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Premios El Delantal | Mejor restaurante tradicional

Caserío de San Benito: Fondos largos, sabores hondos y mesas familiares

Situado en la Vega de Antequera, el restaurante reproduce la arquitectura popular andaluza y busca alejar al comensal del ruido de la carretera

Jesús García Jiménez, del Caserío de San Benito, recibió de Bruno Procaccini, CEO de La Contadina, su galardón.

Jesús García Jiménez, del Caserío de San Benito, recibió de Bruno Procaccini, CEO de La Contadina, su galardón. / Álex Zea

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Málaga

Hay restaurantes que se visitan para comer y otros a los que se va, casi sin darse cuenta, a recordar. El Caserío de San Benito pertenece a esta segunda categoría. Situado en la Vega de Antequera, rodeado de olivares y junto a la A-45, salida 86, este establecimiento malagueño abrió sus puertas en 1991 y ha logrado convertirse en una parada con identidad propia para quienes viajan entre Málaga y Córdoba, pero también para quienes buscan una cocina con raíces.

Su encanto no reside solo en la mesa. El edificio reproduce la arquitectura popular andaluza, con patio empedrado, fuente de piedra, rejas de hierro forjado, madera tallada, cántaros, platos en las paredes y vigas que ayudan a componer una atmósfera de casa antigua. Todo parece pensado para que el comensal cruce la puerta y se aleje del ruido de la carretera. Según el propio restaurante, el proyecto nació con la voluntad de recuperar tanto la estética de las casas cortijeras como la gastronomía tradicional de la zona.

En la cocina, el discurso es claro: producto, temporada y tiempo. El Caserío San Benito basa su propuesta en la dieta mediterránea y en recetas de cocción lenta, con especial atención a los guisos, arroces, potajes, migas, salmorejo, carnes a la brasa y platos que van cambiando según el calendario.

Esa fidelidad a lo reconocible ha sido una de las claves de su prestigio. En una época dominada por conceptos gastronómicos cambiantes, Caserío San Benito mantiene el pulso de la cocina de siempre: la de los fondos largos, los sabores hondos y las mesas familiares. Guía Repsol ha subrayado su apuesta por los platos de cuchara, los arroces, los potajes, la porra antequerana y las migas, además de ese ambiente cálido que refuerzan las chimeneas y los braseros en los días fríos.

Con tres comedores y terraza , el restaurante conserva además varias distinciones, entre ellas el ‘Plato de oro de la gastronomía española’ en el año 2000, el ‘Distintivo de Singularidad Turística’ de la Diputación de Málaga y el Premio Gurmé Málaga como ‘Guardianes del Recetario Malagueño’.

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