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Mercosur

El Parlamento Europeo aprueba las salvaguardas para proteger la agricultura europea ante el acuerdo con Mercosur

El nuevo reglamento permitirá suspender ventajas arancelarias si las importaciones dañan al sector agrario

La medida contó con el voto favorable de PP y PSOE, mientras que Vox se posicionó en contra

Vista general del hemiciclo del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia). EFE/ Lucía Leal

Vista general del hemiciclo del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia). EFE/ Lucía Leal / LUCÍA LEAL / EFE

Alejandro Lorente

El Parlamento Europeo dio este martes un paso clave para blindar al sector agrario comunitario frente a posibles desequilibrios derivados del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, una cuestión que preocupa especialmente a regiones agrícolas como la Región de Murcia, muy expuestas a la competencia exterior en productos sensibles.

El pleno de la Eurocámara aprobó un nuevo reglamento de salvaguardias que permitirá suspender temporalmente las ventajas arancelarias previstas en el acuerdo con Mercosur si se demuestra que las importaciones agrícolas procedentes de Argentina, Brasil, Paraguay o Uruguay causan un perjuicio grave a los productores europeos. La norma salió adelante con una amplia mayoría: 483 votos a favor, 102 en contra y 67 abstenciones, tras un acuerdo informal previo con el Consejo. La medida contó con el respaldo de los grandes grupos mayoritarios, incluido el voto favorable de PP y PSOE, mientras que Vox se posicionó en contra, al igual que la familia política europea Patriots, al considerar que estas salvaguardas no serán eficaces en la práctica.

El texto introduce un mecanismo de vigilancia más estricto que el planteado inicialmente por la Comisión Europea. En concreto, obliga a iniciar una investigación cuando las importaciones de productos considerados sensibles —como la carne de ave, la carne de vacuno, los huevos, los cítricos o el azúcar— aumenten un 5% respecto a la media de los tres últimos años y, además, entren en el mercado europeo a precios un 5% inferiores a los de la UE. La propuesta original fijaba ese umbral en un 10%, un límite que el Parlamento consideró insuficiente para proteger al sector agrario.

La normativa amplía también el abanico de actores que pueden activar el mecanismo de defensa. Los Estados miembros, así como personas físicas o jurídicas representativas del sector afectado, podrán solicitar formalmente a la Comisión Europea que investigue una posible amenaza de daño grave. A ello se suma la obligación de que el Ejecutivo comunitario remita al Parlamento, al menos cada seis meses, un informe detallado sobre el impacto de las importaciones de estos productos sensibles.

Un sistema más "equilibrado y creíble"

Desde la Eurocámara, el ponente del expediente, el eurodiputado popular Gabriel Mato, defendió que las nuevas salvaguardias dotan al acuerdo UE–Mercosur de un sistema de protección "equilibrado y creíble" para la agricultura europea. Según explicó, el reglamento refuerza la vigilancia del mercado, fija criterios objetivos para detectar perturbaciones y permite reaccionar con mayor rapidez cuando hay indicios de perjuicio, aportando estabilidad y previsibilidad a los agricultores sin romper el equilibrio general del acuerdo.

El reglamento deberá ahora recibir la aprobación formal del Consejo y publicarse en el Diario Oficial de la Unión Europea. Las medidas de salvaguarda comenzarán a aplicarse una vez entre en vigor el acuerdo comercial interino con Mercosur.

Este paso se produce en un contexto todavía abierto. Las cláusulas de salvaguarda se integrarán tanto en el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur como en el acuerdo comercial interino, aunque el Parlamento Europeo aún no puede ratificarlos al haber solicitado previamente un dictamen al Tribunal de Justicia de la UE sobre su compatibilidad con los tratados comunitarios. Pese a ello, la Comisión Europea mantiene la opción de aplicar provisionalmente los acuerdos si al menos uno de los países de Mercosur completa su proceso de ratificación.

Para el campo murciano, donde el futuro del sector agrario centra un intenso debate político y social, la aprobación de este reglamento , aunque todavía genera mucho espceticismo, se puede interpretar como una señal de mayor sensibilidad europea ante los riesgos de competencia desleal y de presión sobre los precios, especialmente en producciones clave para la economía regional.

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