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La Opinión de Málaga

Feria de Málaga 2022

Cómo se vive la Feria de Málaga en una caseta del Centro Histórico

La música en directo, la cocina, con el pescaito frito como rey indiscutible, y el ambiente familiar son algunos de los atractivos de los espacios preparados en el casco histórico para disfrutar de la Feria de día

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Así se vive la Feria en una caseta del Centro Álex Zea

No hay dos formas iguales de vivir la Feria de Málaga. Todo depende de las personas y de los ambientes, aunque en ninguno de ellos falte la buena comida y la necesidad de refrescarse para aguantar el terral que sigue sin dar tregua estos días. En el Centro Histórico, son aún unas pocas las casetas que se mantienen después de tantas ediciones de las fiestas más esperadas del verano. 

"A la gente le gusta mucho venir al centro, viene buscando este tipo de casetas porque hay mucha variedad gastronómica y el complemento es la música", explica Conchi, hostelera que regenta la caseta Amigos de Pedro, en la plaza de la Constitución. Según la empresaria, "vienen buscando algo distinto, ya sea en los propios locales con actuaciones en vivo (...) u otro tipo de actividades". De hecho, en esta caseta, ubicada en el CEIP Prácticas Número 1, todos los días hay conciertos de coros y pandas de verdiales. Tal y como asegura Conchi, "a la gente les encanta". 

Turistas y locales piden en la barra de una caseta del centro histórico de Málaga Alex Zea

La música desde luego no deja indiferentes a una "gran familia española", que baila en uno de los patios. Las agujas del reloj no han alcanzado todavía las una y media de la tarde y una decena de adultos y jóvenes de veintantos, la mitad santanderinos y la otra mitad malagueños, unidos por lazos de sangre, no paran de cantar al ritmo de la versión flamenca de ‘La Bicicleta’ de Carlos Vives y Shakira. Los más jóvenes siguen a Manuel, a cuyo ‘look’ no le falta un detalle: Sombrero de campero marrón, gafas de sol negras y guitarrita tamaño ukelele. Tíos y sobrinos se reúnen todos los años en la capital para celebrar la feria. Natalia hace de portavoz de todos ellos: “Nos parece un lugar de encuentro, familiar, la gente es muy amable”.

Es por eso que expresa: “Nos sentimos como en casa”. Y con más razón para ello cuando se pone por delante un buen plato de berenjenas con miel o una ración de calamares fritos. "Que si las berenjenas, los pimientos, los calamares, la paella de arroz, la fideuá, la rosada al limón, tú vienes a comer comida de feria, es distinto a lo que comes todos los días en tu casa", detalla la coordinadora de la caseta Amigos de Pedro. Tapas y raciones como estas son las que esperan degustar los que ya empiezan a hacer cola para comprar los tickets verdes, que luego utilizarán para pedir en la barra. 

Las berenjenas y los calamares son algunos de los platos más reclamados Álex Zea

Mientras tanto y a pesar de que la hora de comer de los malagueños no ha llegado, las tres de la tarde, algunos ya hincan el diente a sus tapas, como una pareja de alemanes que pide a uno de los camareros que les saque una foto. Posan levantando sus vasos, llenos de lo que parece cerveza, a la vez que muestran una enorme sonrisa a la cámara de su móvil. La convivencia de las tradiciones populares y la novedad que traen los visitantes, inspira a algunos a decir que “espacios como este deben conservarse”. Así lo afirma Rodrigo Bocanegra, vicepresidente de la Asociación Centro Histórico de Málaga, Centro Comercial Abierto.

El empresario afirma que desde el sábado "están funcionando muy bien": "El público es muy bueno, es lo mejor que tenemos nosotros, muy familiar y con ganas de divertirse". Asimismo, espera que este "buen ritmo" se mantenga el resto de la semana. Y es que concluye diciendo: "Y que siga así, que queda mucha feria por delante".

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