Aunque después de la Pandemia el uso del dinero en efectivo está bajo mínimos (desde 2019 ha disminuido un 19%), todavía sigue siendo un método de pago y cobro mayoritario en la economía española. Para la Agencia Tributaria, el uso del dinero digital es mucho más práctico, ya que permite fiscalizar los movimientos de todos los contribuyentes.

Controlar el dinero en efectivo es más difícil, aunque no imposible, por eso Hacienda tiene especialmente vigilados a ciertos autónomos en sectores concretos de actividad donde es más fácil que circule el dinero negro.

La persecución de Hacienda al dinero en efectivo se debe a estrecha relación con actividades delictivas, como el blanqueamiento de capitales, el narcotráfico y otro tipo de delitos, además de porque al ser más difícil de rastrear, también favorece la proliferación de economías sumergidas, cajas B y fraudes fiscales.

Los autónomos son el segundo mayor grupo de trabajadores, solo seguidos por los empleados por cuenta ajena, y constituyen un total de 3,3 millones de personas en España.

El último Plan Anual de Control Tributario y Aduanero para 2022 recogía cuáles iban a ser las principales áreas de actuación para la fiscalización del uso del dinero en efectivo. En concreto, la Agencia Tributaria señalaba que priorizaría la "especial observancia del uso intensivo del efectivo como único medio de pago o su utilización por encima de las limitaciones cuantitativas legalmente establecidas".

Según el portal Autónomos y Emprendedores, especializado en este grupo concreto de trabajadores, los colectivos más afectados por este estrechamiento de la vigilancia (porque sus modelos de negocio se aproximan más a la descripción de la Agencia Tributaria) son el sector de la hostelería y la restauración, el sector del comercio, el de la construcción, las actividades inmobiliarias, las reformas y la recogida de fruta.