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Toros

David de Miranda pone el argumento para mantener vivo su idilio con Málaga

El onubense recoge el Capote de Paseo como triunfador de 2025 y corta dos orejas al sexto en una tarde marcada por el escaso fondo de la corrida de Juan Pedro Domecq. Castella pasea un trofeo de poco peso y Luque deja sus mejores pasajes sin premio

David de Miranda saliendo en hombros en La Malagueta

David de Miranda saliendo en hombros en La Malagueta / Álex Zea

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Daniel Herrera

Daniel Herrera

Málaga

Había una historia pendiente entre David de Miranda y La Malagueta, y volvió a escribirse justo un año después. El onubense regresaba a la plaza donde el 19 de agosto de 2025 firmó una faena que cambió el rumbo de su carrera, recogió de manos del alcalde, Francisco de la Torre, el Capote de Paseo como triunfador de aquella Feria y terminó la tarde saliendo otra vez por la Puerta Grande. No fue sencillo llegar hasta ahí. La corrida de Juan Pedro Domecq había ido apagando el festejo con una sucesión de toros sin fondo, escasos de raza y de emoción. Pero el sexto tuvo otra condición y De Miranda volvió a estar donde tenía que estar: delante, firme y dispuesto a no dejar escapar nada.

Sebastián Castella, en La Malagueta

Sebastián Castella, en La Malagueta / Álex Zea

Sebastián Castella: con pulso, sin continuidad

La tarde, planteada además como celebración por el ascenso del Málaga CF, comenzó con más ambiente que contenido. Sebastián Castella mostró desde el primero que llegaba con el pulso afinado. Lo recibió a la verónica con temple, pero el toro acusó pronto una preocupante falta de fuerza. En la muleta pasó con nobleza, aunque sin terminar de emplearse. Castella tuvo que poner casi todo y, cuando logró colocarse bien, dejó algún natural de buena factura. La faena, sin embargo, quedó condenada por la falta de transmisión del animal. Una estocada completa, algo trasera, cerró un primer capítulo sin demasiado eco.

El cuarto pareció ofrecer otra historia durante los primeros tercios. Serio de presentación y con mejor aire de salida, permitió a Castella brindar al público y comenzar por estatuarios y dos cambiados por la espalda que despertaron una plaza hasta entonces adormecida. La faena se sostuvo principalmente sobre el pitón derecho, larga pero sin terminar de alcanzar vuelo. Hubo muletazos aislados de rotundidad, aunque nunca la continuidad necesaria para levantar una obra de verdadero peso. Tras un mete y saca bajo y una estocada trasera comenzaron a aparecer pañuelos. El palco atendió una petición que no fue rotunda y concedió una oreja protestada por parte del tendido. Fue un trofeo que decía más del listón de la tarde que de la dimensión real de la faena.

Un momento de la actuación de Daniel Luque en La Malagueta

Un momento de la actuación de Daniel Luque en La Malagueta / Álex Zea

Daniel Luque: a falta de toros...

Daniel Luque dejó torería desde el saludo al segundo, especialmente en una larga de remate con personalidad. Cuidó a un toro muy justo de fuerzas en el caballo y, ya con la muleta, trató de no exigirle más de lo que podía dar. Toreó en redondo a media altura, administrando las embestidas para evitar que perdiera las manos. Por el izquierdo encontró todavía menos posibilidades, con un animal que se venía cruzado. Cuando el toro quedó prácticamente parado, Luque se metió en terrenos comprometidos y cerró con manoletinas muy apretadas. La espada borró cualquier posibilidad de reconocimiento.

El quinto tuvo algo más de calidad y permitió ver una dimensión superior del sevillano. Antes había dejado un quite por chicuelinas, con los pies juntos y muy asentado, y Juan Contreras saludó tras banderillear. Luque consiguió entonces meter al toro en la muleta sin atosigarlo, primero en redondo y después al natural. No sobraba raza, pero sí apareció una embestida más agradecida que el torero administró con inteligencia. Cerró con sus habituales luquesinas, convertidas ya en una firma personal. A esas alturas, y visto el nivel de exigencia de la tarde, tenía el trofeo al alcance, pero necesitó varios intentos con la espada y el premio quedó reducido a una ovación.

