24 de mayo de 2019
24.05.2019

Cierre de campaña

Unas elecciones históricas para decidir entre continuidad o cambio en Málaga

Las urnas pondrán a prueba la capacidad de resistencia de De la Torre, última esperanza del PP para mantener la alcaldía frente al empuje de Daniel Pérez - La gobernabilidad quedará a expensas de los resultados y de los pactos entre partidos

24.05.2019 | 23:43
Unas elecciones históricas para decidir entre continuidad o cambio en Málaga

En realidad, este sábado debería imperar el silencio y la desconexión. Dos semanas de intensa campaña electoral llegaron ayer a su final y Málaga vive hoy su particular jornada de reflexión. Continuidad o cambio. Una elección real para los ciudadanos que viene a cerrar un ciclo electoral precedido por unas elecciones autonómicas y unas generales. En teoría, una vez constituidos los nuevos ayuntamientos de la provincia, quedan por delante cuatro años con ausencia de cualquier tipo de cita electoral. En teoría. La respuesta de quién será el próximo alcalde de Málaga se limita, de entrada, a dos opciones: Francisco de la Torre (PP) o Daniel Pérez (PSOE). El experimentado regidor, que se atribuye la transformación de una ciudad que flotaba en la indiferencia hacia uno de los destinos más atractivos de Europa, se medirá al empuje del aspirante socialista, que presume de frescura y ha mostrado en estas dos semanas una acometividad desconocida en anteriores candidatos del PSOE, en los que daba la impresión que ya venían con la derrota asumida de antemano. «Es el primer candidato que tenemos en muchos años que se lo cree de verdad», resumen algunos miembros de su candidatura que se han congraciado como fieles escuderos.

Para el recuerdo quedan ya dos semanas de hazaña, recorriendo barrios y tocando todos los campos políticos posibles para rellenar unas jornadas que, por momentos, se hacían interminables. Una amplitud propositiva como hace tiempo que no se había visto, demostrando que la barra libre de las promesas ha vuelto a imponerse al pudor, relativo, que había imprimido a las últimas dos campañas los efectos de la crisis económica y la estrechez y restricción presupuestaria que también había llegado al Ayuntamiento de Málaga. La soltura a la hora de prometer auditorios, planetarios, peatonalizaciones, gratuidad de servicios, zonas verdes de todo tipo... ha contrastado, sin embargo, con una de las cuestiones fundamentales que rodean el propio domingo electoral, y que trasciende en importancia al propio resultado electoral: la preferencia de color para los pactos postelectorales que, sin duda, serán imprescindibles para gobernar el Ayuntamiento de Málaga. Después de hablar, hablar y hablar, es aquí donde De la Torre y Pérez se han mostrado de labios más delgados. Pérez incluso más que De la Torre. El candidato popular, al menos, ha llegado a abordar la posibilidad de repetir en Málaga la fórmula empleada por su partido en la Junta de Andalucía, y que pasa por un gobierno de coalición entre PP y Ciudadanos, con apoyos puntuales de Vox. De la Torre ya no se puede imaginar un simple acuerdo de legislatura, como el que ha tenido con Ciudadanos durante este mandato, pues considera que no le otorga la estabilidad suficiente, ya que deja margen para Juan Cassá actúe en clave de oposición según mejor le convenga. La formación naranja, como pasará en muchos otros municipios de la provincia, será determinante a la hora de determinar al alcalde. La posibilidad de Juan Cassá como futuro teniente de alcalde en Málaga cotiza al alza.

Pérez no ha variado su mensaje de querer gobernar en solitario a lo largo de toda la campaña. Algo que él mismo sabe que es imposible, pero que responde a su afán por pillarse las manos y mantener abierto un posible acuerdo tanto con Ciudadanos como con Adelante Málaga, la formación que encabeza Eduardo Zorrilla. En el electorado de izquierdas que aún anda indeciso, un pacto anticipado con Ciudadanos podría provocar un trasvase de votos hacia Adelante Málaga. Sólo ciertas alusiones a la buena relación que mantiene con Cassá dan a entender una predisposición de llegar a acuerdos si la suma de los concejales de ambas formaciones den para los 16 concejales, cifra que marca la mayoría absoluta.

Otro de los grandes interrogantes aparejados a la cita es saber el tirón que tendrá Vox a nivel municipal. Tras su floración en las generales, que quedó algo por debajo de las expectativas, la formación de extrema derecha pondrá a prueba su capacidad para penetrar a nivel municipal. En el baile de nombres, José Enrique Lara es la gran novedad, pues los demás contendientes son ya viejos conocidos del mandato que va tocando a su fin. En el caso de ser determinante, no cabe duda de que terminará apoyando la permanencia de De la Torre, aunque dejaría al actual regidor temeroso por conocer el precio a pagar durante los próximos cuatro años. En arte de hacer ruido y tratar de generar titulares, Vox concurre con demostrada solvencia. La misma que ha demostrado la candidatura malagueña para hacer una campaña de perfil bajo, confiando en el tirón propio de la marca. Vox también es el posible regreso de una vieja rockera a la escena municipal. Sonia Crespo figura de número dos, a la vez que ejerce de responsable de prensa y le da algo de sentido a la política de comunicación.

Por primera vez en las últimas décadas, la tendencia consolidada de victorias del PP se enfrenta a las urnas sin saber de antemano los resultados que serán la fuerza más votada. De la Torre no las tiene todas consigo si se hace caso a algunas encuestas que se han ido conociendo a lo largo de estos días. Su batalla no es solo la batalla del PP. También es una contienda personal, pues se juega el salir del Ayuntamiento de Málaga por la puerta de atrás. Aunque él insista en que esa terminología no es aplicable cuando se hacen las cosas con sentido de vocación pública, su trayectoria quedaría manchada por un hipotético paso a la oposición. Al contrario de lo que se pudiera dar por lógico, De la Torre también se ha mostrado en disposición de permanecer en el Ayuntamiento, aunque no sea con él como alcalde.

Otra de las batallas más complejas tendrá lugar en espectro de la izquierda al margen del PSOE, donde Adelante Málaga y Málaga Ahora se miden contra su incapacidad de llegar a un acuerdo para unificar todas las sensibilidades en una sola candidatura. En Adelante Málaga temen que los posibles votos que puedan ir a Málaga Ahora no sean los suficientes como para que Rosa Galindo se convierte en concejala, pero sí le puedan restar un edil a Adelante Málaga. Cuando todo se juega en el filo de la navaja, ese concejal podría ser determinante, señalan entre los de Zorrilla, para que De la Torre pueda seguir en el Ayuntamiento de Málaga.

La campaña electoral ha terminado. Por fin. Ahora es tiempo de que los golpes de en la espalda se traduzcan en votos. Muchos intereses y carreras personales en juego en estas elecciones. Y el 27 de mayo, a negociar.

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