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Decoración y reformas

La casa que respira: la Costa del Sol aprende a reformar en voz baja

La provincia malagueña está escribiendo, casi sin hacer ruido, el capítulo más interesante de su arquitectura doméstica en veinte años. Desde Torremolinos, Klic Arquitectos lleva firmando y observando ese cambio

El minimalismo cálido mediterráneo se impone en las viviendas de la Costa del Sol.

El minimalismo cálido mediterráneo se impone en las viviendas de la Costa del Sol. / l.o.

Málaga

Un sur con menos adorno

Algo se ha desplazado en el gusto de la Costa del Sol. Las villas ya no compiten por ostentación y los pisos del centro histórico de Málaga, de Marbella o de Benalmádena se reforman con una mesura que hace diez años habría parecido tibia. El minimalismo cálido mediterráneo se ha impuesto casi sin enemigos: microcemento continuo, porcelánico de gran formato con efecto piedra, madera técnica de vetas suaves, paredes texturadas, luz indirecta dosificada con domótica discreta. La paleta es corta -tierra, arena, beige clarísimo, algún gris piedra- y los metales han dejado el cromo por el bronce mate y el acero envejecido.

Menos tabiques, más patios

La forma de habitar también ha cambiado. La cocina abierta con isla central ya no se discute. Los tabiques sobrantes caen y, cuando la parcela lo permite, el sótano deja de ser trastero para convertirse en bodega, cine o pool house; el solárium vuelve a los planos, pero proyectado para estar, no para posar. En las reformas integrales más ambiciosas aparecen patios interiores, celosías, carpinterías que atemperan el sol: una vuelta prudente al clima. Todo apunta a una casa que, sencillamente, respira mejor.

La técnica, que no se note

La pieza silenciosa de todo esto es la climática. Aerotermia, fotovoltaica integrada, aislamientos térmicos que no lucen pero transforman el confort, carpinterías que aíslan de verdad. El estándar Passivhaus, adaptado al clima mediterráneo, gana terreno entre quienes se han tomado en serio los veranos recientes. El lujo, en 2026, es no notar la instalación. Se paga, entre 1.000 y 2.000 euros por metro cuadrado según calidades, el oficio de hacer invisible lo que antes era ruido.

Klic: el estudio que lleva veinte años midiendo el pulso del sur

En una oficina de la calle Lisardo Mena 6, en Torremolinos, Juan Goñi Uriarte y Ruth Buján Varela trabajan desde hace más de dos décadas con una decena de personas. Llaman a su línea smart luxe -lujo discreto, materiales nobles, geometría limpia, presupuesto medido- y la aplican tanto a una villa de La Sierrezuela como al interiorismo del Kid´s Club del Hotel Puente Romano (2016), a los gimnasios Synergym o a un piso en Limonar Bajo. Él lleva la estrategia; ella, la técnica y la obra. «La belleza está en las soluciones más sencillas», repiten cuando alguien les pregunta por la casa ideal. Han firmado más de un centenar de proyectos entre Málaga capital, Torremolinos, Benalmádena y la franja oriental de la Costa del Sol; han trabajado para SMY Hotels y Promálaga; y en 2024 recibieron el accésit de los Premios de Arquitectura de Málaga por el edificio Sorolla, un plurifamiliar en Limonar Bajo donde caben muchas de las decisiones que hoy definen el nuevo sur.

La casa, al final, también se escucha

Reformar bien, coinciden los estudios locales, consiste cada vez menos en elegir azulejo y más en decidir cómo se quiere vivir el próximo verano, y el siguiente. Un plano abierto, una terraza sombreada, un suelo que no queme, una bombilla que se apague sola cuando hace falta. Lo demás, lo realmente caro, es el criterio.

klicarquitectos.com • Calle Lisardo Mena 6, Torremolinos • 952 660 833

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