Las características y las medidas que deben adoptar las nuevas urbes para alcanzar altos estándares de sostenibilidad; las nuevas iniciativas y desafíos en gestión sostenible; los planes para reducir la huella de carbono; la transición energética como motor de la economía, los múltiples beneficios de la economía circular en las empresas y la sociedad y la prolongación de la vida útil de los productos y recuperación de recursos fueron solo algunos de los temas que se trataron el pasado 30 de noviembre en el Hotel Vincci Posada del Patio, sede del IV Foro de Economía Circular y Sostenibilidad, un encuentro auspiciado por La Opinión de Málaga y Prensa Ibérica.

Este IV Foro de Economía Circular y Sostenibilidad ha contado con el patrocinio de Junta de Andalucía, Diputación de Málaga, Greencón (Área de Sostenibilidad medioambiental del Ayuntamiento del Rincón de la Victoria), Acosol, OPPLUS y Signus.

La bienvenida institucional a todos los asistentes y participantes ha corrido a cargo de José Antonio Víquez, delegado territorial de Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía. El delegado reafirmó en sus primeras palabras el compromiso del gobierno andaluz con la sostenibilidad, no solo en el ámbito medioambiental sino también en la esfera económica y social. Los esfuerzos del ejecutivo autonómico van dirigidos hacia una mentalidad climática generalizada y para ello es necesario una transversalidad en todas las políticas que se ejecuten. «La economía circular es un proyecto a muy largo plazo», indicó Víquez, quien exigió un cambio de mentalidad desde los ciudadanos a las administraciones pasando por las empresas para ejecutarlo «hay que aprender a desaprender. Es como si empezáramos de nuevo», señaló.

El representante de la Junta remarcó que son tres los pilares que hay que emprender para conseguir llegar al nuevo escenario sostenible: El pacto verde europeo al que la Junta Andalucía se ha adherido y que se basa en la fuente de las energías renovables y la eficiencia energética, sobre todo en el transporte y en la vivienda. «Para ello -señaló el delegado- las personas deben estar preparadas para llevar a cabo esa transición», señalando a la formación y a la innovación como objetivos a llevar a cabo de manera prioritaria. Asimismo definió como «clave» el papel de las empresas en este largo proceso que nos ha de llevar del modelo lineal al circular, y donde el llamado empleo verde va a ser muy importante, sobre todo en Europa, donde ya se han creado más de cuatro millones de empleos.

Primera de las mesas redondas que tuvieron lugar en la jornada organizada por La Opinión. Álex Zea

La Ley de Economía Circular

Las estrategias y las normativas son el segundo pilar a ejecutar en ese camino hacia la nueva era, como la Ley de Economía Circular andaluza, que es pionera en España, y el Plan Integral de Residuos, que vincula a las empresas y forma en el nuevo modelo a las nuevas generaciones. El último pilar pasa por el largo plazo de los objetivos, pensado para 2050 y que reclama «una necesidad de anticipación» para conseguir logros como la reducción en 2035 del 41% de las emisiones de CO2, y donde se prevé reducir en un 90% los residuos orgánicos que se generan actualmente. José Antonio Víquez finalizó su intervención haciendo una reflexión sobre el futuro e indicando que «será sostenible o no habrá futuro».

Tras la bienvenida institucional se constituyó la primera mesa redonda de la mañana titulada ‘Ciudades sostenibles’. Ana I. Montañez, periodista de La Opinión, moderó una charla en la que participaron Carlos Cañavate, consejero delegado de Acosol; Deborah Salafranca, coordinadora de CIFAL Málaga; José Antonio Víquez, delegado territorial de Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía; y Luis Medina-Montoya Hellgrem, director general del Área de Medioambiente y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Málaga.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible a nivel general, las acciones que se están llevando a cabo en una ciudad como Málaga, el papel de las administraciones en este proceso y la concienciación de las nuevas generaciones fueron algunos de los temas que salieron en el debate.

Deborah Salafranca, coordinadora de CIFAL Málaga, explicó a la audiencia los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y las 169 metas a conseguir en el año 2030. Para Salafranca estos objetivos y metas a conseguir «son la hoja de ruta de la sostenibilidad, por lo que es muy importante no dejar a nadie atrás, tanto a gobiernos, ciudadanos y empresas». Respecto a la economía circular, la representante de CIFAL la definió como un «nuevo modelo de producción y consumo basado en la utilización racional de los recursos para usarlos de manera eficiente generando la mínima cantidad de residuos que, a su vez, generen un valor».

Preguntados por las políticas que se están implementando en Málaga en este terreno, Luis Medina-Montoya Hellgrem, director general del Área de Medioambiente y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Málaga indicó que la ciudadanía sigue sin dar la verdadera importancia que la economía circular requiere como paradigma que va a cambiar el modo de producción en un futuro definido, «cuando los ciudadanos son las palancas que van a activar los procesos de la economía circular». Medina indicó que en Málaga se está haciendo un gran trabajo de concienciación e información, sobre todo con los niños y los jóvenes a través de programas como el llamado «Cambio y modelo de consumo», que ya ha sido explicado a más de 80.000 jóvenes malagueños. Para Medina, esa concienciación también hay que inculcarla e incorporarla en la administración, en el trato de proveedores a los que ya se exigen estándares sostenibles en sus pliegos de contratación, y en la definición de una estrategia, que en el caso de Málaga se ha traducido en la Agenda Verde que marca el camino de las iniciativas en este sentido.

