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Talento y éxito profesional

Toni de la Prieta, managing director de Accenture: «En la actualidad, la actitud ante el aprendizaje pesa más que el currículum»

El representante de la multinacional Accenture apuesta por poner a la persona en el centro, darle opciones de crecimiento y construir con el empleado una relación duradera en el tiempo

Toni de la Prieta, el pasado miércoles, en el evento sobre Talento de La Opinión

Toni de la Prieta, el pasado miércoles, en el evento sobre Talento de La Opinión / Álex Zea

Julián Nieto

Julián Nieto

Málaga

-¿Qué ha cambiado más en los últimos años en la manera de atraer, desarrollar y fidelizar profesionales en Accenture?

-Llevamos más de 60 años de actividad en España y casi 30 años en Málaga y el gran cambio es que hoy atraer, desarrollar y fidelizar talento pasa por poner a la persona en el centro, ofrecerle opciones reales de crecimiento y construir con ella una relación sostenida en el tiempo, coherente con sus valores y con el impacto que queremos generar como compañía.

En Accenture hemos evolucionado a una visión integral de valor 360º, en la que atraer, desarrollar y fidelizar ya no son fases separadas, sino parte de un mismo recorrido. Hoy las personas buscan crecer de formas distintas, y nuestra responsabilidad es ofrecerles múltiples rutas de desarrollo, combinando especialización, movilidad interna y aprendizaje continuo, siempre alineado con la evolución del negocio. Esto se traduce en aspectos como la apuesta decidida por la formación continua y personalizada; consolidar un modelo flexible e híbrido, basado en el teletrabajo responsable y en el uso de las oficinas como espacios de encuentro con propósito, donde reforzar la cultura, la colaboración y el aprendizaje compartido; y el refuerzo de la escucha activa y el bienestar integral como pilares de la experiencia de empleado.

Escuchar de forma sistemática a nuestros profesionales, acompañarlos con programas de mentoring y cuidar su bienestar físico, emocional y profesional es fundamental para construir relaciones de largo plazo basadas en la confianza.

-¿Cuáles son, a su juicio, las competencias más determinantes para crecer profesionalmente en los próximos años?

-La formación técnica (plataformas, cloud, ciberseguridad y, por supuesto, la inteligencia artificial), son y serán competencias muy demandadas, pero no las únicas. En un entorno de cambio constante, habilidades humanas como la creatividad, el liderazgo empático e inclusivo, el pensamiento crítico, la comunicación efectiva y la gestión del cambio son esenciales para liderar equipos, innovar y generar confianza. En Accenture, fomentamos que las capacidades de nuestros profesionales se vean aumentadas por la tecnología. Por eso, apostamos por un enfoque equilibrado entre formación técnica y desarrollo humano.

Además, tenemos la responsabilidad como compañía de ayudar a crear esas capacidades y talento que se necesita y que quizás, aún no está disponible. Por eso, en Andalucía colaboramos con 10 universidades, 51 centros de FP en toda la región, así como con diversas escuelas de negocio y socios tecnológicos, entre otros, a través de acuerdos marco para ayudar a crear al talento que no existe y que se necesita por las demandas de nuestros clientes. Juntos desarrollamos currículums formativos en tecnologías punteras y con mayor demanda.

-¿Cómo está impactando la tecnología en la evaluación y desarrollo del talento?

-La tecnología ha tenido un impacto profundo y positivo en todo el ciclo de gestión del talento. En selección, hemos pasado de evaluar el historial a evaluar el potencial. La actitud ante el aprendizaje pesa más que el currículum. En evaluación, hemos evolucionado hacia modelos más continuos y personalizados. A través de herramientas digitales y analítica de skills, recogemos feedback de forma constante y conectamos el desempeño con oportunidades reales de desarrollo. Esto nos permite acompañar mejor a las personas, detectar necesidades de reskilling y ofrecer itinerarios de carrera ajustados a cada momento profesional. En desarrollo, la tecnología nos permite personalizar itinerarios, detectar gaps ofrecer formación continua, personalizada y alineada con las necesidades del negocio y de cada profesional. Cada persona puede diseñar su propia ruta de aprendizaje, combinando capacidades técnicas como IA, cloud o ciberseguridad con habilidades humanas como el liderazgo, la empatía o el pensamiento crítico. Además, siempre tenemos a disposición de nuestras personas espacios donde poder aprender los unos de los otros desde casos reales.

-¿Qué oportunidades abre la IA en el ámbito de los Recursos Humanos?

-La IA nos permite ser una función verdaderamente estratégica. La IA es una señal, si una organización la ignora, le está diciendo al talento que aquí no va a crecer. Si la integra bien, le está diciendo que aquí va a aprender a pensar de una manera diferente. En RRHH específicamente, nos permite escuchar mejor a las personas, anticipar necesidades, personalizar el desarrollo y liberar tiempo para lo que realmente importa, acompañar a la gente. Según nuestro último estudio, Pulse of change, solo el 20% de los empleados a nivel mundial siente que tiene un papel activo en cómo la IA cambia su trabajo y ahí está la oportunidad real para los equipos de personas.

-La automatización de funciones, ¿desplaza talento o permite reorientarlo hacia funciones de mayor valor?

-Desplaza tareas, no talento. Pero requiere la decisión activa de las empresas de invertir en las personas al mismo ritmo que se invierte en tecnología. Cuando automatizamos algo, la pregunta inmediata tiene que ser: ¿y ahora qué hacemos con el tiempo que hemos liberado? Nuestra experiencia es que, si creas los espacios adecuados, las personas aceleran el cambio.

-¿Qué equilibrio debe existir entre tecnología y criterio humano en decisiones sensibles como la selección o la promoción interna?

-El uso de la tecnología y en concreto de la IA debe hacerse dentro de un marco de responsabilidad. La tecnología puede ayudarnos a ser más objetivos, el criterio humano nos garantiza que somos justos. En decisiones que afectan a las personas como una contratación, una promoción o un plan de carrera, la IA puede darnos información mejor y más rápida, pero la decisión final tiene que tener un responsable humano que entienda el contexto, que conozca a la persona, que pueda equivocarse y aprender. La IA es un socio, no un juez.

-¿Existe una brecha en Accenture entre lo que demandan las empresas y la formación con la que llegan muchos profesionales?

-Es verdad que la tecnología avanza a un ritmo tan vertiginoso que es complicado que el sistema educativo le pueda seguir el ritmo. Nuestra respuesta a eso es ser parte de la solución. Un ejemplo concreto sería nuestro FP in company, que fue el primero de este tipo en Andalucía. Incorporamos perfiles con base sólida y alto potencial, y los formamos internamente con proyectos reales y tecnología real. Eso nos ha permitido incorporar talento con mucho potencial que quizás no encajaba en un proceso de selección tradicional pero que, con el acompañamiento adecuado, se convierte exactamente en el perfil que necesitamos.

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