ocurre durante el juego, las patadas o los penaltis, es responsabilidad del juez. En este caso, me gusta más decir juez que árbitro. Con la personalidad que tengo, si me lo hicieran a mí, quizá la roja sería para mí”, bromeó. “Su relación con los estadios rivales es algo que podemos trabajar”, añadió, sobre una asignatura pendiente del brasileño donde el entrenador que más resultados consiguió fue Carlo Ancelotti.

Una petición al Bernabéu

Mourinho tampoco quiso personalizar su regreso al Santiago Bernabéu, 13 años después de su primera etapa en el banquillo blanco. El portugués prefiere que todo el protagonismo recaiga sobre sus jugadores, pitados en varios partidos de la temporada anterior: “No quiero que el Bernabéu me reciba de una forma particular. Quiero que reciba al equipo como su pasión. La temporada pasada hubo un momento en el que ese amor atravesaba una fase complicada. Ahora no partimos de cero. Yo no soy importante”.

El entrenador se quedó en el autobús cuando vino con el Benfica, como él mismo confesó en su primera rueda de prensa, aunque el Real Madrid le había preparado un 'box' para ver el duelo. Ahora, el luso espera que la afición perciba un cambio respecto al complicado final del curso anterior: “Me gustaría que el equipo sintiese algo diferente de lo que sintió la temporada pasada. Espero que tenga la misma hambre de ganar, actitud, resiliencia, fuerza y tranquilidad. Espero que la afición pueda reconocerlo”.

El propio Mourinho admite que también ha cambiado con respecto a su primera etapa. “No es algo de ahora. Me siento más tranquilo y controlo mejor mis emociones. Llegarán las situaciones de dificultad, pero no he visto a nadie con pereza. Me gusta que trabajen para el Real Madrid. Quizá también sea porque los jugadores y la gente que trabaja aquí me están protegiendo de mi lado oscuro de la personalidad”, afirmó entre risas un profesional que 'vive' en Valdebebas, de ahí que la cultura de trabajo sea innegociable.

La situación de Tchouaméni

El portugués también se posicionó a favor de LaLiga en otro asunto que ha causado controversia en el Real Madrid: el inicio escalonado del campeonato. “No me parece injusto. Tengo que agradecer a LaLiga que tuviera sentido común, porque retrasó nuestro inicio una semana más. De lo contrario, habría sido un problema. Si tenemos esta acumulación es por algo que ha sido positivo. Tenemos que jugar tres partidos a la semana y, si algún jugador sufre más, no juega y juega otro”.

El técnico reconoció que sus futbolistas todavía se encuentran lejos de su mejor condición física. “El Espanyol se presentó con un nivel de intensidad que nosotros no tenemos. Contamos con una estructura de base formada por gente que ha trabajado durante más tiempo. Jugar acelera el proceso para llegar al estado de forma normal. Utilizamos datos objetivos y científicos, y los mezclamos con mi experiencia. También es importante el ‘feeling’ del jugador”, explicó.

Más incierta es la situación de Tchouaméni, que no trabajó con el grupo. Mourinho explicó que el centrocampista todavía arrastra las consecuencias del Mundial, aunque tampoco ofreció un plazo para su regreso. “Sufrió mucho, como es normal. No jugó un par de partidos, pero sí disputó la semifinal. Tiene un problema y el periodo de vacaciones no ha sido suficiente. El jugador quiso intentarlo, pero hemos decidido que no puede comenzar la temporada sufriendo”, señaló.

Por el momento, Tchouaméni seguirá fuera del equipo mientras trata de recuperarse de un problema para el que no hay un alcance exacto. Su nombre llegó a postularse como una posible gran venta para el Real Madrid. Sin embargo, la composición actual de la plantilla obliga a contar con un stopper de sus características, capaz de poner control, algo que le faltó contra el Espanyol.

Mercado cerrado con un asterisco

Mourinho tampoco pudo asegurar cuándo regresará Endrick, un jugador cuyo rol en la plantilla está aún por definir, después de que se hablase mucho de otra salida a préstamo que se rechazó. “No sé decirte. Tiene un problema en el músculo que afecta al tendón. Es un jugador que me gusta mucho y que ha tenido muchos contactos de otros clubes. Yo he querido que se quede y por eso no lo hemos cedido ni vendido”, explicó.

José Mourinho sobre Endrick: "No lo he querido ceder ni vender porque tiene talento"

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Su lesión también podría impedirle entrar en la próxima convocatoria de Brasil: “No estoy seguro de que llegue a la primera lista de Ancelotti, pero Carlo es amigo y me llamará directamente”. Mientras tanto, Carlos Espí gana protagonismo y Mourinho no descarta emparejarlo con Mbappé: “Podemos verlos juntos. Espí tiene otro perfil. El Espanyol estaba metido atrás y Kylian intentaba bajar para iniciar la jugada. Ahí pensé que Carlos podía ser importante”.

Mourinho también abordó otro de los temas candentes: el mercado de fichajes. “Para mí, la plantilla está cerrada, pero el mercado sigue abierto. No sabes si un jugador puede venir y decirte que quiere marcharse. En principio no sucederá, pero es algo que puede pasar. En mi cabeza está cerrada, no tengo ninguna petición y estoy contento”, aseguró. Solo la salida de algún futbolista, como Camavinga, podría abrir la puerta a una incorporación de última hora.

Mientras tanto, Mourinho trabaja en el encaje de una plantilla en la que considera a Valverde un centrocampista, pese a que otros técnicos lo hayan utilizado como lateral derecho, y no ve como un problema la convivencia de Bellingham, Vinicius y Mbappé. “Lo más complicado sería no tener jugadores de primer nivel o sufrir una lesión que no te permitiese contar con ellos. Yo quiero a los tres y lo positivo siempre compensa. También estoy aquí para intentar ayudarlos”, concluyó su comparecencia, una autoafirmación de su estilo.

Fuente: Sport

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