Por su parte, José Antonio Víquez, delegado territorial de Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, señaló que la normativa autonómica «data de herramientas» a las empresas y la ciudadanía para que se adapten a los nuevos escenarios. Indicó que la Ley de Economía Circular «es más informativa que punitiva» y remarcó su idea que todo pasa por la constante «concienciación, educación e información» de todos los actores.

José Antonio Víquez, delegado de Desarrollo Sostenible, abrió el acto

Agua regenerada, el futuro

Carlos Cañavate, consejero delegado de la empresa de aguas de Acosol, apostó por el uso generalizado del agua regenerada «ante la crítica situación que padecen los recursos hídricos en la actualidad». El agua regenerada es perfecta para el riego de campos de golf aunque todavía su uso no está mayoritariamente generalizado porque se siguen utilizando los acuíferos. Cañavate informó que Acosol está en condiciones de producir entre 60 y70 hectómetros al año en agua regenerada y en la actualidad tienen una demanda que oscila solo entre los 5 y 10 hectómetros. «Falta concienciación», indicó el consejero delegado de la Empresa de Aguas de la Costa del Sol Occidental, ya que con esa cifra «se podría dar cobertura a muchos usos (jardines, parques, etc). El futuro es el agua regenerada porque el modelo actual está caduco», finalizó.

La implantación del contenedor marrón para los residuos orgánicos, la obligación de la separación de los residuos como se hace en otros países de Europa, la educación a las nuevas generaciones y las actuaciones municipales en materia de sostenibilidad (agenda urbana, energías alternativas en los edificios municipales, zonas de bajas emisiones, anillo verde y los bosques de captura de Co2) fueron otros de los temas que se trataron en la mesa redonda.

La segunda de las mesas redondas llevó por título ‘Beneficios de la economía circular’, y reunió, también moderados por Ana I. Montañez, a Isabel López Rivadulla, Dircom de Signus; Juan Bautista Álvarez, presidente del del Consorcio de Residuos Sólidos Urbanos de la Diputación de Málaga; Mario Heras Pascual, director del Área de Organización de OPPLUS, y José Antonio González Vegas, director del Área de Administración y Patrimonio de Acosol.

¿Qué hacen las empresas malagueñas para sumarse a la economía circular? «La actividad de Signus se adentra en el reciclaje plenamente ya que reutiliza todos los neumáticos viejos y usados y les da un segundo uso en parques infantiles, campos de fútbol de césped artificial y en el asfaltado de las carreteras, donde está demostrado que reduce la sonoridad y aumenta el agarre», comentó Isabel López Rivadulla, Dircom de Signus, una empresa a nivel nacional que recicla 75.000 toneladas de neumáticos al año.

La segunda mesa redonda debatió sobre los beneficios de la economía circular . Álex Zea

Usos sostenibles empresariales

En OPPLUS, una empresa que se dedica a la consultoría de procesos y que tiene su sede en Málaga TechPark, tienen un Programa de Sostenibilidad con el objetivo de Residuos Cero. «Calculamos nuestra huella de carbono y lo que hacemos es reducirla y compensarla», indicó, Mario Heras Pascual, director del Área de Organización de esta empresa malagueña que, por ejemplo, ha entregado recientemente12 toneladas de material de oficina para un segundo aprovechamiento del mismo, además de intentar introducir mejoras para no generar Co2 en los desplazamientos al PTA con el teletrabajo y que pone en práctica las mejores medidas que los empleados sugieren a la empresa en materia de sostenibilidad a través de un concurso que se realiza todos los años. «Nuestra plantilla tiene una edad media muy baja y la concienciación en estos temas nos resulta muy fácil», señaló Heras Pascual.

Para José Antonio González Vegas, director del Área de Administración y Patrimonio de Acosol, «fomentamos la economía circular en las compras que hacemos y la incluimos en los pliegos y en las licitaciones que sacamos. Una empresa pública debe ser el mejor ejemplo para que sus proveedores privados accedan a la circularidad sin problema alguno», indicó. Juan Bautista Álvarez, presidente del del Consorcio de Residuos Sólidos Urbanos de la Diputación de Málaga, afirmó que en el Consorcio promulgan un autoconsumo de energía «que necesita una inversión que se revierte y se amortiza pronto». El Consorcio de Residuos sólidos Urbanos gestiona una tercera parte de los residuos que se generan en la provincia de Málaga (la que generan unos 600.000 habitantes, más o menos la población de la capital de la Costa del Sol) a través de sus cuatro plantas situadas en Ronda, Campillos, Vélez Málaga y Ronda y que en la actualidad, y debido a la dispersión de sus centros están en la constante labor de «intentar reducir la huella de carbono».

Los cuatro invitados a esta segunda mesa coincidieron en señalar la importancia de la candidatura de Málaga a albergar la Expo 2027 «para implantar estándares sostenibles, transformar el modelo de ciudad y mostrar Málaga al mundo como una ciudad sostenible» y la importancia de la tecnología para lograr esos fines circulares y sostenibles, donde la investigación y la digitalización de los procesos en empresas y administración serán axiales a la hora de acercarnos a ese futuro sostenible.