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Premios El Delantal | Mejor Asador

Asador Ovidio: El lenguaje de los asadores contemporáneos

El establecimiento, que comenzó en 2015, ha expandido su oferta a la gestión de chiringuitos históricos en la playa malagueña

Miguel Ángel Rosado, propietario de Asador Ovidio, junto al alcalde de Vélez-Málaga, Jesús Lupiáñez, que le entregó el galardón.

Miguel Ángel Rosado, propietario de Asador Ovidio, junto al alcalde de Vélez-Málaga, Jesús Lupiáñez, que le entregó el galardón. / Álex Zea

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Málaga

Asador Ovidio ha construido su identidad alrededor de las brasas. El establecimiento, nacido en 2015 y convertido con los años en un nombre habitual para los amantes de la carne, mantiene hoy dos locales en el centro de Málaga: en José Denis Belgrano, junto a Uncibay, y el local de la calle Bolsa, a pocos metros de Larios.

Asador Ovidio comenzó como un pequeño negocio en el centro de la ciudad y se ha convertido en un referente del sector. Ofrecen una amplia variedad de productos frescos, incluyendo mariscos y pescados, además de su especialidad en carnes a la brasa preparadas con gran atención al detalle. También cuentan con una barra de servicio donde se ofrecen productos frescos del día.

Asador Ovidio resume bien una fórmula que mezcla tradición familiar, producto seleccionado y una puesta en escena reconocible. Su segundo restaurante abrió en 2021, en plena etapa complicada para la hostelería, con un espacio de unos 150 metros cuadrados. Desde entonces, Ovidio ha consolidado una marca asociada a carnes maduradas, cortes internacionales y una bodega pensada para acompañar la intensidad de la parrilla.

La carta habla el lenguaje de los asadores contemporáneos: entre sus referencias figuran el lomo de Black Angus D.O. Nebraska, el chuletón de rubia gallega con 100 días de maduración, el fleckvieh simmental o la chuleta de vaca de la casa, además de cortes más directos como el solomillo y el entrecote. La brasa no se limita a la carne: también aparecen rape, salmón, chutoro de atún rojo, bacalao o rodaballo, una concesión al gusto malagueño por el pescado bien tratado.

El crecimiento más reciente ha llevado el sello Ovidio hasta la playa, con la gestión de chiringuitos históricos como El Cabra y Casa Lucas. Sin abandonar su ADN carnívoro, el grupo se asoma así a una Málaga marinera de guisos, arroces y calderetas. En esa doble dirección -la carne como bandera y la ciudad como despensa- se entiende el atractivo de Asador Ovidio: un restaurante que ha hecho de la brasa una forma de pertenecer a Málaga.

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