Helicópteros de la Policía Nacional sobrevuelan el cielo de Cádiz. Debajo, la manifestación de estudiantes y trabajadores del metal que intentan controlar les increpan y les cantan “Policía asesina”.

Es la octava jornada de las huelgas y protestas de los trabajadores del metal en Cádiz. Una multitudinaria concentración intentaba llegar al Puente Carranza para cortarlo, mientras que los sindicatos mayoritarios ya se habían desmarcado de la marcha, tomando otra senda. 

Pasado el estadio Nuevo Mirandilla, a la altura del Diario de Cádiz, la manifestación se descontroló alrededor de las 12.30. Los organizadores llamaban a la calma, dado que el cordón policial les iba a impedir el paso al puente. Fue en ese momento cuando varios encapuchados, que tomaron la primera línea de la manifestación, decidieron desobedecer y empujar. 

Policía y manifestantes se enzarzaron en un primer choque. Estos últimos se lanzaron en masa contra el cordón policial y las fuerzas de seguridad contestaron disparando pelotas de goma. Ahí arrancaron los disturbios. Contenedores volcados y lanzamiento de botellas por parte de los manifestantes. Gases lacrimógenos y disparos por parte de la policía.

 "Hoy el subdelegado del gobierno y delegado del Gobierno de españa tienen que dar explicaciones por ese uso desproporcionado de la violencia contra los trabajadores", ha asegurado José María González 'Kichi', alcalde de Cádiz.

El centro de Cádiz sigue tomado por los antidisturbios, mientras los manifestantes se han dispersado por los aledaños del estadio de fútbol. Este martes no hay tanqueta, pero la manifestación ha sido la más violenta de cuantas se han registrado en la última semana.