España, Francia y Portugal preparan el primer gran corredor de hidrógeno de la Unión Europea. Un proyecto faraónico, denominado H2Med, que unirá los tres países en dos tramos y que está previsto que esté operativo en 2030 para apuntalar la revolución del hidrógeno que pretende convertirse en clave para la transición energética para ir sustituyendo el gas natural en sectores económicos que tienen difícil su electrificación.

El proyecto de gran tubería fue presentado a principios de mes por todo lo alto en una cumbre en Alicante por los mandatarios de los tres país -Pedro Sánchez, Emmanuel Macron y António Costa- y ya entonces hubo una fricción entre Moncloa y el Elíseo en torno a qué tipo (o tipos) de hidrógeno iban a transportarse por el futuro hidroducto.

“La voluntad es que lleve hidrógeno bajo en carbono, hidrógeno limpio que puede lograrse bien con renovables, bien con nuclear", deslizó el propio Macron en su declaración institucional. Francia apuntaba la posibilidad de utilizar la infraestructura para llevar hidrógeno producido con energía procedente de sus reactores nucleares, conocido como hidrógeno rosa.

El comentario del presidente galo escamó al Gobierno español, que se apresuró a aclarar su pretensión de que el corredor se utilice para transportar exclusivamente hidrógeno verde, el producido con la electricidad generada por energías renovables. Tras la fricción, España se ha garantizado que el H2Med servirá sólo para transportar hidrógeno renovable.

Los tres países presentaron la pasada semana a la Comisión Europea la candidatura del H2Med para ser considerado proyecto de interés común (PCI, por sus siglas en inglés) y obtener ayudas por hasta la mitad de los 2.850 millones de euros necesarios para construir los dos tramos de hidroductos para conectarse con Portugal (entre Celorico da Beira y Zamora) y con Francia (entre Barcelona y Marsella, con un tubo submarino).

El proyecto técnico enviado a Bruselas contempla que el H2Med sólo se utilizará para transportar hidrógeno verde y que únicamente servirá para exportar el gas renovable de la Península Ibérica hacia el resto de Europa, sin estar previsto el sentido inverso en el flujo, según confirman varias fuentes oficiales conocedoras del contenido de la propuesta a El Periódico de España, del grupo Prensa Ibérica. “El H2Med se ha presentado a la Comisión como proyecto sólo de hidrógeno verde”, sentencian.

La documentación remitida a la Comisión Europea para obtener financiación europea establece claramente que no está previsto utilizar el hidroducto en ningún caso para que España importe hidrógeno desde Francia -que podría estar producido con la electricidad de las nucleares galas- y en las instalaciones diseñadas no se incluye un compresor en Marsella que haría posible invertir el flujo, explican fuentes gubernamentales.

Para la producción de hidrógeno como fuente de energía hace falta electricidad. Con ella se produce la electrólisis del agua, que separa el hidrógeno (H2) del oxígeno (O). Se considera “hidrógeno verde” aquel en el que esa electricidad necesaria se ha obtenido de fuentes renovables de energía, como la eólica o la solar. El “hidrógeno rosa” es aquel en el que la electrólisis se hace con energía proveniente de centrales nucleares y, como Francia es una potencia de la nuclear, el hidrógeno que produzca utilizará este tipo de energía.

Corredores dentro de España

España quiere convertirse en el primer hub de hidrógeno renovable del mundo y busca fondos de la Unión Europea para financiar la mitad de las inversiones milmillonarias que serán necesarias para conseguirlo. Además del corredor internacional H2Med pactado por España, Francia y Portugal para transportar el gas verde a Europea, el Gobierno español también trata de conseguir financiación comunitaria para levantar dos grandes hidroductos internos que recorrerán todo el país conectando las plantas de producción de hidrógeno y los polos industriales de consumo, y dos almacenamientos subterráneos.

Y es que España también ha presentado en solitario la petición de que sean reconocidos como PCI la construcción de un gran corredor de transporte de hidrógeno verde que unirá Huelva, Puertollano (Ciudad Real), Zamora y Gijón y de otro corredor que conectará Gijón, Barcelona y Cartagena, según ha anunciado el Ministerio para la Transición Ecológica, que no ha desvelado el montante de inversión previsto. Además, el Ejecutivo también busca financiación de la UE para construir dos almacenamientos subterráneos para hidrógeno en cavidades salinas en Cantabria y País Vasco.

Los dos grandes corredores de transporte se consideran un único candidato a PCI, mientras que cada uno de los almacén previstos tiene una candidatura independiente, en la que podrían participar distintos promotores. Por lo general, se consideran PCI proyectos que tengan carácter transnacional, pero corredores internos encajan en el marco legal para optar a las ayudas al considerarse reforzadores y facilitadores de las conexiones internacionales.

La base de diseño de estas infraestructuras es la denominada columna vertebral española del hidrógeno, que Enagás -el gestor del sistema gasista y operador de la red de transporte de gas- lleva diseñando varios años. Está prevista su ampliación y su desarrollo, según crezcan la producción y la demanda de hidrógeno verde, que no produce emisiones de CO2 al ser obtenido con electricidad procedente sólo de energías renovables.

Ningún gasoducto más

España pretende concentrar su apuesta de futuro en el hidrógeno verde y renuncia a la construcción de nuevas interconexiones internacionales para transportar gas natural. Hasta hace apenas dos meses, los planes pasaban por intentar recuperar el proyecto de un nuevo gasoducto con Francia a través de los Pirineos (retomando el antiguo MidCat) y lanzar -como alternativa o como complemento- un gasoducto submarino con Italia. Ni lo uno ni lo otro.

España y Francia renunciaron al renovado MidCat y han acabado por sustituirlo por un nuevo corredor que conectará bajo el mar Barcelona y Marsella con un tubo que se utilizará exclusivamente para transportar hidrógeno verde a partir de 2030, y que se complementará con otra conexión también sólo para hidrógeno entre Portugal y España.

Y el Gobierno español se dispone también a enterrar definitivamente el ‘megaplán’ de lanzar un gasoducto submarino con Italia -entre Barcelona y Livorno- que se utilizaría primero para llevar gas natural y luego se reconvertiría para transportar hidrógeno, y para el que ya se habían desarrollado los estudios previos que apuntaban a que se destinarían 3.000 millones en su construcción.

El Ejecutivo reorienta su estrategia para el comercio exterior gasista y renunciará a construir ninguna conexión internacional más que sirva para transportar gas natural, para hacer una apuesta total por la futura revolución del hidrógeno renovable, según confirman fuentes oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica, comandado por la vicepresidenta Teresa Ribera.

España cuenta con gasoductos que conectan su sistema gasista con Francia, con Portugal, con Argelia y con Marruecos, y los planes del Gobierno pasan por no sumar ni una sola instalación más que sirva para transportar gas natural y centrarse en todo caso en futuras instalaciones para hidrógeno verde, que servirá para descarbonizar sectores que tienen difícil electrificarse, como la gran industria y el transporte pesado.