Guerra comercial
La UE llega a un acuerdo para rebajar los aranceles a Estados Unidos ante la presión de Trump
El bloque se reserva el derecho a suspender las ventajas arancelarias si Washington no cumple con su parte del trato

El letrero de la Presidencia chipriota del Consejo de la Unión Europea en la sede de la UE en Bruselas. / EP
El Consejo de la Unión Europea, que representa a los gobiernos de los Veintisiete, y el Parlamento Europeo han llegado este miércoles de madrugada a un acuerdo provisional para hacer efectiva una rebaja sustancial de los aranceles a buena parte de las importaciones desde Estados Unidos, ante la presión del presidente Donald Trump, que había amenazado con incrementar los gravámenes a los coches europeos al 25%.
"Un acuerdo es un acuerdo, y la UE cumple sus compromisos", ha dicho la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una publicación en redes sociales. La tensión entre Washington y Bruselas había crecido en las últimas semanas, entre acusaciones de la Administración Trump de que el bloque no estaba cumpliendo con el acuerdo que la alemana y Trump cerraron hace casi un año en Escocia para poner fin a la guerra comercial.
En aquel acuerdo, la UE declaró que eliminaría "los aranceles sobre todos los productos industriales estadounidenses" y que proporcionaría un "acceso preferencial" a una amplia gama de productos alimentarios, como algunos procesados, lácteos, frutas, verduras, carnes o aceite de soja. También se comprometieron a prorrogar el acuerdo que permite la importación de langosta libre de aranceles, incluyendo esta vez la langosta procesada.
Pero esa promesa solo podía cumplirse siguiendo los cauces legislativos habituales: una propuesta de la Comisión para rebajar los aranceles y una negociación después entre el Consejo y el Parlamento, que han alcanzado un acuerdo este miércoles. Ese acuerdo tendrá que ser ahora refrendado por ambas instituciones, pero supone un paso importante para traducir el compromiso alcanzado con Estados Unidos en una política efectiva.
Vigilancia reforzada
Primero fue la sentencia del Tribunal Supremo de febrero y el anuncio después de nuevos aranceles por parte de Trump. Después, llegó la amenaza de imponer gravámenes a las importaciones procedentes de media docena de países en respuesta al envío de personal militar a Groenlandia. Y hace solo unas semanas, el presidente anunció que aumentaría los aranceles a los coches al 25% si no cumplían con el trato.
Los meses que han seguido a la firma del acuerdo comercial entre Estados Unidos y la UE han estado cargados de incertidumbre. La Eurocámara, de hecho, frenó la negociación de la rebaja arancelaria en respuesta a cada amenaza. El pacto debía dar previsibilidad a los importadores y exportadores, pero con Donald Trump en la Casa Blanca, parece imposible. Por eso el grueso de la negociación entre Consejo y Parlamento ha versado sobre salvaguardas para cubrirse las espaldas en caso de un nuevo cambio de política estadounidense.
Un freno de emergencia
Por un lado, como ocurrió en el caso del acuerdo con los países del Mercosur, la UE ha pactado un mecanismo que permita hacer frente a posibles aumentos significativos de importaciones procedentes de Estados Unidos "que causen o amenacen con causar graves perjuicios a los productores nacionales". A petición de al menos tres países, la industria o los sindicatos, la Comisión deberá investigar y, si estima que existe esa amenaza, podría suspender el acuerdo total o parcialmente.
El acuerdo alcanzado por los gobiernos y la Eurocámara también refuerza las condiciones en las que el Ejecutivo comunitario podría suspender el acuerdo si Estados Unidos no cumple su parte del trato. Para empezar, Bruselas podrá suspenderlo si Washington no garantiza el arancel máximo del 15% a las exportaciones europeas.
Pero además, el texto hace referencia también a la posibilidad de que la Casa Blanca pudiera tomar medidas que socaven los objetivos del trato o perturben las relaciones comerciales o de inversión con la UE, por ejemplo, discriminando a sus empresas. En estos casos, o incluso cuando haya indicios de que estas decisiones se producirán en el futuro, la Comisión podrá suspender el trato.
La Comisión también podrá suspender la rebaja arancelaria si antes del 31 de diciembre, Estados Unidos sigue aplicando a los derivados del acero y el aluminio de la UE un arancel superior al 15%, como ocurre actualmente en muchos casos. Dado que Bruselas y Washington continúan negociando, el Ejecutivo deberá dar parte de los avances al Consejo y al Parlamento antes de final de año.
La rebaja arancelaria acordada entre el Consejo y el Parlamento este miércoles tendrá fecha límite: 31 de diciembre de 2029. Antes de que expire, la Comisión deberá realizar una evaluación sobre sus efectos sobre la industria, la agricultura y las pequeñas y medianas empresas, pero también sobre su impacto en las relaciones con terceros. Bruselas tendrá que valorar entonces la posibilidad de prorrogarla o no.
Una relación reforzada
En las últimas semanas, los contactos entre Washington y Bruselas se habían intensificado. El comisario de comercio, Maros Sefcovic, se reunió con su homólogo estadounidense Jamieson Greer en los márgenes del G7. Von der Leyen y Trump hablaron por teléfono hace dos semanas. La presión había aumentado en el lado europeo para lograr un acuerdo para una rebaja arancelaria que permita avanzar en el resto.
"Esfuerzo colectivo. Un resultado contundente. Un impacto significativo", ha dicho el comisario en una publicación en redes sociales, tras lograr un acuerdo de madrugada después de cinco horas de negociaciones. "La UE cumple sus promesas y defiende nuestros intereses", ha añadido asegurando que la rebaja arancelaria "impulsará la estabilidad y la cooperación transatlánticas".
"Ha sido un camino lleno de obstáculos, pero ha valido la pena", ha dicho el jefe negociador del Parlamento, el socialista alemán Bernd Lange, en un comunicado. "Este acuerdo es un paso importante hacia una mayor previsibilidad en las relaciones comerciales transatlánticas", ha añadido, "una asociación transatlántica estable solo puede tener éxito si ambas partes mantienen su compromiso con la fiabilidad, la moderación y la confianza mutua".
"Mantener una asociación transatlántica estable, predecible y equilibrada beneficia a ambas partes", ha dicho Michael Damianos, el ministro de comercio de Chipre, que ostenta la presidencia rotatoria del Consejo, en un comunicado. "Somos y seguiremos siendo un socio fiable y de confianza en el comercio mundial. En nuestro acuerdo, hemos garantizado sólidas salvaguardias para proteger los intereses, las empresas y los trabajadores europeos", ha añadido.
Pero sobre todo, lo que Bruselas espera es que, cerrado este acuerdo, pueda haber avances del otro lado. Cuando Estados Unidos y la UE cerraron el acuerdo comercial que puso fin a la guerra comercial, la Comisión aceptó un arancel máximo del 15% a cambio de negociar excepciones a productos sensibles como el vino. Esa negociación, de momento, no ha dado frutos.
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