Trabajar sólo con productos del mar era algo que le venía rondando desde el principio a Alberto Torreblanca, socio de Taberna La Perla, junto a Alberto Burgos. Éste conoce muy bien los establecimientos especializados en pescados y mariscos ya que su familia tiene una marisquería con solera, La Cantina, su referente en este tipo de locales. Por eso, en cuanto vieron la oportunidad cogieron otro local en Teatinos y, curiosamente, añadiendo una sola letra lo arreglaron todo. «Nuestro restaurante buque insignia es La Pera y con poner una ‘l’ surgió el nombre marinero: La Perla», comenta Alberto Torreblanca.

Abrieron el pasado 3 de abril y la acogida ha sido buena. Su propuesta es sencilla : servir pescados y mariscos de calidad sin florituras. Han decidido huir de las técnicas y presentar los productos en su versión más clásica y sin artificios. «En La Pera hacemos algunos guiños a los productos del mar presentándolos en tatakis, tartares o confitando algunas piezas, pero la idea en La Perla es respetar el producto sin más», expone Torreblanca. Por ello, David Portillo, cocinero con amplia experiencia en este concepto marengo, sólo trabajan con cocciones, plancha y fritura.

Pulpo con puré de patata trufada. L. O.

Lo único que sí han mantenido y que llevan por bandera es la identidad malagueña. Del aove, a las aceitunas, pasando por 17 referencias de vinos, además de la cerveza ‘malagueña y exquisita’ -eslogan que reza en su pared-, hasta centrarse en los productos estrella que salen de las lonjas de nuestras costas. Aquí el sabor de la tierra rezuma por los cuatro costados. Una oda a Málaga.

Cigalas, bolos y conchas finas de Estepona, Fuengirola o la Caleta de Vélez son los proveedores principales de su carta, junto con otros destinos andaluces como las gambas de Huelva, las de Garrucha de Almería, las quisquillas de Motril o los langostinos de Sanlúcar.

Pero no es todo. En el apartado de mariscos de su carta encontramos navajas, almejas de Málaga y del cantábrico y ostras francesas gillardeau nº2. Elenco bien avenido.

Alberto Torreblanca (izq), David Portillo (chef) junto a Felipe y Nabila (sala), equipo Taberna La Perla. GREGORIO MARRERO

Y como este local se basa en la esencia de Málaga, no pueden faltar los tradicionales salmonetes, la jibia , buchones de rosada o los vitorianos, entre otros productos, que cobran protagonismo junto a la clásica fritura malagueña.

La plancha se reserva para piezas más grandes como el calamar o el choco.

Su carta continúa, pero el comensal puede ojearla tranquilamente disfrutando del plato de gambas onubenses que suelen servir al principio. Con un punto de cocción más que correcto y bien de temperatura y sal.

Pero si buscamos algo más allá que el marisco o la fritura hay dos platos que han tenido gran aceptación por parte del público. El pulpo con patata trufada y el rape a la perla. Un pulpo muy tierno -se nota la mano de David pilotando unos fogones que le son familiares- servido sólo con pimentón, aove y sal y base del puré de patata. Plato sencillo y sabroso que merece la pena probar.

Cigalas de Málaga y gambas de garrucha.

En cuanto al rape le sacan mucho partido. Por un lado, los lomos se hacen al orio, técnica del País Vasco en la que se saltea con vinagre, ajo, cayena y aove. Buen punto del pescado y el salseo aporta jugosidad. La cabeza y el hígado se fríen. Y todo lo acompañan con verduras fritas. Se trata de su plato estrella y que aporta identidad al local. Aunque su idiosincrasia es precisamente la búsqueda del producto de cercanía y de calidad, apostando por las costas andaluzas, con un enfoque al recetario marengo más arraigado.