Kiosco La Opinión de Málaga

La Opinión de Málaga

Festival

Qué gran estrambote barroco

Crítica de 'Camera café, la película', de Ernesto Sevilla, en la Sección Oficial, fuera de concurso

41

Photocall del equipo de 'Camera Café' en la Sección Oficial del Festival de Cine de Málaga Gregorio Marrero

Dirección: Ernesto Sevilla

Guión: Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla y Miguel Esteban

Intérpretes: Arturo Valls, Carlos Chamarro, Ana Milán, Carolina Cerezuela, Joaquín Reyes, Marta Belenguer, Álex O’Dogherty, Esperanza Pedreño

Qué rara es 'Camera Café, la película'. Los primeros minutos se me hicieron insufribles, de verdad: todo me resultaba grotesco, absurdo, hasta desagradable. He visto alguna vez el formato televisivo original, claro, pero no es que sea ni fan ni hater (súper chiste: soy un nifunifán), así que afrontaba la cosa desde cierta distancia. Y a mí tantos travellings hacia los personajes (ya saben, los de Danny DeVito o los Coen), tanto rollo cínico y tanta afición por cierto grosor en los chistes ("Ya sabes cuál es mi refrán favorito: Donde tengas la olla...") auguraban el fracaso total del invento.

Pero, sin renunciar a nada de lo que he estado comentado, poco a poco, de manera casi milagrosa, el espectador acaba entrando en el universo imaginativo, raro y estúpido desplegado por Ernesto Sevilla y su equipo nada más y nada menos que para una major como Warner; poco a poco, Sevilla, pasándose por el forro las convenciones y los límites de la serie, se emplea a fondo en la barrabasada y el estrambote y llegan los momentos antológicos (todas las alusiones a Portugal y el fado, por ejemplo; las escenas con puppets, las de dibujos animados, los cameos, los números musicales), muy poco vistos en la comedia española.

En realidad, más que con su hermano mayor televisivo, 'Cámera Café, la película' tiene que ver con 'Cuestión de pelotas', las parodias de Will Ferrell y sus colegas y esa comedia americana que es pura explosión barroca, ridícula y jugona. Ni idea de cómo va a funcionar en la taquilla un artefacto como éste, pero yo, desde luego, aplaudo sin reservas a sus atrevidos creadores.    

Compartir el artículo

stats