Como ya es tradición, la jornada posterior a la presentación local, boquerona, de los contenidos del Festival de Málaga, el certamen se traslada a la capital del país, Madrid, para una puesta de largo a nivel nacional. La de ayer tuvo lugar en el Hotel Rosewood Villa Magna, donde el capitán del certamen, Juan Antonio Vigar, se encontró con los directores de buena parte de las películas seleccionadas en las grandes secciones de la cita, muchos de ellos viejos conocidos de las Biznagas.

Vigar, que pronto cumplirá sus primeros diez años al frente del Festival de cine en español de Málaga, manifestó en la rueda de prensa madrileña está dispuesto a festejar el veinticinco aniversario del certamen por todo lo alto, «celebrando la vida», y «recuperando las señas de identidad que nos han definido desde siempre», dice.

«Siempre hemos hecho lo posible por superarnos y adaptarnos a los formatos que nos permitieran celebrar el festival sí o sí», comentó Vigar. Aunque la pandemia hizo muy difícil mantener alto el listón del festival en los dos años pasados, este 2022 la organización está dispuesta a superarse, aun cuando «será muy probable que tengamos que seguir con las mascarillas», señala.

Lo importante, aseguró el máximo responsable del Festival, es que esta nueva situación permitirá al festival recuperar señas de identidad tan icónicas de Málaga como su alfombra roja ante el teatro Cervantes, donde el público arropa a los artistas convirtiendo la plaza en un bullicioso hervidero. Vigar reiteró que, para Málaga, «lo presencial es esencial porque trabajamos para que el público regrese a las salas y disfrute de esa experiencia ritual del cine, y porque nuestro festival es muy de encuentro y relación, y porque nuestro público nos identifica con la fiesta del cine en español».

Luis Tosar

Coincidió en la idea Daniel Guzmán, director de Canallas, una de las cintas a concurso de la Sección Oficial de un certamen que conoce muy bien (lo ganó con su ópera prima, A cambio de nada): «Es un momento muy especial y muy bonito dado los tiempos tan convulsos que estamos viviendo tras la pandemia, en donde el cine es más necesario que nunca para evadirnos, para reflexionar, para disfrutar y para emocionarnos», comentó Guzmán, contento de poder recuperar «esa cierta normalidad».

Por otro lado, Juan Antonio Vigar señaló que, a causa de las circunstancias que se están viviendo a nivel internacional, «es lógico» que la invasión de Ucrania «condicione en alguna medida» el Festival, sobre todo en el área de industria y mercados: «Evidentemente, no vamos a invitar a compradores o empresas que vengan de Rusia por razones que todo el mundo entiende». Para el director del certamen, «la cultura es un espacio de confluencia donde debe haber armonía, entendimiento y capacidad de asumir el discurso del otro, eso define al mundo de la cultura y lo que define a sociedades más libres».

Ernesto Sevilla

Organizado por el Ayuntamiento de Málaga y Málaga Procultura, con el apoyo del Ministerio de Cultura, la Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga, el festival retorna a marzo -del 18 al 27-. Y lo hará con una gala de inauguración muy especial, que se celebrará en el Palacio de los Deportes José María Martín Carpena y que está a punto de colgar el no hay billetes (las entradas para todas las actividades y proyecciones del certamen salieron ayer mismo a la venta).