El subgobernador del Banco de España, Francisco Javier Aríztegui, ha pedido hoy que se ultimen cuanto antes las reformas pendientes, tanto las del sector bancario como las macroeconómicas, para que fluya de nuevo el crédito.

En su intervención en la VI Conferencia Internacional ABC-Fundación Euroamérica BBVA, que se celebra en Madrid, Aríztegui ha explicado que "un sistema financiero con bancos sólidos es la mejor herramienta para que el crédito fluya de forma ordenada".

Pero, la puesta a punto de este mecanismo complejo "requiere tiempo y perseverancia", por lo que es necesario que el sistema bancario ultime cuanto antes su reforma y que la economía culmine los ajustes macroeconómicos pendientes.

Para finales del presente ejercicio, se espera que el sistema bancario español haya saneado sus balances por un importe aproximado de 14.000 millones de euros, superior a 14 puntos del Producto Interior Bruto (PIB), acumulando provisiones para insolvencias, ha asegurado.

El también responsable del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) ha recordado el esfuerzo que están realizando las entidades para sanear sus balances, deteriorados por la crisis del sector inmobiliario, con unas necesidades de elevar sus coberturas en 54.000 millones.

Esta cifra la tienen que conseguir las entidades mediante la dotación de unas provisiones para insolvencias de 38.000 millones, sumadas a unos requerimientos adicionales de capital de 16.000 millones para afrontar posibles caídas adicionales del valor del suelo, ha explicado Aríztegui.

El objetivo de la reforma, ha dicho, era minimizar el coste de la reforma para el contribuyente, por lo que no ha habido una "utilización discriminada" de fondos públicos y se han evitado los planes de recapitalización generalizados "tratando a cada entidad de forma individual y considerando sus necesidades específicas".

Esta minimización de costes para el contribuyente es coherente con la necesidad de reducir el déficit público que tiene la economía española, al tiempo que es compatible con la percepción que había de que el propio sector debía contribuir a su saneamiento tras una época de bonanza.

Para Aríztegui, "no es necesario destacar la inspiración europea de los programas de ajuste fiscal y el mantenimiento del principio de que los problemas deben abordarse primero en el ámbito privado" y si no es posible solucionarlos, "resolverlos finalmente con recursos públicos".

Por su parte, el director general del Banco Internacional de Pagos, Jaime Caruana, se ha mostrado de acuerdo en que hay que hacer todos los ajustes lo antes posible porque, a su juicio, aún queda por delante un largo, estrecho y accidentado camino y "hay que preparar el coche" porque va a haber "muchos baches".

Y, además, posponer las reformas, lo único que consigue es encarecer "la factura" final, ha añadido.

Caruana reconoció el extraordinario esfuerzo que han hecho las entidades para elevar sus niveles de capital y solvencia con los nuevos requerimientos normativos, como Basilea III, que exige un 4,5 % de capital de máxima calidad y un 7 % si se tiene en cuenta el llamado "buffer" anticíclico, unos niveles que "de media" ya se están alcanzando.

"Lo ideal hubiera sido estar preparados antes de la crisis, pero como no ha sido así, conviene acelerar los ajustes", explicó.

En cualquier caso, para Caruana, las entidades que saldrán mejor libradas de la crisis son las que estaban en mejor posición antes de empezarla, tanto en términos de capital como de deuda, como las de Latinoamérica, dijo.