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Toros

Diego Ventura convierte la mansedumbre en triunfo en La Malagueta

El número uno vuelve a imponer su ley en Málaga con dos orejas y una fuerte petición de rabo; Rui Fernandes supera el susto por la cornada de ‘Dorado’ y Ferrer Martín pierde con los aceros dos actuaciones de interés

Diego Ventura, la expresión del triunfo

Diego Ventura, la expresión del triunfo / Álex Zea

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Daniel Herrera

Daniel Herrera

Málaga

Los domingos de rejones tienen en La Malagueta un pulso distinto. El tendido celebra cada quiebro, cada pirueta y cada caballo que pisa terrenos imposibles. Pero incluso dentro de ese ambiente hay tardes en las que la jerarquía se hace incontestable. Diego Ventura volvió a demostrarlo ante una corrida de Los Espartales que puso muy poco de su parte. Donde faltó toro, aparecieron el rejoneador y una cuadra capaz de sostener por sí sola el espectáculo. Dos orejas, petición de rabo y la sensación de que el toreo a caballo se mide a partir de él.

Rui Fernandes, en La Malagueta

Rui Fernandes, en La Malagueta / Álex Zea

Rui Fernandes: entereza tras el sobresalto

La tarde, sin embargo, arrancó con un sobresalto. Rui Fernandes se encontró con un primero frío y desentendido, que apenas atendía a las cabalgaduras. Tras dos rejones de castigo, quiso levantar la lidia con ‘El Dorado’, pero el caballo fue alcanzado en la pata trasera derecha durante un intento de quiebro y tuvo que ser retirado de inmediato. El portugués reaccionó con oficio. Sobre ‘Quito’ dejó dos banderillas arriba y con ‘Reguila’ cerró con cortas y una rosa, aunque el rejón de muerte y tres descabellos enfriaron cualquier opción. Su preocupación estaba ya en el patio de caballos, donde acudió a interesarse por un ‘Dorado’ herido, con una extensa cornada abdominal, aunque sin riesgo vital según los veterinarios.

Con ese alivio afrontó el cuarto, después de que el titular fuera devuelto por cojera. El sobrero, un imponente ejemplar de 610 kilos que amagó con saltar al callejón, tampoco regaló nada. Fernandes lo castigó sobre ‘Olimpo’ y construyó después una labor sobria, de menos a más, con ‘H-Quiebro’ y ‘Mistral’. Hubo piruetas finales y un cierre sobre ‘Reguila’, pero el toro dificultó la suerte suprema. Parte del público pidió un trofeo sin que la petición alcanzara suficiente fuerza. El portugués terminó dando una vuelta al ruedo que reconocía su actuación y la entereza mostrada después del percance.

Diego Ventura, clavando un rejón

Diego Ventura, clavando un rejón / Álex Zea

Diego Ventura no quiso ser uno más

Diego Ventura dejó claro desde su primero que no estaba dispuesto a ser uno más. Con ‘Querido’ colocó los dos rejones de castigo al quiebro y, cuando apareció ‘Oro Negro’, la faena adquirió otra dimensión. Antes incluso de clavar ya había encendido la plaza con la forma de presentar los pechos del caballo en la misma cara del toro. Pisó terrenos comprometidos, templó por dentro y clavó arriba. Después llegó ‘Quitasueños’ para quebrar en un palmo de terreno y levantar al público de sus asientos. ‘Fouto’, con cortas, una al violín y rosas, terminó de elevar una actuación que rozó la perfección en muchos momentos. Solo los aceros impidieron que aquella obra encontrara traducción estadística.

Y eso, en un torero de su raza, significaba salir al quinto con una cuenta pendiente. ‘Guadalquivir’ abrió una lidia que fue desfile de figuras de la cuadra. Tras un único rejón de castigo apareció ‘Quirico’, grande de alzada y torería, al que Ventura midió la velocidad del toro para llevarlo cosido al estribo y clavar con determinación en lo alto. Luego ‘Bronce’ llevó la emoción al límite, llegando al astado sin cabezada y pisando terrenos donde parecía no caber nadie más. Del Guadalquivir se desembocó en el ‘Guadiana’: el caballo del último tercio y del desenlace rotundo. El rejón de muerte cayó arriba y La Malagueta se cubrió de pañuelos. Dos orejas y una petición de rabo que el palco no atendió. Quedó otra exhibición de dominio, variedad y autoridad para cerrar otra tarde incontestable que culminaba con su salida a hombros por la Puerta Grande ‘Manolo Segura’.

El veleño Ferrer Martín, en un momento de su actuación

El veleño Ferrer Martín, en un momento de su actuación / Álex Zea

Ferrer Martín mostró sus argumentos

Ferrer Martín también tuvo que pelear contra la corrida. Al tercero lo recibió con ‘Charito’ y buscó pronto la conexión de su toreo campero. Con ‘Cigala’ clavó arriba y con ‘Zeus’ encontró el tramo de mayor intensidad, combinando ejercicios espectaculares con una buena ejecución de las suertes. ‘Perché’ puso el cierre con dos rosas cuando el toro estaba ya prácticamente parado. La faena tenía argumentos para premio, pero seis descabellos borraron cualquier posibilidad.

Después del terremoto de Ventura le correspondió cerrar plaza. El sexto volvió a mostrar la misma condición mansa y desentendida del encierro. Ferrer tuvo que llegarle mucho tanto en los castigos como en banderillas, pero fue creciendo con ‘Mosca’ hasta encender el tendido. El momento más rotundo llegó al citar de frente, a escasos metros, para clavar arriba. De nuevo ‘Perché’ apareció con las cortas y de nuevo la suerte suprema se convirtió en muro. El toro no ayudó y el veleño se quedó sin tocar pelo.

Los Espartales ofreció más obstáculos que posibilidades y solo algunos destellos aislados. Rui Fernandes sobrevivió al susto y dejó oficio; Ferrer Martín tuvo momentos de conexión y buen toreo, pero perdió el premio con los aceros. Ventura hizo algo distinto: convirtió la falta de materia prima en una demostración de poder. En La Malagueta volvió a quedar claro que, cuando él aprieta, el resto de la tarde cambia de escala.

La ficha del festejo:

La plaza registró tres cuartos de entrada en tarde calurosa.

Se lidiaron toros de Los Espartales, el cuarto con sobrero, gordos y descastados.

Rui Fernandes: rejón y tres descabellos (silencio) y dos pinchazos y rejón (vuelta al ruedo).

Diego Ventura: pinchazo, rejón y cuatro descabellos (silencio) y rejón (dos orejas).

Ferrer Martín: rejón y seis descabellos (vuelta al ruedo) y pinchazo, rejón y dos descabellos (palmas).

En el primero de la tarde era cogido el caballo 'El Dorado' de Rui Fernandes, con una herida profunda en la zona abdominal de la que era atendido en la plaza.

Una terna madura y ambiciosa

La Malagueta retoma este lunes el toreo a pie con la presencia de una terna compuesta por Sebastián Castella, Daniel Luque y David de Miranda, tres diestros que harán el paseíllo ante toros de Juan Pedro Domecq en una corrida que servirá además como homenaje al Málaga CF. Tres toreros de perfiles distintos, pero unidos por el momento de madurez y ambición con el que llegan, medirán sus armas en una tarde de indudable interés para los aficionados.

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