MG15, a primera vista, es un nombre completamente desconocido en Andalucía, incluso dentro de los círculos musicales especializados. Pero ocurre todo lo contrario en la Axarquía si se menciona a su vocalista y líder, Iván Jullit, presidente de la Asociación de Empresarios de Nerja y uno de los personajes públicos clave si analizamos el futuro de la Costa del Sol oriental en términos turísticos -posee una red de inmobiliarias o un famoso restaurante en San Juan de Capistrano-.

Cuando termina su jornada laboral, este nerjeño de ascendencia foránea ha vuelto a recuperar una pasión que nunca abandonó, el denominado ´crust punk´ a través de su banda, MG15, en la que vuelve a estar a su lado, como hace una década, Diego, su bajista. Ambos iniciaron una aventura insólita para la provincia malagueña allá por 1982. "Estábamos en plena época previa a La Movida y pronto empezamos a darnos a conocer en el País Vasco y Barcelona, a salir en multitud de publicaciones y en ver editadas nuestras canciones, a través de sellos europeos, por medio mundo".

Con unos sonidos muy oscuros y letras influenciadas decisivamente por Bertolt Brecht, Charles Baudelaire o Isidore Ducasse, el famoso ´Conde de Lautreámont´, su fama les llevó a tocar por toda España "y, por la época que nos tocó vivir, nos pusieron la etiqueta de precursores del estilo ´crust´ en español". Hasta tal punto fueron fenómeno mundial que los argentinos Todos Tus Muertos presentaron en nuestro país a mediados de los noventa una versión de esta formación nerjeña e incluso invitaron a Iván Jullit a acompañarlos sobre el escenario en una Feria de Málaga.

Una vez que aparecieron en revistas norteamericanas se les abrió las puertas a recopilatorios de Estados Unidos, Italia, Finlandia y, por supuesto, Inglaterra. Se sucedieron EPs y discos sencillos hasta vender miles de copias. Pero todo eso es el pasado. Ahora, después de una década de silencio, vuelven a los escenarios. Mañana mismo se presentan ante sus paisanos y confían en recuperar parte del tiempo perdido, con el joven Bastu, de origen francés, a la guitarra, y Alberto a la batería. No aspiran a vivir de la música, pero sí a seguir "innovando".