La hostelería va como un cohete si tenemos en cuenta el goteo, que no cesa, de nuevas aperturas en la provincia. Lo que significa que, pese a los estragos de la pandemia, hay músculo. Y entre el público, ganas de ejercitarlo. Taperías, restaurantes especializados y reaperturas hacen que este otoño tengamos una lista cada vez más larga de nuevos espacios donde disfrutar de la buena mesa.

Una de las más sonadas hace escasas semanas ha sido Mantaraya MX en Marbella (Bulevar Príncipe Alfonso de Hohenlohe) del estrella Michelin Roberto Ruiz. Primero fue Barracuda MX en Madrid y recientemente ha traído a Málaga el concepto de la gastronomía mexicana del Pacífico, con una carta desenfada pero que desvela la alta cocina de origen.

Otra puesta de largo con cambio de concepto y de diseño incluidos ha sido la de Bistroman de Puerto Banús, en el que han mantenido la ubicación, pero apostando por un nuevo concepto de cocina directa al público y con una interesante carta.

De vuelta a la capital Hibisco Restaurante (c/Olmos, 43) es un nuevo espacio gastro informal capitaneado por los zaragozanos Silvia Martínez y Pedro Gallego, que busca hacerse un hueco en la ciudad con una carta con claros guiños a la nueva tierra que los acoge; incluyendo el chivo malagueño, tomates del Guadalhorce e introduciendo vinos y quesos malagueños en las salsas y guarniciones.

Y justo en la misma calle de Hibisco, en el centro comercial se encuentra Mar de Verum, que abría a principios de septiembre. Otra esperada apertura que ha llevado a la familia Berzosa a volver al pescado y el marisco como hicieran con el Mar de Pedregalejo. Ahora con una carta sólida han apostado por trabajar el producto del mar de alta calidad, con las brasas que ya dominan fruto de su larga trayectoria en asadores de carnes propios.

Otro estreno reciente en la capital costasoleña, concretamente el pasado 4 de septiembre, fue el de María Tormentos, en Gregorio Prieto, 15. Se trata de una tapería cuya carta se basa en montaditos, carnes a la brasa como entrañas, abanicos o churrascos y tapas clásicas como rusa o fideos tostados, y que ha tenido buena acogida.

Y mientras, en Torremolinos faltan días para el esperado regreso del famoso Onkel Willi, emblemático local del paseo marítimo que fusionaba la cocina siria y alemana ya en los años 80, y que estuvo en funcionamiento cuatro décadas. A finales de septiembre abrirá de nuevo sus puertas en el mismo local con el mismo concepto con platos como tabulé, fattoush, risi pisi y con el mismo cocinero, pero con aires nuevos.