“Cuando yo tenía dinero me llamaban Don Tomás, pero ahora que no lo tengo me llaman Tomás na’ más”. Lolita Flores arrasó en 2001 con esta canción proclamando a los cuatro vientos el dogma del feriante. El estribillo de aquella rumba, incluido en su disco 'Lola, Lolita, Lola', aún suena repetitivamente en los altavoces de algunas casetas de la Feria de Málaga como un mantra que induce a todo el que pise el Real de Cortijo de Torres o el centro ganas de pasarlo bien. Pero también te recuerda que en cualquier momento puedes pasar de Don Tomás a Tomás na’ más si no controlas bien tu bolsillo. 

Y es que, como en cualquier fiesta popular, uno se deja allí lo que quiere. O lo que tiene. Hay numerosas formas de disfrutar de la feria, pero si el objetivo es cumplir con ciertas costumbres tradicionales como vestirse de flamenca o dar un paseo en coche de caballo, no te va a quedar otra que sacar la cartera. Sin embargo, hay otras formas de pasar por la feria sin tener que preocuparse si llegarás a fin de mes.

Los primeros gastos llegan a los visitantes que tienen que llegar a Málaga con un billete de AVE, avión o, incluso , en su propio coche. “Mi amigo y yo hemos venido en coche porque el avión nos costaba bastante, a 200 euros ida y vuelta a cada uno. Y con el coche, entre los dos, la gasolina nos sale a 260 euros”, reconoce Asier, un joven bilbaíno que lleva en Málaga desde el lunes y se quedará hasta el jueves para disfrutar, por primera vez, de estas apreciadas fiestas.  

Una vez situados, los malagueños y los turistas, lo que tendrán que hacer es vestirse para la ocasión. Las mujeres lo tendrán algo más complicado, ya que la inversión en un traje de flamenca no es precisamente barato. “Me he dejado en el vestido cerca de 2.000 euros porque me lo ha hecho a medida Teressa Ninú, una diseñadora de Torre del Mar”, recalca Fabiola Ortiz , una cordobesa que llega a la feria de Málaga por todo lo alto. 

Los puestos ambulantes ofrecen muchos elementos de Feria que se venden mucho en estos días. Álex Zea

Sin embargo, las más jóvenes, prefieren reutilizar los vestidos de años anteriores para no contar con mucho gasto económico, como es el caso de Lucía Novoa, una malagueña que lleva con el mismo traje de gitana desde hace siete años. En el caso de los hombres, no hay un código especifico de vestimenta , por lo que deciden arreglarse de manera informal, sin caer en la excesiva relajación.

Transporte 

Será misión imposible trasladarse hasta el Real o al centro en tu propio vehículo, por lo que la mayoría opta por coger un taxi. Desde el centro a la Real, el viaje no debería salirle por más de 12 euros por carrera. La opción más económica es el autobús, pero tardará en llegar al recinto ferial lo suyo. Una vez dentro, si quieres disfrutar de algo más tradicional, podrá en montar a caballo por 30 euros, tanto en la zona del Real como en el centro. 

La comida y la bebida son uno de los principales gastos en la Feria. Álex Zea

El principal gasto del feriante

La principal ocupación del feriante es pasar el rato comiendo y bebiendo y, a veces, invitando o dejándose invitar por sus amigos. Comer y beber en la feria, sin duda, es uno de los gastos más grande que hace el visitante de la feria, sin embargo, no es excesivamente caro, la oferta es variada y de calidad, todo depende del sitio al que vayas a comer. José Martos reconoce que puede dejarse unos 60 euros en “tapitas y bebidas” solo con la feria de día. Sin embargo, otros como Damián Bermúdez, que van acompañados por su familia, suelen llegar a dejarse hasta 200 euros en comida y bebida.

La ración de pescado frito, el plato de croquetas o el adobo asciende a casi 10 euros de media, y la tapa más pedida, el montadito de lomo, suele llegar a costar entre 3 euros de media.

En cuanto la bebida, la estrella de la Feria de Málaga es el Cartojal. La botella de este vino dulce refrescante ronda los 10 euros por botella.

Los carricoches se llevan un buen pico del gasto diario en la Feria de Málaga. Gregorio Marrero

Los “carricoches”, no aptos para cualquier bolsillo

Si a la feria vais acompañados de los más pequeños de la casa, tendréis que hacer una parada obligatoria por el recinto de los ‘cacharritos’, una zona donde se ubican decena de atracciones en la que tendrás que gastar más dinero. Clásicos como los coches de choque, el tren de la bruja, la mininoria, el tiovivo o el tren de la bruja cuestan 4 euros.

Respecto a las distracciones recomendadas para adolescentes y adultos, también podrán montar en atracciones más dinámicas como el Aladelta, Barco Vikingo, El Ratón Vacilón, Mistery Hotel, Super Goofy, La Jungla Encantada y la Super Olla, que rondan desde los 4 euros hasta los 6 euros. Sin embargo, los precios más elevados se lo llevan la Noria, que cuesta 8 euros, 2 euros más que en 2019, y el Gigant XXL, el más caro de toda la feria con un precio de 9 euros.

A otros como a Antonio Ramírez , también le gusta pasar por las casetas de dardos para conseguir un peluche para su pareja. “Como se me vaya la cabeza y me pique, me puedo dejar sin problema 20 euros”, asegura.

Los visitantes y sus respectivas carteras terminarán la jornada completamente agotados, pero antes de regresar a casa para descansar, muchos malagueños harán una última parada en los puestos de gofres y buñuelos. “Nunca me voy del Real sin comerme unos buñuelos. Aunque este año me está costando más, en todos los sentidos”, reconoce Adrián Sánchez, un malagueño de pies a cabeza que le “molesta” gastar cada noche 4 euros en unos buñuelos con Nutella, cuando en ferias anteriores le costaba hasta 1,50 euros menos