Crítica

Una formidable pequeña película que conmueve sin aspavientos

Reseña de 'Zapatos rojos', de Carlos Eichelmann, en la Sección Oficial del Festival

Una imagen de 'Zapatos rojos'

Una imagen de 'Zapatos rojos' / La Opinión

Víctor A. Gómez

Víctor A. Gómez

Málaga

ZAPATOS ROJOS

  • Dirección: Carlos Eichelmann Kaiser
  • Guion: Carlos Eichelmann Kaiser, Jofra GG., Adriana González del Valle
  • Reparto: Eustacio Ascacio, Natalia Solián, Rosa Irine Herrera, Phanie Molina

Comienza 'Zapatos rojos' y a uno le entra cierto temor: un granjero empobrecido cortándose las uñas de los pies, paisajes infinitos aprehendidos con preciosismo... ¿Será otra de esas películas latinoamericanas de excelentísima factura pero algo ensimismadas, parsimoniosas, contemplativas hasta cierta nadería de las que tanto se ven en festivales últimamente? En absoluto.

La película se va abriendo poco a poco, sin renunciar a su laconismo inicial, y acaba siendo un relato tremendamente emocionante, tan cotidiano como simbólico, que funciona a varios niveles: Carlos Eichelmann Kaiser habla de un padre y de una hija, de los hombres y de las mujeres, también de un país asolado por la violencia (machista), de la culpa y la redención, de la empatía y la reconciliación, del campo y de la ciudad, de los lugares comunes y la necesidad de combatirlos, y todo lo hace desde la melancolía y el silencio en los que vive ese anciano que viaja a la gran ciudad para reconocer el cuerpo sin vida de su hija que le espera en una morgue. 

Suena a película dura, de difícil visionado, pero para nada lo es: los asuntos que aborda no son desde luego agradables a bote pronto pero la humanidad con que se aproxima a la peripecia de ese hombre callado, lento, golpeado por la culpa y la tristeza, conmueve sin aspavientos. Como una especie de agradable tristeza, si se me permite la expresión. Todo es discreto, pequeño (apenas 80 minutos de metraje) y detalle en 'Zapatos rojos', hasta en sus momentos de mayor intensidad, como el monólogo final del personaje interpretado por Natalia Solián (soberbia lección interpretativa), desde el respeto y la compañía al personaje. En fin, formidable.    

Tracking Pixel Contents