En ocasiones, para conseguir que nuestros hijos se calmen, salgan de una rabieta o no se aburran, les damos la tableta o el móvil.

De esta forma, lo que estamos haciendo es darles un recurso externo para calmarse, impidiendo que desarrollen mecanismo internos para hacerlo.

La psiquiatra Marian Rojas Estapé nos alerta de los peligros que esto conlleva: "hoy se calman con el móvil, mañana podrían recurrir a las drogas para hacerlo".