Turno de los rejones en la Feria de Málaga. Desde 2019 no se celebraba un espectáculo de estas características en La Malagueta, y su público acudía a disfrutar de este arte que, como novedad, se presentaba con el acompañamiento de los forcados portugueses que impactaron por su exposición.

Esta fusión de culturas vinculadas al milenario tauro en la península Ibérica propiciaba una corrida que resultó enormemente atractiva, un espectáculo para todos los públicos que tenía un final triunfal. La Fiesta en estado puro.

Málaga siempre ha sido tierra de grandes toreros. Solo hay que dar un repaso a la historia para comprobarlo. En el apartado del rejoneo, aún no ha habido un representante de la provincia que destaque en el escalafón. Si le dejan, Ferrer Martín puede funcionar. Su actuación sin complejos de inicio a fin en el primero de su lote mantuvo la atención de los aficionados, que se veían sorprendidos por su monta vaquera y la espectacularidad y exposición de su toreo. Sabedor de que estaba ante la oportunidad de su vida, tras muchos años de lucha, no le tembló el pulso y clavó siempre arriba con Kuky e Himno, con unos quiebros en corto que hizo que el respetable se levantara de sus asientos. Tenía la puerta grande en la mano, pero el rejón de muerte cayó caído y atravesado, y el premio quedó en un esperanzador trofeo ante un buen toro de Cubero.

Fue a por el pleno en el sexto. Otro toro de categoría al que dejó crudo con único rejón de castigo para hacerle un faenón con Cigala y nuevamente con Himno. Su toreo alegre y bullicioso no está reñido con la calidad y buena ejecución. Las dos banderillas al quiebro, dejándoselo venir de lejos, fueron para echarse las manos a la cabeza. ¡Menuda dimensión dio Ferrer Martín en La Malagueta! En su caso, pudo penalizarle la intervención de los forcados, que realizaron dos pegas y le dejaron el toro ya muy parado para la suerte suprema. Otra vez lo tenía en su mano, y esta vez no se podía ir. Lo mató arriba y la Puerta Grande pasaba de ser un sueño a una realidad.

La acompañó en volandas Guillermo Hermoso de Mendoza, que comienza a emanciparse en los carteles de su padre. A tenor de su actuación ayer con el primero de su lote, ya está maduro para esta empresa; y mostró que es un rejoneador hecho y capacitado para cualquier reto que se le plantee. Brilló a altura en el segundo de la tarde, un astado de Pallarés parado y poco colaborador con el que fue fraguando su actuación hasta terminar en todo lo alto con las banderillas cortas a lomos de Corsario. El certero rejón de muerte le propició el corte de una oreja.

Pero quería más. Y lo consiguió. Logró de hecho abrir la Puerta Grande ‘Manolo Segura’ después de desorejar al quinto de la tarde. No fue quinto malo, pero tampoco fue el toro de más nota de un gran encierro traído por José Benítez. Fue virtud del rejoneador el administrarle el castigo con un único rejón y saber llevarlo a los terrenos propicios toreando con la grupa de su caballo Berlín. Clavando siempre arriba, demostró su evolución con una faena bien estructurada y a la que no penalizó el parón provocado por la pega de los forcados. De hecho, el remate llegaba con las rosas clavadas con Esencial y un par de cortas antes de un buen rejón de muerte que confirmaba su incontestable triunfo sobre el albero malagueño.

Rejones en la Feria de Málaga: Guillermo Hermoso y Ferrer Martín, doble Puerta Grande en Málaga Álex Zea

Abría cartel la francesa Lea Vicens, que se encontraba en primer lugar con un buen toro de Pallarés; templado de por sí en sus embestidas y que contribuía a que todo lo que se le realizara fuera con elegancia. Le aplicó hasta tres rejones de castigo, lo que no impidió que llegara con brío al tercio de banderillas con Diluvio, en el que se vivieron los instantes más brillantes. Bajó considerablemente en las rosas y, tras la pega de los forcados amadores Aposento da Chamusca, todo se diluía con el mal uso del descabello.

También pudo haber tocado pelo en el cuarto, con el hierro de Cubero, y que mantuvo la nota del encierro enviado por el ganadero. Le midió el castigo con Cleopatra, y quiso buscar la pureza más que la espectacularidad, y eso a veces se paga. En este caso, estuvo impecable en la colocación, citó en su sitio, y midió los tiempos. Su pulcritud fue innegable, pero la falta de alardes hizo que no conectara con los tendidos. Hay que reseñar su labor sobre todo con Bético. Nuevamente estuvo desacertada con el rejón de muerte.

Un cartel para los aficionados con dos triunfadores

El Desafío Ganadero mide cual mano a mano a dos hierros sobre el albero de La Malagueta. Reses de Fuente Ymbro y Pallarés serán lidiadas por una terna que ha despertado gran expectación entre los aficionados. Quizás no sea el cartel más atractivo para el gran público, pero la presencia de dos de los máximos triunfadores de la presente temporada, sin duda le aposta un interés máximo por su actualidad.

Es el caso de Daniel Luque, Puerta del Príncipe en Sevilla que encadena triunfo tras triunfo en la que está siendo su mejor temporada desde que tomara la alternativa; así como de Ángel Téllez, que pasaba en la pasada Feria de San Isidro de Madrid de ser un perfecto desconocido a saborear la gloria con su salida triunfal por la Puerta Grande y la consecución de los principales trofeos. Abre el cartel Abre cartel Paco Ureña, un torero que también sabe lo que es triunfar en las grandes ferias.