Éxito tras éxito, Javier Ambrossi (Madrid, 1984) y Javier Calvo (Murcia, 1991) han sabido construir una carrera profesional de oro que brilla con luz propia fuera y dentro de España. Después de que Veneno haya conseguido conmocionar a Estados Unidos, este dúo de directores y guionistas tiene más ganas que nunca de seguir trabajando. El Festival de Cine de Málaga reconoce su trayectoria, y por eso este año se les entregará el Premio Málaga Talent, que se otorga en colaboración con La Opinión de Málaga. Hablamos con Ambrossi sobre qué les hace sentir orgullosos, cómo enfocan su trabajo y qué proyectos suyos saldrán a la luz próximamente.

Son jóvenes, pero ya tienen una trayectoria consolidada. ¿Qué es de lo que más orgullosos están al echar la vista atrás?

De que empezamos con nuestras cuatro manos y que lo hemos hecho todo entre amigos. Hemos podido mantener ese espíritu artesanal y familiar hasta hoy. Por ejemplo, Paquita Salas, una serie que empezó entre amigos, creció hasta estar en Netflix, y de repente estás en México y la gente te dice frases de la serie por la calle. Ha sido un viaje muy bonito.

Curiosamente, las críticas de Veneno fueron más positivas fuera de nuestras fronteras que aquí en España. Ya han contado en alguna ocasión que hasta Madonna es fan. ¿Por qué creen que ha sido así?

Hay una necesidad grande de contar historias LGTB, y en todos los rincones del mundo las personas LGTB buscamos historias en las que vernos. Eso ha ayudado a que viaje mejor. Yo a veces todavía sigo creyendo que es un sueño, cuando tengo ciertas llamadas o proyectos a raíz de Veneno. Me parece increíble hasta dónde ha llegado y me siento muy feliz y honrado de que a gente de tan primer nivel le guste. Cuando elegimos un proyecto es porque creemos en él. Intentamos seguir la voz interior que nos dice que estamos haciéndolo bien, ser los mismos que éramos al principio y hacerlo con cariño y respeto a la profesión. En un proyecto como Veneno nos parecía muy importante el componente de compromiso social.

¿Buscan tener una marca registrada con sus diferentes productos o prefieren dejarse llevar por la intuición?

La marca que tenemos se va haciendo sola. Espero que vaya cambiando a través del tiempo, que vayamos atreviéndonos a hacer cosas diferentes… Todavía tenemos muchas ganas de probar muchos géneros, hay mucho por explorar aún. No hay que agarrarse a lo que has hecho hasta ahora, sino estar abierto a lo que pueda ser.

Están preparando la preproducción de Vestidas de Azul, la continuación de Veneno. ¿Qué nos vamos a encontrar?

Lo que puedo adelantar es que es la continuación del viaje de Valeria. Después del de Veneno, Valeria Vegas escribió un libro con sus reflexiones sobre el cine y sobre las mujeres trans de los 70 y 80 que precedieron a Veneno, así que irá sobre la investigación que hace Valeria. Veneno empezó como una carta de amor a toda la gente que se partió la cara para que el colectivo LGTB tenga los derechos que tiene ahora, y nos parecía bonito hacer un homenaje a esos pioneros y pioneras.

No solo son creadores, sino que también son productores de series como Cardo a través de Suma Content. Ya antes tenían Suma Latina, pero, ¿por qué han dado ese paso hacia producir en este momento?

Justo ahora estamos preparando la segunda temporada de Cardo. Hicimos análisis de la cantidad de gente que nos ha ayudado y nos ha abierto puertas en nuestra carrera. Enrique Lavigne, productor de La Llamada, fue la primera persona que nos animó a dirigir. Analizando eso vimos que hace falta más gente que abra la puerta a nuevas generaciones, entonces nos animamos a utilizar las cosas buenas que nos pasan para usarlas con quienes tienen una voz y tienen cosas que contar. Es responsabilidad y diversificación, crecer como directores y como productores. Es un proceso en el que estamos aprendiendo mucho.

Después del éxito y la repercusión de Veneno, ¿se enfrentan al trabajo creativo de otra forma? Más responsabilidad, más presión…

Lo afrontamos con más humildad. Los premios y el éxito nos dan seguridad en lo que hacemos, nos han dado tranquilidad y nos han asegurado que proyectos como Veneno, que nació de una vocación social, pueden ser grandes. No te puedes dejar cegar por las luces ni los cheques, sino que hay que escuchar dentro de ti. Me ha dado muchas ganas de afrontar la escritura de mis nuevos proyectos, desde el lugar donde lo hacemos siempre.

Este premio, el Málaga Talent, se le otorga a personas con trayectoria consolidada pero que también son jóvenes con mucha carrera por delante todavía. ¿Cómo visualizan su futuro?

A mí me gustaría seguir contando historias, haciendo series. Tenemos pendiente hacer una segunda película, que desde La Llamada tenemos ganas. Hay ganas de hacer muchas cosas, algo en el teatro… Dentro de algún tiempo me gustaría mirar atrás y ver que mi productora ha dado oportunidades a minorías y que ha tenido un compromiso con lo LGTB, con las personas racializadas y con las voces diferentes o nuevas. También me gustaría escribir y rodar algo en inglés, desde luego.

¿Y tienen pensado seguir estando en la televisión como presentadores?

La televisión es algo muy bueno porque te permite tener un espacio creativo libre. A mí me encantan la televisión y el entretenimiento porque me han acompañado desde la infancia y la adolescencia. Siempre que nos llamen y el proyecto sea interesante, lo valoraremos. De momento estamos muy orgullosos de los formatos en los que hemos participado.