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Feria Taurina

Una Feria para la memoria en los 150 años de La Malagueta

Siete jornadas consecutivas con puertas grandes y nueve actuantes a hombros marcan un abono especialmente triunfal, con Fortes, De Justo y De Miranda y Victorino Martín como nombres propios

Puerta grande en La Malagueta para el malagueño Fortes

Puerta grande en La Malagueta para el malagueño Fortes / Álex Zea

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Daniel Herrera

Daniel Herrera

Málaga

La Feria Taurina de Málaga 2026 tenía una responsabilidad añadida: celebrar los 150 años de La Malagueta sin quedarse únicamente en la efeméride. Y el ruedo terminó dando argumentos. Siete jornadas consecutivas con puertas grandes, nueve actuantes a hombros y varios toreros repitiendo triunfo dibujan un balance extraordinariamente pródigo en trofeos, pero también con tardes de auténtica entidad. Hubo despedidas, regresos, confirmaciones y momentos de emoción capaces de convertir el aniversario en algo más que una fecha redonda.

El ciclo, con el que se estrenaba la empresa Tauroemoción, había comenzado el 9 de agosto con la final del Circuito de Novilladas de Andalucía. Manuel Quintana fue proclamado triunfador tras cortar una oreja a cada novillo de su lote ante una exigente novillada de López Gibaja. Julio Norte sumó otro trofeo y Dennis Martín dejó entrega. Cinco días después, la novillada mixta confirmó que el inicio del abono no regalaría demasiado: la ganadería de Fuente Ymbro resultó muy rajada y Francisco Morales y Emiliano Osornio pasearon una oreja cada uno, en una tarde que sirvió también para el debut en La Malagueta del rejoneador Francisco Martín.

La primera corrida de toros aportó uno de los capítulos sentimentales. El festejo denominado Sabor a Málaga sirvió para que Maripaz Vega cerrara su trayectoria en la plaza donde se formó, paseando una oreja antes de besar el albero en su vuelta de despedida. David Galán regresó once años después para cortar un trofeo de cada uno de sus oponentes y salir a hombros por la puerta de cuadrillas, mientras José Antonio Lavado sorprendió al término del sexto cortándose simbólicamente la coleta. Lagunajanda puso además dos toros de nota y anticipó una evidencia que terminaría atravesando todo el ciclo: cuando apareció el toro, la Feria creció.

El domingo de rejones volvió a pertenecer a Diego Ventura. El número uno del escalafón sostuvo prácticamente por sí mismo el espectáculo ante la escasa colaboración de los astados de Los Espartales y desorejó al quinto en una faena que desencadenó incluso una fortísima petición de rabo. Rui Fernandes superó el angustioso percance sufrido por ‘Dorado’, mientras el veleño Ferrer Martín perdió con los aceros dos actuaciones que pudieron haber tenido premio.

Las figuras

Con la llegada de las figuras empezó también la sucesión de puertas grandes. David de Miranda regresó al escenario en el que un año antes había dado un salto definitivo a su carrera. Recogió el Capote de Paseo como triunfador de 2025 y terminó cortando dos orejas al sexto de Juan Pedro Domecq, prácticamente el único toro con verdadero fondo de un encierro insulso. La relación entre el onubense y Málaga volvió a quedar reforzada.

Roca Rey, David de Miranda y Morante: tarde para el recuerdo en la Feria Taurina de Málaga

Roca Rey y De Justo / Eduardo Nieto

Un día después fue Marco Pérez quien abrió la puerta grande en su presentación en La Malagueta tras desorejar a su primero. El Fandi sumó una oreja en cada toro con su habitual despliegue de facultades, aunque posiblemente el toreo más fundamental de aquella tarde lo dejó Borja Jiménez. El sevillano cuajó especialmente al quinto de El Parralejo por ambos pitones, pero la espada le negó unos trofeos que otros encontraron con mayor facilidad. Fue también una de las tardes que alimentaron el debate sobre el nivel de exigencia de los tendidos y el palco.

Emilio de Justo protagonizó después una de las grandes remontadas de la Feria. Victoriano del Río había enviado una auténtica mansada y el festejo caminaba hacia el naufragio hasta que el quinto ofreció un fondo de nobleza. En tiempos de sequía, De Justo aprovechó cada embestida y construyó al natural una faena de profundidad que le proporcionó dos orejas. Roca Rey mostró firmeza y exposición ante un lote sin posibilidades y Talavante pasó prácticamente inadvertido, igualmente condicionado por el ganado.

Núñez del Cuvillo tampoco respondió a la enorme expectación levantada por uno de los llenos del abono. Morante dejó detalles de extraordinario sabor y una faena de mérito al cuarto, demostrando que una sola verónica puede justificar una espera. Urdiales hizo un esfuerzo sin recompensa ante un lote imposible y Fortes impuso su momento: tres orejas y otra Puerta Grande para confirmar que La Malagueta se ha convertido durante la última década en territorio especialmente propicio para el malagueño.

Victorino Martín

Pero la corrida que dio verdadera dimensión torista a la Feria fue la de Victorino Martín. Doce años después de su última corrida completa en Málaga, la A coronada regresó con un encierro serio, encastado y exigente. Manuel Escribano fue herido por el primero y se negó a marcharse a la enfermería hasta estoquear también al segundo, al que cortó una oreja con la media empapada en sangre. Emilio de Justo volvió a salir a hombros y Fortes firmó ante ‘Borracho’ una de las faenas de mayor pureza de todo el ciclo. Los dos toreros y Victorino Martín abandonaron juntos la plaza en volandas. Fue una de esas imágenes que justifican una Feria.

Espectacular momento de la faena de David de Miranda

Espectacular momento de David de Miranda / Álex Zea

El cierre del 150 aniversario mantuvo el pulso triunfal. Roca Rey cortó tres orejas, David de Miranda abrió por segunda vez en una semana la Puerta Grande ‘Manolo Segura’ y Morante dejó una actuación de enorme compromiso antes de sufrir una fuerte voltereta. El conjunto ganadero no terminó de alcanzar la categoría de una cita tan señalada, pero el festejo volvió a entregar imágenes para el recuerdo.

Capítulo ganadero

En el capítulo ganadero quedaron especialmente señalados los encierros de Lagunajanda, El Parralejo y Victorino Martín, capaces de aportar movilidad, exigencia y emoción. En el extremo opuesto estuvieron Juan Pedro Domecq, Victoriano del Río y Núñez del Cuvillo, mientras el conjunto del festejo conmemorativo tampoco terminó de romper. Fue quizá la demostración más clara de que ningún cartel, por rematado que esté, puede suplir la ausencia del toro.

Fortes, Emilio de Justo y David de Miranda emergen como los grandes nombres de un abono en el que los tres fueron capaces de abrir la Puerta Grande en sus dos comparecencias. A su alrededor quedaron Ventura, Galán, Marco Pérez, Roca Rey, la entrega herida de Escribano, el sabor de Morante o el toreo sin premio de Borja Jiménez. No todas las orejas pesaron igual ni todos los triunfos tuvieron la misma dimensión, pero La Malagueta celebró sus 150 años con una Feria abundante en acontecimientos, público y argumentos. Y, entre tanta estadística, las mejores tardes volvieron a recordar una verdad mucho más antigua que la propia plaza: cuando sale el toro, todo cobra sentido.

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