Operación Camarón ha cosechado una gran acogida en el pase de prensa: muchas risas, aplausos y, sobre todo, unanimidad al pensar que necesitábamos volver al cine a reírnos.

Me alegra mucho escuchar eso. Yo estaba un poco asustada con el proyecto. Llegaba de rodar Adiós, con Paco Cabezas y Mario Casas, una historia totalmente diferente pero con la ayuda del director Carlos Therón y el resto del reparto con el que hemos hecho un piña que espero dure para siempre. Al final todos nos lo pasamos muy bien y creo que se ve en la pantalla. Por mí volvería otra vez a interpretar a Luci.

Luci parece estar hecha a tu medida: entre sus virtudes, tener personalidad propia en un mundo masculinizado y tóxico.

Me reí mucho leyendo el guion y eso es buena señal. Además tocábamos temas como el trap, un estilo de música con una masculinidad bastante tóxica pero de repente los personajes femeninos que aparecen aquí son mujeres con ansias de poder, con las ideas muy claras y sin capacidad de achantarse ante nada ni nadie. Además, en ningún momento es tratada en la película de manera diferente a los personajes masculinos, algo que es muy inusual en películas de acción y humor de este tipo.

Esa camaradería que se desprende en la pantalla ¿de dónde viene?

De un rodaje muy divertido. Seguimos quedando los fines de semana y cantamos las canciones de la película. Hemos conseguido trasladar el buen ambiente y la imagen de grupo también fuera de la pantalla, porque las cosas más importantes del rodaje pasaban delante y detrás de la cámara. Gran parte de eso es por Carlos, que aparte de tener cada plano de la película en la cabeza, confía en el equipo y crea alegría y buen ambiente. ¡Quiero trabajar siempre con él!

Operación Camarón se lanza ahora para volver a llenar los cines de gente y más en la situación en la que estamos.

Ojalá, está hecha con un cariño y sensibilidad para volver al cine y reír con toda la familia. Hemos hecho una película para gozarla con una simpatía por la vida y las culturas más abiertas al buen humor.