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Nuevo varapalo para el sector

Bruselas refuerza su tratado comercial con Marruecos y pone contra las cuerdas a los productores españoles de frutas y verduras

En la última década, gracias al acuerdo firmado en 2012, las importaciones de tomate marroquí a España han crecido un 269%, mientras la producción de este producto en España ha caído un 31%

Imagen de archivo de la protesta de los agricultores españoles en 2012, contra del acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Marruecos.

Imagen de archivo de la protesta de los agricultores españoles en 2012, contra del acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Marruecos. / KOTE RODRIGO / EFE

Barcelona

Más que el tratado con Mercosur y, por supuesto, mucho más que la reciente alianza con la India, el pacto comercial al que realmente temen la industria agroalimentaria y los productores españoles es el conocido como Acuerdo de Asociación UE-Marruecos, que está vigente desde 2012 y que acaba de ser revisado este enero. La entrada masiva a precios muy competitivos de alimentos, sobre todo de frutas y de hortalizas, procedentes del país del norte de África, es causa de una profunda preocupación en el sector en España, que considera que se está generando una situación de competencia desleal, debido a los menores costes laborales que tienen las empresas productoras marroquíes y a unas normativas fitosanitarias mucho más laxas.

"En la última década, con el acuerdo ya en vigor, las importaciones de tomate marroquí a España han crecido un 269%, mientras en el mismo periodo, la producción de tomate en España ha caído un 31%", señala Juan Jesús Lara, presidente del comité dedicado a este producto en el seno de Fepex, la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas. Según los últimos datos del Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales, dependiente del Ministerio de Hacienda, correspondientes al pasado mes de agosto, la importación española de frutas y hortalizas frescas procedentes de Marruecos se sitúa en 416.559 toneladas, "lo que muestra un crecimiento interanual del 34%, el mismo porcentaje de crecimiento que las compras en valor, que se elevaron a 952,6 millones de euros", indica Lara. Esto coloca al país magrebí como primer proveedor del mercado de importación español en términos de valor.

A este paso, constata el portavoz de Fepex, "España va a dejar de ser un país productor de determinadas hortalizas, como los tomates, y, desde luego, está a punto de dejar de ser la principal suministradora de este alimento al resto de países europeos, que se lo están comprando también a Marruecos", lamenta. Si en 2012, el país magrebí vendía 347.000 toneladas de tomate al conjunto de la Unión Europea, "ahora ya vende 646.000 toneladas, esto es un 86% más". Los cultivos más afectados son, además de los tomates, pimientos, judías tiernas, sandías y fresas y fresones.

A diferencia de Mercosur y la India, "el problema con Marruecos es que compartimos una climatología similar y eso hace que sus producciones sean las mismas que las nuestras". Los alimentos que se importen de Argentina, Brasil o Uruguay y los que lleguen del país índico serán distintos a los que se cultivan aquí, o, en caso de ser los mismos, como las cerezas que se están viendo estos días en los mercados, "al menos llegan cuando aquí no es temporada, con lo que la competencia es menor".

El último revés

Pero si el tratado comercial ya resultaba preocupante, la decisión, el pasado 28 de enero, de la Comisión Europea de aceptar, "en un caso sin precedentes", que Marruecos pueda etiquetar frutas y hortalizas producidas en el Sáhara Occidental sin mencionar ese origen ha sido un revés que puede hacer mucho daño al sector. "Y ya no solo a los españoles, que nos venimos quejando desde hace años, sino, en este caso, también a Francia y a los Países Bajos, porque las producciones saharianas van a coincidir en el tiempo con las suyas", apunta Lara. En contra de la jurisprudencia dictada hasta ahora por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), los exportadores marroquís podrán usar las denominaciones regionales 'Dajla Oued Ed-Dahab' y 'El Aaiún-Sakia El Hamra', cuando la normativa comunitaria obliga a que en el etiquetado se indique siempre el país de origen.

Esto es una situación inédita porque se modifica una norma que deben cumplir todos los comercializadores en la UE y que, en opinión de los responsables de Fepex, "solo busca beneficiar a las producciones ubicadas en un país tercero", perjudicando, por un lado, a los consumidores europeos, al no disponer de un etiquetado claro y, por otro, al sector español, que deberá competir con alimentos identificados de manera confusa deliberadamente. "La semana próxima tenemos una reunión del comité mixto, en el que además de España, también están presentes franceses, portugueses e italianos, y vamos a intentar pactar medidas de presión para que esta decisión de la Comisión sea rechazada por el Europarlamento, como ocurrió con el tratado de Mercosur", avanza el representante de productores y exportadores.

Invernaderos para el cultivo de tomates y otras hortalizas en Marruecos.

Invernaderos para el cultivo de tomates y otras hortalizas en Marruecos. / Fepex

Para la organización Cooperativas Agro-alimentarias, con esta modificación, "la Unión Europea ha abandonado a su sector agrícola español y se ha centrado exclusivamente y a toda costa en defender el interés de Marruecos". "Ha ignorado, otra vez, sus reiteradas e históricas demandas para corregir las ineficacias del acuerdo, en particular la reforma del sistema de precios de entrada, que no han sido actualizados prácticamente desde 2012, y la diferenciación por tipos de tomate, lo que ha llevado a la crisis al sector del tomate", denuncia también la entidad, que representa al grueso del sector cooperativo español.

Ayudas europeas para regar el Sáhara

La gota que ha colmado el vaso ha sido el anuncio del pasado octubre de que las producciones del Sáhara van a contar con una línea de financiación adicional por parte de la Unión Europea en un sector tan clave para la agricultura como el agua, incluido riego, energía y desalinización, una decisión que se ha añadido al Acuerdo de la Comisión Europea con Marruecos y que ya está en vigor de forma provisional. Esto agudizará, más si cabe, el problema de competencia desleal que sufren las producciones españolas frente a las del país magrebí, ya que no solo se amplían los beneficios arancelarios que otorga el Acuerdo de Asociación a las producciones marroquíes a las del Sahara, sino que encima dispondrán de ayudas comunitarias para su desarrollo, en cuestiones trascendentales como el agua, cuya escasez constituye, además, uno de los principales problemas del sector español.

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