La Comisión Europea ultima ya la propuesta con la que aspira a reformar el mercado eléctrico europeo para limitar el “excesivo impacto” del gas en la fijación del precio de la electricidad, adaptar su configuración a la nueva realidad que vive la UE tras la grave crisis energética del último año provocada por la guerra de Rusia e impulsar el desarrollo de energías renovables. El plan, que si no hay cambios de última hora será presentado el próximo 16 de marzo, aboga por garantizar precios fijos para proteger a los consumidores de la elevada volatilidad así como contratos a largo plazo y más estables para garantizar la competitividad de la industria europea aunque sin renunciar al modelo de fijación de precios marginal porque “proporciona las señales de precios adecuadas”.

“El reflejo de los precios a corto plazo en las facturas de los consumidores provocó una crisis de precios en las que las facturas energéticas de muchos consumidores se triplicaron o cuadruplicaron, incluso cuando los costes de la energía eólica y solar estaban disminuyendo (..) Por ello, la propuesta incluye una serie de medidas destinadas a crear un amortiguador entre los mercados a corto plazo y las facturas de electricidad pagadas por los consumidores”, señala el borrador que ultima la Comisión. En particular, apunta Bruselas, incentivando la contratación a largo plazo, integrando mejor las energías renovables en los contratos a corto plazo y capacitando y protegiendo a los consumidores. 

Para mejorar la protección de estos, la propuesta establece el derecho de los consumidores a precios fijos, contratos múltiples y una información más clara. “Los consumidores deben tener siempre la posibilidad de optar por un contrato asequible de precio fijo y duración determinada, y los proveedores no deben modificar unilateralmente las condiciones antes de que expire dicho contrato”, señala el documento que sostiene que de esta forma los consumidores con aversión al riesgo “podrán fijar precios seguros a largo plazo para evitar sorpresas, y/o optar por contratos de precios dinámicos con los proveedores si desean aprovechar la variabilidad de los precios para utilizar la electricidad cuando sea más barata”.

Precios regulados en crisis

Bruselas también plantea facilitar el acceso de los consumidores domésticos y de las pymes a precios minoristas regulados en caso de crisis y estabilizar la industria exigiendo a los proveedores que hagan un mayor esfuerzo para proteger de los picos de precios, haciendo un mayor uso de contratos a futuro con los generadores y exigiendo a los Estados miembros que establezcan un régimen de proveedor de último recurso. Además, aboga por dar más poder a los consumidores al crear el derecho a compartir directamente la energía renovable (autoconsumo), sin necesidad de crear comunidades energéticas, por ejemplo “compartiendo el excedente de energía solar de la azotea con un vecino” lo que, según Bruselas, podría mejorar el uso que se hace de la energía renovable de bajo coste y proporcionar un mayor acceso al uso directo de la misma para los consumidores que de otro modo no tendrían acceso. 

En cuanto a las medidas para mejorar la competitividad de la industria europea y protegerla de la volatilidad de precios, Bruselas apuesta por crear un marco estable y fomentar los contratos a largo plazo. Actualmente, los acuerdos de compra de electricidad -contratos privados a largo plazo entre un generador (de energías renovables o bajas emisiones de carbono) y un consumidor- sólo están disponibles para los grandes consumidores de energía en muy pocos Estados miembros. Esto, según la Comisión, supone un obstáculo que los Estados miembros deberían sortear utilizando instrumentos financieros como garantías estatales para asegurar que están cubiertos ante cualquier riesgo. Para fomentar todavía más este tipo de acuerdos también sugiere permitir que los promotores de proyectos de energías renovables que participen en una licitación pública (subastas) reserven una parte de la energía generada para su venta a través de los acuerdos de compra.

El borrador de la propuesta, que todavía debe ser aprobada por el colegio de comisarios y puede ser objeto de cambios, tambien contempla los llamados “contratos por diferencia” en los que los gobiernos pueden garantizar a los inversores en proyectos energéticos con bajas emisiones de carbono un precio fijo, con mínimo y un máximo, de forma que cualquier ingreso que supere el tope se devuelva. Estos últimos solo serían para las “nuevas inversiones” en renovables (eólica, solar, geotermia e hidráulica) y nuclear, pero no como proponía España para instalaciones antiguas.

Mejorando los mercados de contratos a largo plazo la Comisión Europea espera cumplir otro de los objetivos de la reforma: impulsar la inversión en energías renovables, una pieza clave para reducir el uso de combustibles fósiles. “Los acuerdos de compra de electricidad y los contratos por diferencias no solo ofrecen precios estables a los consumidores, sino que también proporcionan ingresos fiables a los proveedores de energías renovables. Esto disminuye su riesgo financiero y reduce en gran medida su coste de capital”, argumenta la Comisión sobre un “círculo virtuoso” que ayudará a reducir costes e impulsar la demanda de energías renovables. La propuesta también plantea la creación de mecanismos de gestión de la demanda --remuneración a determinados consumidores para que estén disponibles cuando sea necesario-- para reducir los picos de consumo en determinadas horas del día y exige a los Estados miembros que evalúen sus necesidades de flexibilidad del sistema eléctrico, establezcan objetivos para satisfacerlas e introduzcan nuevas opciones de sistemas de apoyo a la flexibilidad.