15 de abril de 2018
15.04.2018
Actor

"Hay que aceptar que vivimos un momento de crispación"

El madrileño Raúl Arévalo pone voz al protagonista de Memorias de un hombre en pijama, cinta de animación de Carlos Fernández de Vigo que ayer se estrenó en la competición del certamen malagueño

15.04.2018 | 05:00
Raúl Arévalo, ayer en el Festival de Málaga.

¿Le ha resultado complejo acometer su primer trabajo en el mundo de la animación?
Nunca había hecho este tipo de trabajo. Además, no se trataba de inventar una voz para un personaje de dibujos de Disney. Al ser animación para adultos, en una película en la que, además, aparezco yo de forma real en algunas escenas, había que encontrar una voz que fuera la mía, pero a la que a veces había que aportarle más energía para llenar el fotograma de dibujo. Y eso sin que fuese demasiado impostada para que no resultase falsa. La búsqueda de ese término medio ha sido lo más complicado y a la vez lo más divertido.

La película habla de las relaciones en pareja y de la soledad. ¿No cree que la sociedad mira de forma condescendiente a los que no viven en pareja?
Hay una frase demoledora y fortísima que me dijo un amigo mío después de separarse. Me dijo: «Yo prefiero estar mal en pareja antes que solo». Mucha gente prefiere eso. Es cierto que nos cuesta mucho estar solo.

Durante la rueda de prensa ha tenido que explicar que el que su personaje tenga algún rasgo machistas no significa que la película o los que trabajan en ella lo sean. ¿No cree que estamos algo crispados?
Estamos crispados de más. Hay que aceptar que estamos en un momento de crispación, de cambio y convulsión. Pero también hay que entender que, por ejemplo, Santiago Segura no piensa como Torrente y que su personaje es una parodia. Una cosa muy preocupante es, además, la autocensura que nos imponemos. Ahora, de repente, la gente te dice que no te metas en esos asuntos. Pasa con el tema de Cataluña. Los independentistas son más independentistas y los españolistas son más españolistas. Todo el que se polariza consigue cosas. Los partidos independentistas van a lograr más votos y los españolistas también. Los que se quedan en medio se van a comer un quico. Y al final gana la crispación: se queman contenedores y las familias no hablan de lo que pasa para no acabar peleados.

También ocurre que el cine muestra lo que no queremos ver, como las actitudes machistas, racistas o corruptas, pero que forman parte de nuestra realidad.
Claro. Hay un monólogo maravilloso de Ricky Gervais en Netflix que habla de toda esta involución. Es preocupante. Yo creo que, como decía Haneke el otro día, si el cine te remueve es mucho mejor.

¿Soñamos muy alto si pensamos en una gran industria iberoamericana de cine capaz de superar a Hollywood?
El otro día volví a ver Coco, la película de animación de Pixar. Y la siguiente película será sobre mexicanos, algo que está muy pensado y que te da una idea del poder latino.

¿Alguna vez ha falsificado su currículum?
Sí, al principio. Me inventaba que había hecho obras de teatro. A lo mejor había trabajado en una obra y ponía que había hecho cinco.

O sea, que lo que hacen los políticos es lo mismo que hacemos todos a escala doméstica...
No, hombre, no jodas. No compares. Lo triste es que a veces tenemos lo que nos merecemos.

¿Realmente cree que nos merecemos a los políticos que tenemos?
Sí, en gran parte creo que tenemos los que nos merecemos.

¿Y que le parece que los jubilados se tiren a la calle para reclamar sus derechos mientras que los jóvenes miran al techo?
Pues que tenemos lo que nos merecemos. Y tanto. Parece que los jóvenes tienen todo y no tienen por lo que luchar.

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