Whatsapp es la red social que más usan nuestros hijos e hijas. A pesar de que su edad de uso debe ser a partir de los 16 años, muchos niños y adolescentes comienzan a usar Whatsapp nada más tener un smartphone.

Esta red social es una ventana de comunicación con la que socializan y establecen vínculos virtuales con los demás. Pero toda ventaja tiene su desventaja, y Whatsapp también es un peligro para los niños, sobre todo para aquellos que tiene menos edad, ya que no han desarrollado todavía su pensamiento crítico.

Como padres y madres debemos ser un ejemplo de cómo se debe usar Whatsapp, debemos enseñarles sus peligros y sus ventajas. La información es poder, y nuestros hijos e hijas necesitan estar empoderados para poder hacer un buen uso de las redes sociales y la tecnología.

Consejos sobre Whatsapp que los padres pueden enseñar a los niños

Os damos algunas claves para que los niños y niñas puedan hacer un buen uso de esta red social:

Limitar el horario de Whatsapp

No desconectamos de los mensajes de Whatsapp. Escuchamos la notificación y rápidamente queremos saber quién nos ha escrito. No tenemos horarios para el uso de Whatsapp, y sin embargo sí que fijamos un horario para que nuestros hijos lo usen.

No podemos ser incoherentes con lo que predicamos y luego no aplicamos en nosotros. Nuestros hijos sentirán que no es justo que ellos tengan un tiempo limitado sin ningún motivo y sin embargo sus padres puedan hacer uso de Whatsapp cuando quieran.

Siempre que las circunstancias personales y laborales lo permitan, intentemos fijar unos horarios de uso de nuestros móviles y de redes sociales. Por ejemplo, al llegar a casa, en el rato de juego con los niños no usamos el teléfono, y cuando ellos tengan el tiempo de estar con las pantallas, nosotros también podemos estar con ellas.

Para poder limitar el tiempo de uso de Whatsapp de nuestros hijos podemos usar la herramienta de control parental, pero siempre será más beneficioso si nosotros les ponemos unos límites de uso del móvil y ellos aprenden a respetarlos.

Cuando se está con alguien, se debe dejar el móvil y Whatsapp a un lado

Los padres y madres somos el ejemplo principal de nuestros hijos, sus referentes. Nos imitan y repiten las conductas que hagamos, cómo nos comportamos o cómo usamos algo en frente de otras personas.

Por eso cuando alguien nos habla, cuando alguien nos está pidiendo su atención, debemos poner un límite con nosotros mismos y debemos dejar de escribir ese mensaje o de contestar esa llamada, sobre todo cuando quienes nos piden la atención son nuestros hijos.

Así lo reafirma la psiquiatra Marian Rojas en esta ponencia. “Cuando nosotros estamos con nuestro hijo y tenemos el teléfono delante, aunque esté encendido, aunque haya notificaciones, da igual como esté, mi niño percibe sensación de abandono, mi niño percibe que él no es lo más importante, que hay otra prioridad”.

Educación digital en Whatsapp y otras redes

Hay que explicar a los niños y niñas los peligros que tiene Whatsapp. En esta red social puede hablarles gente que no conocen o que conocen pero que se quiere aprovechar de ellos.

Antes de que usen Whatsapp, podemos configurar su privacidad para que la información sobre su foto de perfil y estado solo sea visible para sus contactos. Por otra parte, debemos explicar a los niños que no pueden dar su teléfono a todo el mundo, solo a aquellas personas que sean sus amigos o que conozcan sus padres.

En el caso de que les hablen desconocidos, deben decírselo a sus padres. Y si en algún momento se encuentran incómodos hablando con alguien, deben avisar también a los padres. Las herramientas de bloquear y denunciar que ofrece Whatsapp son muy útiles para estas situaciones.

Whatsapp no debe de ser su vía de escape

Whatsapp y otras redes sociales nos sirven como vía de escape cuando nos encontramos tristes, cuando queremos aliviar nuestro malestar interior. Como también cuenta Marian Rojas, “los niños cogen el teléfono cuando se sienten vacíos, cuando tienen una crisis de identidad. Esa vía de escape es rápida, les alivia, pero les genera en muchas ocasiones frustración”.

Si nuestro hijo o hija no puede expresar sus emociones libremente, usará las redes sociales para aliviar la presión de su interior. Será su mecanismo desde que es pequeño, y tendrá más probabilidades de generar adicciones a estas pantallas.

Para evitar esta situación, como señala Rafa Guerrero en esta ponencia, debemos promover un ambiente en casa en donde los todos los miembros de la familia expresen sus emociones, para que nuestro hijo vea que es seguro expresarlas también.

Entrenar la paciencia con Whatsapp

Miramos la pantalla del móvil. Desbloqueamos. Volvemos a bloquear. Un gesto que hacemos muy a menudo, y que los niños están imitando. Whatsapp nos impacienta si no recibimos un mensaje a tiempo, si vemos que no se ha conectado la otra persona y necesitamos una respuesta.

Los adultos debemos practicar la paciencia con esta red social, no acudir cada minuto al móvil si queremos dar un buen ejemplo a nuestros hijos. Estos últimos observan cómo usamos nuestros móviles, si dependemos de ellos, si los necesitamos en todo momento. Si nos proponemos un reto y entrenamos nuestra paciencia con esta red social, nuestros hijos aprenderán de nosotros y tendrán una mejor relación con esta red social.