El Sabadell sigue dejando atrás su mal 2020, en el que solo ganó dos millones (y gracias a la activación de derechos al menor pago de impuestos) y entró en pérdidas en el cuarto trimestre. El banco de origen catalán ganó 370 millones de euros entre enero y septiembre del presente ejercicio, un 82,4% más que en el mismo periodo del 2020 gracias principalmente a las menores provisiones para absorber pérdidas futuras y a que su filial británica ha pasado este año a generarle beneficios.

Los ingresos de la entidad también crecieron (7,5%, a 3.908 millones) gracias a las comisiones (7%) y las operaciones en mercados financieros (96,2%), mientras que los obtenidos por el crédito y los depósitos también contribuyeron positivamente (0,7%) gracias al mayor volumen de hipotecas del TSB británico y al mayor interés cobrado a las empresas por guardarle el dinero. Los gastos, además, crecieron de forma más moderada que los ingresos (6,9%), lo que también favoreció la mejora del resultado.

El mayor contribuidor al repunte del beneficio, en cualquier caso, fue la reducción de las provisiones (-36%), tras la dotación excepcional de 2.275 millones que realizó el año pasado para afrontar futuros impagos por la pandemia, financiar ERES en España y Reino Unido, y cubrir minusvalías en la venta de carteras de activos tóxicos. Al contrario que el año pasado, eso sí, el impuesto de sociedades le costó 148 millones, en lugar de sumarle beneficios (47 millones hasta septiembre de 2020) por la activación de derechos al menor pago de impuestos.

La otra variable clave de la mejora del Sabadell es que el TSB parece haber dejado atrás sus problemas. En su tercer trimestre consecutivo en positivo, la filial británica ganó 82 millones hasta septiembre, el 22% del beneficio total del grupo y frente a las pérdidas de 155 millones que registró en 2020.