Espectacular momento de la faena de David de Miranda

Espectacular momento de la faena de David de Miranda / Álex Zea

David de Miranda: con señorío e inteligencia

Mientras tanto, De Miranda había ido dejando avisos. En el toro de Luque se plantó en los medios para ejecutar unas gaoneras hieráticas y ajustadas, de esas que transforman un quite en declaración de intenciones. Luque respondió por el mismo palo y el duelo despertó una plaza que esperaba especialmente al onubense. No era para menos. Málaga fue el escenario donde su nombre dio un salto definitivo un año atrás, antes de que Sevilla y Madrid confirmaran posteriormente que aquello no había sido un accidente.

Su primero, colorado y algo más justo de presentación, tampoco quiso colaborar demasiado. De Miranda se plantó en el centro del platillo para recibirlo por estatuarios y pronto entendió que el toro necesitaba llevar la muleta siempre puesta. Por el derecho consiguió algunos momentos de interés y sonó la música, pero el izquierdo decía poco y la embestida carecía de verdadera clase. Fue un toro desagradecido, con más complicaciones de las que llegaron a percibirse desde el tendido. El torero resolvió con firmeza y la petición tras la estocada quedó en minoritaria.

Todo cambió en el sexto. También el ambiente. Las palmas por Huelva acompañaban a De Miranda cuando el último de Juan Pedro, más enrazado que sus hermanos, salió suelto y sin terminar de fijarse. El brindis fue al público. Después se fue al tercio, se puso de rodillas y desde allí lo toreó por ambos pitones sin rectificar terreno. Ahí empezó otra corrida. Ya de pie, exigió al toro en redondo y se pasó las embestidas muy ceñidas a la cintura. La faena creció al natural y encontró uno de sus mejores remates en un pase de pecho con señorío. Cuando el animal comenzó a acortar los viajes, De Miranda no esperó a que la faena muriera. Hizo justo lo contrario: redujo las distancias, se metió entre los pitones y convirtió la falta de recorrido en exposición. Las manoletinas finales fueron de una cercanía extrema. La estocada desató una petición unánime y las dos orejas abrieron de nuevo la Puerta Grande ‘Manolo Segura’.

La corrida había necesitado cinco toros para encontrar un argumento verdadero, pero cuando apareció, De Miranda estaba preparado. Un año antes había salido de La Malagueta convertido en triunfador de la Feria; esta vez entró recogiendo el capote que lo acreditaba y se marchó nuevamente a hombros. Entre medias, una temporada que lo ha llevado a confirmar en plazas de primera línea todo lo que Málaga vio antes que nadie. El idilio continúa.

La ficha del festejo

La plaza registró tres cuartos de entrada en tarde calurosa.

Se lidiaron toros de Juan Pedro Domecq, algo desiguales de presentación y de pobre juego en su conjunto salvo el sexto, más enrazado.

Sebastián Castella: estocada trasera (palmas) y mete y saca y estocada trasera (oreja).

Daniel Luque: tres pinchazos y estocada (silencio tras aviso) y mete y saca, pinchazo y estocada (ovación tras aviso).

David de Miranda: estocada desprendida (ovación) y estocad (dos orejas).

Tras el paseíllo, el diestro David de Miranda recibía el Capote de Paseo como triunfador de la Feria de 2025, de manos del alcalde Francisco de la Torre, y acompañado por la teniente de alcalde Teresa Porras y el presidente del jurado Juan Pedro de Luna.

Saludó Juan Contreras, de la cuadrilla de Daniel Luque, tras banderillear al quinto de la tarde.

Una tarde intergeneracional

La Feria continuará este martes con una corrida de la ganadería de El Parralejo para El Fandi, Borja Jiménez y Marco Pérez. El festejo comenzará a las 19.00 horas en La Malagueta y contará con promociones especiales dirigidas al público joven. El cartel reúne la experiencia de El Fandi, el gran momento de un Borja Jiménez cada vez más consolidado y la proyección del jovencísimo Marco Pérez en su presentación en el coso malagueño.

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