La mayoría de ciudadanos guardan su dinero en el banco y, de estos, la inmensa mayoría lo tienen en cuentas corrientes bancarias. Una cuenta corriente es un tipo de producto financiero donde el cliente deposita su capital y puede disponer de él cuando quiera a través de sus tarjetas y cajeros automáticos.

En este tipo de cuentas es donde se ingresan las nóminas o pensiones, donde se domicilian los pagos de servicios como la luz, el agua, el gimnasio o los seguros, y desde donde se opera en el día a día.

Pero aunque para muchos esta es la forma más sencilla de disponer de su dinero, la Organización de Consumidores y Usuarios ha llegado a la conclusión de que no es el mejor sistema para guardar los ahorros, ya que prácticamente ningún banco ofrece intereses por guardar el dinero en una cuenta corriente.

La rentabilidad de las cuentas corrientes bancarias

Los tipos de interés están subiendo tras la intervención del Banco Central Europeo después de mucho tiempo en mínimos históricos, pero aun así, el máximo de rentabilidad que se puede conseguir por tener el dinero en una cuenta corriente es del 2%: además, este tipo de productos son difíciles de conseguir y requieren un nivel de ingresos bastante alto.

Este es el máximo dinero que se puede tener en una cuenta corriente según la OCU

Para no perder oportunidades de inversión, la Organización de Consumidores y Usuarios recomienda que no se deje en la cuenta corriente más de tres salarios. Para la OCU es importante contar con esta liquidez para hacer frente a gastos imprevistos, como alguna rotura del vehículo, electrodoméstico o sanción de tráfico; pero a partir de ahí, recomiendan guardar los ahorros en otro tipo de producto bancario.

El motivo por el que la OCU recomienda tener hasta tres meses de sueldo en la cuenta corriente es evitar que, ante un gasto imprevisto, esta pueda quedarse en números rojos con el consiguiente recargo por parte del banco: "corres el riesgo de quedarte en números rojos, y que el banco te empiece a cobrar comisiones".

¿Dónde guardar los ahorros?

Conciliar la necesidad de guardar los ahorros en un lugar seguro y, al mismo tiempo, no perder la rentabilidad de tenerlos en el banco es sencillo: solo tenemos que elegir una alternativa a las cuentas corrientes que sea adecuada a nuestro nivel de ahorro.

La OCU selecciona dos opciones distintas a las cuentas nóminas de toda la vida donde podemos meter nuestros ahorros y "ponerlos a trabajar" para que no se devalúen por la inflación:

Ahorros a medio plazo

Los ahorros a largo plazo son aquellos que podemos dejar sin utilizar durante mínimo 12 meses. La OCU aconseja buscar un depósito para invertir con un año de plazo, aunque advierte de que algunos "no permiten la cancelación anticipada" y penalizan con la pérdida de "toda la rentabilidad acumulada" en caso de echarnos atrás antes del tiempo pactado.

Ahorros a largo plazo

Para sumas de dinero a las que no tenemos previsto recurrir entre los siguientes cinco y diez años, la OCU recomienda buscar un producto que todavía ofrezca más rentabilidad, como las inversiones.

En cualquier caso, la OCU advierte de que nunca tenemos que dejar en el mismo banco más de 100.000€, ya que el Fondo de Garantía de Depósitos (que asegura el dinero en caso de quiebra de la entidad) solo devuelve hasta esa cantidad.